Contraplano. EL DESTAPE DE UNAS CHIVAS BIEN GUARDADAS

Por Orlando Cadavid Correa

(ocadavidcorrea@gmail.com)

Un Secreto bien guardado. La cúpula de las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia supo mantener en secreto durante un buen tiempo la noticia más gorda de su accionar contra guerrilleros en la zona bananera 
antioqueña: la muerte de su fundador y máximo jefe, Fidel Castaño Gil, a manos de las Farc, en un inesperado retén, entre San Juan y San Pedro de Urabá.

Ese día, la guerrilla más antigua de Colombia mató, sin saberlo, a su más enconado enemigo cuando éste trató de desenfundar su pistola para hacerles frente a sus enemigos. Los escoltas de su líder no pudieron evitar el incidente, que elevaría a la jefatura de las AUC a Carlos, otro de los Castaños Gil que también moriría después violentamente.

Un testigo de excepción. La chiva de la muerte de don Fidel, que habría llenado de alborozo al estado  mayor de las Farc, la trajo a Medellín, en medio de singular cautela, Mauricio García Fernández, alias “Doble cero”, miembro de la escolta de Castaño y hermano de la periodista Beatriz García, “La Gorda”, integrante del equipo de reporteros de Caracol en Antioquia. “El Mono” compartió el gran secreto con su hermana y con el suscrito a condición de que no se divulgara por ningún medio de comunicación. Muy a nuestro pesar, nos tocó cumplir lo pactado. Castaño fue el inspirador de “Los Pepes”,  el escuadrón paramilitar que llevó por la calle de la amargura, en sus días postreros, al temible capo Pablo Escobar Gaviria. El testigo de excepción fue asesinado años después por ignotos en las playas de Santa Marta.

Lo de Galán iba a ser en Antioquia.  La mafia le iba a dar muerte en Medellín, unas semanas antes de lo de Soacha, al candidato presidencial Luis Carlos Galán, pero la curiosidad de una paisa ama de casa le permitió  a los servicios de inteligencia abortar el complot.

A la vecina, fiel practicante del fisgoneo de persiana medio levantada, le pareció muy extraño que en un solar contiguo a su casa unos hombres trabajaran en el montaje de algo que parecía un cohete, y dio rápido aviso a la policía. Los terroristas pusieron pies en polvorosa, dejando tirado el armamento elegido para el criminal atentado que se iba a consumar tan pronto saliera de la Universidad de Medellín, en el barrio Belén, donde dictaría una conferencia el aspirante presidencial,

Un nombramiento en salmuera. Oficiaba como jefe de prensa de la Gobernación de Antioquia el colega Rodrigo Pareja,  y en el Palacio presidencial se cocinaba un importante reajuste ministerial. Reportero con las antenas bien puestas, Pareja sacó papel y lápiz para escribir el nombre del que sería el nuevo Ministro de Defensa, con la condición de que abriéramos el sobre una vez saliera el decreto de Palacio. Dos días después se confirmó el anticipo de Rodrigo: el ministro era el paisa Gilberto Echeverri Mejía. Por lealtad con su jefe y fuente, se privó de haber dado la primicia.

Un Caín de los años 70. El  primer gobernador que tuvo el departamento de Caldas en la administración del presidente Misal Pastrana Borrero fue el ingeniero Luis Enrique Giraldo Neira, uno de los hijos mayores de don Berardo Giraldo.  La gente simpatizaba con el estilo del mandatario. Una mañana me citó a su despacho su hermano Javier Giraldo Neira, gerente de Radio Manizales, a proponerme, sin ponerse colorado, que dejara de apoyar, en “Crónica” (el noticiero que yo dirigía), a su hermano Luis Enrique, a ver si al fin de cuentas  se caía, y nombraban otro gobernador que nos diera buena pauta publicitaria a Radio Manizales y a Todelar en general.

La apostilla: Increíble pero cierto que alguien sea capaz de formular una propuesta tan perversa, mezquina e indecente contra un miembro de su propia familia. 

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