Contraplano. LA CHIVA VA A CUMPLIR 100 AÑOS

Por Orlando  Cadavid  Correa

(ocadavidcorrea@gmail.com)

Un manojito de jóvenes estudiantes de periodismo buscó nuestra asesoría, en Medellín, para acopiar información sobre dónde, cómo, cuándo y por qué se le dio desde el siglo pasado el vocablo chiva, en Colombia, a la primicia informativa.

Siempre listos a participar en todo cuando tenga que ver con el noble oficio que nos tocó en suerte, recurrimos a nuestros archivos para consultar las inteligencias superiores de cuatro colombianos eméritos: los antioqueños Luis López de Mesa y Roberto Cadavid Misas;  el bolivarense Mario Alario di Filippo, de Mompós, y el caldense Efraím Osorio López, nacido  en Santa  Rosa de Cabal antes de la doble segregación.

El sabio paisa López de Mesa, quien por muchos años se opuso sin éxito al empleo del apelativo en el argot  periodístico, relató así el origen de la palabra que nunca le simpatizó y que está a tres años de su centenario de existencia y a sólo dieciséis de haber sido aceptada, sin las incómodas comillas, en el DRAE (Diccionario de la Real Academia de lengua española):       

“A la sobretarde de un día de 1922, Ismael Enrique Arciniegas, Gabriel Turbay y Cornelio Hispano anotaban en la tertulia de “El Nuevo Tiempo” este hecho confuso de llamarse entre nosotros ‘chiva’ el dado emplomado de los tahúres, cuando llegaron a ella Luis Roa Ospina y Luis Antonio Medina, noticieros entonces del periódico, con el primer anuncio de una gran nueva publicable. Al oírlos, Cornelio, jugando un poco del vocablo, comentó: Ustedes sí que traen hoy “chiva gananciosa”. De aquí en adelante, Roa y compañeros dieron en llamar de ese modo toda primicia noticiera, con que se difundió y prendió definitivamente dicho nombre”.

En sus “Gazaperas gramaticales”, el añorado Roberto Cadavid Misas, “Argos”, sentó cátedra sobre la “choz” y la “chiva”:

“Me parece que fue el profesor López de Mesa quien, consultado una vez por unos periodistas para que les diera un sinónimo castizo de lo que en lenguaje gacetillero llamamos chiva, dio a choz.

Con todo el respeto que me merece la memoria del gran profesor, me permito disentir de su opinión, ya que el vocablo choz no se emplea nunca aislado, como sustantivo común y corriente, como ocurre con chiva, sino en las locuciones dar o hacer choz y sus derivadas, que significan causar novedad, extrañeza”.

El mismo “Argos” subrayó: “Para reemplazar la chiva –¿y por qué reemplazarla, si es palabra corta, sonora y expresiva, cuyo significado todos los colombianos lo conocemos? Que la registre la Academia como colombianismo, y punto”. 

Los periodistas de todas las generaciones hicieron caso omiso de la reiterada recomendación del doctor López, formulada desde las páginas de los principales diarios bogotanos, para que se archivara el término chiva y se cambiara por otro que, en su sentir, luciera más decente, menos “animal”, más apropiado. Nada. Siguieron de gancho con la reina de las redacciones, sin importar que careciera de trono, cetro y corona.

Decía la noticia del 24 de mayo de 1952, en El Tiempo: “No debe decirse chiva. La Academia Colombiana de Historia aprobó, en Bogotá, una interesante moción del profesor Luis López de Mesa, en la cual se sugiere remplazar la palabra chiva por otros vocablos que el académico considera más apropiados como sorpresa primicial, novedades, gran descubrimiento, primera información, últimas noticias”.

La apostilla: Antes de que la empingorotada Real Academia le diera licencia, en las páginas de su diccionario, a la chiva, el académico paisa Manuel Pérez Suárez, autor del Diccionario de las comunicaciones, le dio esta definición:

“Vocablo despectivo (sic) dentro de la jerga periodística para referirse a una primicia o noticia de importancia que toma la delantera frente a los demás medios de comunicación social”.

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