CHÉSTER, MI AMIGO FIEL

A mi noble y leal Chéster, un perro campesino nacido en Sutatenza, Boyacá.

Edgard Hozzman Londonderry New Hampshire X-2-017

En la pesebrera de mi hogar en Sutatenza encontré en la Semana  Santa de 1954 un perro pintón, hambriento, herido y sucio.

Era un can famélico con algunos rasgos de labrador, su resignación, dolor y tristeza me conmovieron y comprometieron con él. Lo comencé a cuidar,  curar e intentar que fuera aceptado en la familia. Al comienzo hubo resistencia, temían mis mayores que estuviera infectado de rabia o fuera agresivo y nos atacara.

Poco a poco se fue ganando la confianza y cariño de la familia , lo bautice como  Chester , fue mi compañía en mis camitas veredales  , a las quebradas a las cacerías de mirlas  azulejos y gorriones , a los transmisores de Radio Sutatenza y la Instituto de Los Hermanos de la Salle donde estudiaba, con el compartia mis angustias , alegrías ,  ilusiones, mis primeros afanes de conquistador .

Fue un perro valiente y fiel guardián de nuestro hogar, en el pueblo tenía fama de fiero y leal. Era ágil  garboso, buen nadador y  cazador. Le encantaba inmiscuirse en nuestros juegos y lo único que le faltó fue hablar.

Antes de mi partida en 1959 para comenzar mi bachillerato en el Colegio José Joaquín Ortiz de Tunja, un día de mayo, Chéster  anocheció y no amaneció. Nadie volvió a saber de él. Su búsqueda fue infructuosa, los pedidos del párroco, el padre Pachito Díaz desde el púlpito, no surtieron ningún efecto. Lloré.

Hoy, después de más de medio siglo, Chéster está en la eternidad de mi memoria como el más fiel e inolvidable de mis amigos.

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En Sutatenza, Boyacá nacieron las Escuelas Radiofónicas que le dieron educación a miles de personas en Colombia.

Para Chéster estas sinceras palabras:

Mis amigos  en la prosperidad me ignoraran  en la adversidad.

A quienes he apoyado, con mi tiempo, trabajo y fe,  se alejarán de mí en busca de su futuro.

Mi dinero lo puedo perder, los laureles de mis éxitos se marchitarán, pero mi fiel perro siempre estaría a mi lado, en las buenas y las malas.

Hoy en los silencios de mis eternos recuerdos están los momentos felices, amables, amargos e ingratos que compartí  con Chéster, un noble ser que tuvo todas las virtudes del ser humano, libre  de sus aberraciones y bajas pasiones, bello sin ostentación, valiente sin crueldad.

Chéster, veló  mis angustias, soledades y las  enfermedades de mi adolescencia.

Cuando tuve como techo el cielo añoré y necesité su compañía, mi perro hubiera compartido mi frío lecho y le  habría dado calor, habría velado y dado paz  a mi soledad.

Mi perro, no lo dudo, hubiera  estado a  mi lado si la fortuna, la salud o mis amigos me hubieran abandonado.
Mi perro habría estado a mi lado compartiendo mis necesidades y lamiendo mi mano, sin pedirme un bocado.
Mi perro fue mi confidente en mi orfandad, mis penas, alegrías, angustias e  ilusiones.

Si la desgracia hubiera tocado a mi  existencia, en la proscripción, sin hogar, familia y amigos mi  perro me hubiera acompañado para defenderme y protegerme de agresiones.
Si hubiera partido antes que él, allí ante mi última morada lo habrían  encontrado vigilante  con su mirada triste a mi noble, fiel y leal Chéster.

ehozzman1@yahoo.com

Foto portada tomada de: naturalpress.net

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