Una de las mejores opciones nutricionales a la hora de preparar la lonchera de los más pequeños para el almuerzo es la fruta.

El inconveniente de esta es que los papás, sobre todo los que tienen hijos muy pequeños, tienen que pelarla y cortarla y, al oxidarse, puede provocar el rechazo de los niños.

Por suerte, tenemos el truco infalible para que esto no suceda.

Lo que tienes que hacer es elegir la fruta, cada mañana, que se va a llevar tu pequeño al colegio; pelarla y trocearla y metérsela en el recipiente. Es aquí donde viene el truco: coge papel de cocina, mojalo con agua y tapa o envuelve la fruta. Sí, estarás tapándola con un papel mojado, pero cuando tu pequeño vaya a comerse el plátano en rodajas estará perfectamente conservado.

Ten en cuenta que, si mojas en exceso el papel, puede romperse o acabar pegándose a la fruta. Por ello, es mejor el papel de cocina a la servilleta. Eso sí, no lo empapes: mójalo con cuidado. Puedes rociarlo con un espray con agua o mojarlo con tus propias manos en vez de meterla debajo del grifo.

Si no tienes papel de cocina, no te preocupes. Puedes usar una servilleta, aunque procura que no sea de una sola capa, y mójala con sumo cuidado.