Contraplano. Repite el Papa de la dulce sonrisa

Por: Orlando Cadavid Correa

(ocadavidcorrea@gmail.com)

Por cuarto año consecutivo, el carismático papa Francisco sigue mandando la parada, en materia de preferencias, entre los editores, compradores y consumidores de los almanaques que acaban de salir al mercado callejero, de cara al nuevo año, que está a la vuelta de la esquina.

Los calendarios pontificios –por llamarlos de alguna manera– tienen para el 2020 el mismo diseño del viejo almanaque “Pielroja”, que desapareció cuando la firma gringa Philip Morris compró la Compañía Colombiana de Tabaco, de Medellín, porque las leyes norteamericanas prohíben las prácticas promocionales gratuitas, tan  socorridas en  Colombia. Cabe anotar que años después la tabacalera cerró su planta en la capital maicera, porque la asfixió el desenfrenado contrabando de cigarrillos. Varios centenares de trabajadores perdieron sus empleos, pero se les indemnizó con creces.

Como el que es caballero repite, los impresores del anuario, herederos del producto –que prefieren mantenerse en el anonimato– encabezaron su producción para el 2020 con dos vistosos ejemplares dedicados al Sumo Pontífice: uno, en el que aparece muy sonriente, y el otro, en que el santo padre luce un vistoso sombrero aguadeño, acompañado del carriel de nutria paisa, ‘made in Abejorral’, idéntico al que intentó colgarle a la brava, en el Vaticano, el entonces presidente colombiano, Álvaro Uribe, al papa Juan Pablo II, en un verdadero “oso polar” sin precedentes en el anecdotario de las audiencias pontificias.

El bochornoso episodio, que dejó muy mal parada a nuestra diplomacia, fue comidilla en la prensa romana durante varias semanas.

Este fin de año entran en competencia, en las ventas ambulantes, desde los calendarios con el máximo líder del catolicismo, la muy venerada hermana Laura Montoya, la primera santa colombiana, y la Virgen de Guadalupe,  veneración de millones de cristianos, no sólo en Méjico, su país de origen, sino en otras latitudes del continente americano. En la meca del mariachi y el tequila se la conoce cariñosamente como “La Morenita”.

Los productores no se han olvidado de los compradores de almanaques que no gustan de las ilustraciones religiosas, y han ordenado para ellos atractivos paisajes captados en distintas regiones colombianas por fotógrafos y acuarelistas anónimos.

Contrastan las carátulas de los calendarios de hoy con primeros planos del papa de la dulce sonrisa, con los retratos del pasado, en los que aparecían bien risueñas, fumándose su cigarrillo, las modelos contratadas por casas de publicidad para la desaparecida “Coltabaco”.

La campaña publicitaria, diseñada por creativos paisas, apuntaba a picarle arrastre a las mujeres para que les demostraran a los varones, cigarrillo en mano, que ellas estaban en mora de entonar con la bella actriz y cantante española Sarita Montiel el “Fumando espero”, que se hizo tan popular a través de la película “El último cuplé”, que hoy por hoy es toda una pieza de museo de las cinematecas antañonas

La apostilla: Mientras el poeta español dijo en su verso que “fumar es un placer genial, sensual”, el publicista colombiano se dejó venir con este afortunado eslogan para el almanaque de 1960: “Cigarrillos Pielroja, su fama vuela de boca en boca”. 

También puede leer:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *