Por: José “Lolo” Longinotti, Global Managing, director en NEORIS

El reto del COVID es obvio, es la supervivencia económica y empresarial. Este reto viene con dimensiones cambiantes y ante ellas, debemos ser introspectivos, analizar por completo nuestras compañías y comprender aún más a nuestro talento y la crisis que ellos viven.

El panorama para nuestro capital humano es de despidos masivos, peligros para continuar con la operación. La OIT contabiliza hoy 41 millones de empleos perdidos tan sólo en América Latina y se proyectan cerca de 400 millones a nivel global. Sumado a esto, el consumidor también exige un cumplimiento, incluso mayor, que nos obliga a recurrir en mayor manera a nuestros colaboradores.

José “Lolo” Longinotti, Global Managing, director en NEORIS

¿Verdaderamente podemos decir que el talento está siendo atendido por nuestras estructuras actuales? ¿Realmente puedo retener a mi talento con mi oferta y mis capacidades? En esta “nueva normalidad” requerimos ser flexibles y ante la vorágine de variables externas y decisiones en constante evolución de los gobiernos, debemos estar por encima de la reacción. Necesitamos herramientas evolutivas y tecnológicas para poder librar y abordar las oportunidades.
Por eso, creemos que fortalecer el vínculo con nuestros empleados, mantener la cercanía y cultivar el sentido de comunidad a través de los recursos tecnológicos puede ser la respuesta. El Harvard Business Review, indica que la retroalimentación constante, aún la digital, y la comunicación efectiva, trae consigo incrementos en productividad, satisfacción y crecimiento de negocio. Esto parece ser una opción mucho más viable que disminuir nuestra capacidad y desechar personal.

En este nuevo normal, no basta con sólo utilizar plataformas para comunicación como lo son Zoom o Microsoft Teams. Tenemos que procurar acciones reales que provoquen un intercambio más dinámico, donde el esfuerzo sea evaluado, las llamadas “soft skills” sean consideradas de valor y, sobre todo, reconocer a aquellos que son líderes informales en este contexto.

Un nuevo panorama exige reevaluar nuestros bienes

En el mercado existen diferentes aplicaciones y sistemas dedicados a mostrar analíticos y data sobre los que forman parte de las compañías. Veamos más allá de las prestaciones laborales, seamos responsables de las carreras internas, del crecimiento continuo y de la retroalimentación 360º. La relevancia de un “feedback” horizontal es altísima y trae grandes resultados económicos.

Además, las empresas deben estar atentas al estado de salud de sus empleados, hoy más que nunca. Por lo pronto, debe haber total conocimiento de cuál es la población de riesgo que tiene en su estructura. Esta información puede ser usada para que, en caso de que esos empleados deban volver al lugar de trabajo, ocupen tareas de menor exposición posible. La organización también tiene que poder registrar y visualizar los contactos entre los mismos empleados. Si un empleado trabaja en caja, por ejemplo, pero usa la misma cocina o sanitarios que el resto de los empleados, expone a todos sus compañeros y no hay medida de resguardo que valga.

Conclusión

La agilidad y la innovación de las empresas depende de la cultura de la retroalimentación, la comunicación y el conocimiento de sus empleados. Entender estos conceptos puede provocar una evolución gigantesca de negocio, pero necesita ser accionada hoy. La crisis actual nos obliga a hacer este cambio, no para destacarnos de nuestra competencia o ganar share de mercado, sino para sobrevivir como compañía. En un mundo virtual en el que los equipos trabajan a distancia o más resguardados unos de otros, los canales digitales y los sistemas que unan y mantengan el tejido humano de la compañía son lo que permiten la existencia y habilitan el crecimiento que, de otra manera, sería imposible. (GRS).

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