Contraplano. Los corresponsales de la radio

Por Orlando Cadavid Correa

En la mejor época de 6 a.m. – 9 a.m., Yamid Amat tuvo en Caracol una nómina de corresponsales internacionales de respeto, encabezada por William Restrepo, en Nueva York; Pedro Clavijo, en Moscú, y Álvaro Galindo, en Roma. El primero nos dio sopa y seco a todos con la cobertura del gigantesco apagón que sumió en tinieblas a la Gran Manzana estadounidense. 

La red nuestra, en RCN, no se quedaba atrás. La capitaneaban Antonio José Caballero, en Madrid; Hugo Alberto Muncker, en Colonia, Alemania, y Orlando López, en Nueva York, quien al mudarse a Miami fue sustituido por Alonso Parra en la Capital del mundo.  

Tras sus maratónicas jornadas en Roma, como enviado especial, donde cubrió magistralmente la muerte del papa Pablo VI; la elección de Juan Pablo I y su deceso repentino, a un mes de haber sido ungido, y el escogimiento del papa polaco Juan Pablo II, repatriamos a Antonio José a la base central de la “Torre Sonora”, en Bogotá.

A Caballero lo sustituyó en la corresponsalía, en España, el periodista boyacense Carlos Peñaloza. El cargo lo estrenó mucho antes de sus dos coterráneos la notable periodista bogotana Gloria Elena Rey. A ella le correspondió cubrir la dilatada enfermedad y el deceso del dictador Francisco Franco, y el retorno de la monarquía española al poder, en cabeza de don Juan Carlos de Borbón, quien en sus años mozos quiso arrastrarle el ala a la bella Luz Marina Zuluaga, pero no le alcanzó la cuerda para su requiebro.

La periodista Gloria Helena Rey.

Otros corresponsales de la cadena de las tres consonantes: en Italia, Óscar Alarcón Núñez, que alternó su especialización en Derecho Romano con el cubrimiento del secuestro y posterior asesinato de don Aldo Moro, el líder de la Democracia Cristiana, a manos de las temibles “Brigadas Rojas”.

Eucario Bermúdez fue corresponsal, desde Manizales, del programa “Clave” (Cadena Latinoamericana de voces en el éter, de la VOA, Voz de los Estados Unidos de América). Su conductor (el maestrísimo Llopis de Olivares) disfrutaba tanto con sus notas que en cada cambio lo llamaba “nuestro flamante corresponsal” en Colombia. Años después, al liar bártulos hacia Miami, Florida, ‘Don Eu’ asumiría la corresponsalía de Caracol en la Capital del Sol.

Otros corresponsales: Rafael Manzano en España; Andrés Salcedo, desde  Alemania; Óscar Domínguez, que en Bogotá atendía sendas corresponsalías para emisoras alemanas y francesas; Félix de Bedout, de La W, de Julio Sánchez Cristo; Luis Gaitán y su esposa Doris Castañeda, quienes desde París se autodenominaban “La pareja feliz”;  Alejandro Oramas, en Nueva York; Álvaro Mutis, en Madrid; Néstor Pongutá, en Roma; Jorge Cantú, en México;  Jaime Flórez, en Estados Unidos; Enrique Molano, en Miami, y  Carlos Ilián, en España.

Un manojito de mujeres en las corresponsalías: Athala Morris, en Buenos Aires y Washington; Elyangélica González, en Venezuela; Celine Gesret, en Nueva York; Marcela Gutiérrez, en París; Catalina Gómez, en Washington; Yaridis Adrián, en
Caracas; Gabriela González, en Miami, y Stephanie Carrillo, en la capital española.

La apostilla: Una madrugada nos levantamos con ganas de tratar de ofrecerle una corresponsalía radial al “Gorila” Iáder Giraldo, en Sofía, Bulgaria, donde oficiaba como encargado de negocios en la embajada de Colombia. Sin salir de la sorpresa, el sin tocayo nos dijo a través de Telecom: “Hermano, aquí hasta los periodistas locales se mueren de hambre, noticiosamente hablando… Nunca pasa nada… Te lo agradezco, pero no”.

Foto portada: Antonio José Caballero. Juan Aguayo

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