CUANDO EL TURBONETICS 5 ASOMBRÓ A LOS COLOMBIANOS

Uno de los comerciales de mayor impacto en la televisión colombiana lo protagonizó Jairo Alonso Vargas. Vestido de saco y corbata, el presentador por muchos años del Reinado Nacional de Belleza y excantante de la Nueva Vieja Ola, anunciaba la llegada del Turbonetics5, el primer televisor a color en el país.

El aparato, sin control remoto y con una perilla para girar hasta 12 posibilidades de canales fue ensamblado por Sharp, empresa controlada en esos años por la familia del embajador Fernando Londoño Capurro.

Jairo Alonso todo ceremonioso anunciaba también que el Turbonetics5 lo vendía Automotora Gran Colombia, daba 19 meses para pagarlo y sin intereses. “Así usted tendrá a color sus novelas preferidas, sus noticieros, sus películas y todas sus diversiones”, agregaba.

Era ilógico que se anunciaran las ventas de televisores a color, en transmisiones en blanco y negro. Pero así pasó.

Se avecinaba el encendido de esta novedad en el país.

La primera mermelada la tuvieron los telespectadores el 13 de junio de 1974. Ese día, por primera vez en Colombia se hacía una emisión con esa modalidad. Se pusieron pantallas gigantes en el Coliseo El Campín y en el Gimnasio del Pueblo en Santiago de Cali. Se agolparon miles de aficionados del fútbol para ver la inauguración del Mundial y el partido entre Brasil y Yugoslavia.

El encuentro quedó a cero goles, pero quienes asistieron al espectáculo quedaron con las ganas de repetir el postre.

Desde ese momento, cada ocho días, los domingos a las siete de la noche, doña Gloria Valencia de Castaño manifestaba en su programa “Naturalia”, la frase que se convirtió en grito de batalla: “Lástima que la televisión no sea a color”.

Pasaron 5 años para cumplirle el sueño a la primera dama de la televisión. El 1 de diciembre de 1979, el entonces presidente del estatuto de seguridad, Julio César Turbay Quintero cumplió con lo prometido en su campaña política y puso en marcha el decreto 2811 de 1978, con la cual se daba la orden de hacer lo posible para que el país estuviera a la altura de las comunicaciones internacionales.

¿Cuáles fueron las primeras imágenes en color en Colombia? Pues desde luego el discurso del presidente en el palacio de Nariño.

A finales de la década de los setenta, gran parte de la televisión se transmitía en color, porque eran películas internacionales, pero se veían en tonos grises. Como el material venía en estuches metálicos, se llamó a esa programación como la era de los “enlatados”. 

Series como M*A*S*H* –con historias de médicos en la guerra de Corea–,  El Hombre Nuclear –conocido como el hombre de los seis millones de dólares–, El gran Telly Savalas protagonizaba Kojak, un temible policía de Nueva York; La Familia Ingalls –que llegaba los domingos a las ocho de la noche–; La Mujer Maravilla, Baretta –otro policía especial–, La Mujer Biónica, Los Ángeles de Charlie, el Crucero del Amor, La isla de la Fantasía y El Hombre Increíble, entre otros.

Las aventuras de El Chavo del 8, El Chapulín colorado y la Carabina de Ambrosio –con la espectacular Gina Montes, Chavelo y César Costa– llegaban de México y dominaban varios horarios.

La producción nacional estaba comandada por Fernando González Pacheco-Castro con Animalandia, le seguía El Cuento del Domingo –con libretos de Pepe Sánchez y Bernardo Romero Pereiro–, la novela más exitosa era La Abuela con doña Teresa Gutiérrez.

Pepe Sánchez era el maestro de RTI y era director y guionista de la comedia Don Chinche, que contaba con un electo conformado por Héctor Ulluoa, Silvio Ángel, Chelo del Río, Delfina Guido, Hernando Casanova, Jorge Velosa, Humberto Martínez Salcedo, Cristina Penagos, Gloria Gómez, entre otros.

El musical que presentaba las estrellas nacionales e internacionales del momento era “El Show de las Estrellas” de Jorge Barón, pero aún no había tomado la “patadita de la suerte” que había institucionalizado don Raúl Velasco en México.

Don Abelardo Forero Benavides y Ramón de Zubiría, hablaban de El Pasado en Presente.

Y todos querían ver en su esplendor a la gran Amparo Grisales en todos los tonos posibles.

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