Contraplano. UN ROSCOGRAMA A LA VALENCIANA

Por Orlando Cadavid Correa (ocadavidcorrea@gmail.com)

La primera noticia que tuvimos, hace 4 años, del ingreso de doña Paloma Valencia al poder legislativo, fue su disparatada propuesta para que se sudafricanizara por la vía del segregacionista Apartheid al Cauca, su departamento natal, congregando en una zona a los blancos y en la otra a los negros.

La contundente visión que se tiene de la ambición y el poder político de los Valencia Muñoz y sucesores está reflejada en este hecho: Guillermo León fue presidente de la República y embajador en España, y su hermana Josefina de Hubach fue ministra de Educación, gobernadora del Cauca y embajadora en la UNESCO. Y, para agregarle algo más a la inocultable influencia política de su apellido, estuvo matriculada en las toldas anapistas del general Rojas Pinilla, justamente cuando el partido político del depuesto dictador hacía harto ruido en el Capitolio.

De la senadora Paloma, quien ocupa el mayor espacio de esta columna por su influencia en el Centro Democrático, que comanda el expresidente Uribe Vélez, no se tienen más datos destacados, salvo que está rodeada de tres hermanos: Pedro Agustín, quien acaba de ser nombrado cónsul en Miami, Cayetano, y una media hermana de apellido Londoño.

Suena un poco raro hablar del árbol genealógico-burocrático de la Paloma. 0, para no parecer descorteses, de Paloma Valencia Laserna, una de las más bien arropadas figuras de la política colombiana que, con tan solo cuatro años de ocupar una curul en el Senado, ya le montó “competencia” a su jefe político.

Uribe no se inmuta con tenerla a su lado casi todo el tiempo “hablándole al oído” de lo divino y lo humano y, seguramente, hasta de lo que no le conviene. Paloma al lado de Uribe haciéndole coro, defendiéndolo, aplaudiéndolo y rodeándolo. ¡Qué cansancio!, dirán algunos. ¿La estará preparando para que suceda en Palacio al robotizado Iván Duque, en el 2022?

Paloma nació en un hogar bendecido por la diosa fortuna por la posición social y política de los suyos: su bisabuelo paterno fue el encumbrado poeta Guillermo Valencia, quien aspiró sin éxito en 1930 a la presidencia de la República. El hijo mayor del bardo fue el segundo presidente del Frente Nacional, Guillermo León Valencia, y el abuelo paterno de Paloma. Esta afortunada figura tuvo como abuelo materno al académico Mario Laserna Pinzón, cofundador de la Universidad de Los Andes, amigo personal del científico Albert Einstein.

La senadora Paloma Valencia. Foto Hora cero.

Paloma nació casi siete años después de muerto su abuelo expresidente. Ignacio Valencia, hijo de este y padre de aquella, también alcanzó a saborear las mieles de la burocracia cuando fue presidente de la cámara de representantes.

A la nieta de Valencia y Laserna le dio por la carrera del derecho en la Universidad que fundó su abuelo. Cuando había avanzado en sus estudios abrió la “puerta de la felicidad” para anunciar a los cuatro vientos que allí, en su claustro, había encontrado al hombre de su vida.

Doña Paloma, quien el 19 de enero próximo cumplirá los 41 años, se casó a los 38 años, cuando cumplía 3 meses de embarazo, con el abogado Tomás Rodríguez Barraquer, hijo del primer ministro de Ambiente que tuvo el país, Ph.D. en economía de la Universidad de Stanford y matemático de Oxford. Su primo hermano, Aurelio Iragorri, fue dos veces ministro de Santos.

La apostilla: Al intervenir en el sonado episodio en contra del fiscal Néstor Humberto Martínez por sus manejos alrededor del caso Odebrecht, dijo la Paloma que “esos debates eran perjudiciales, porque minaban la institucionalidad”. A la senadora caucana hay que recordarle que la institucionalidad no se perjudica con estos debates, sino con el comportamiento de algunos funcionarios y políticos que la tienen por el suelo.


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