Por Édgard Hozzman

–Buenos días, don Esteban Jaramillo, le habla Édgard Hozzman, ¿Sabe algo de la situación delicada de Salud de Senén Mosquera, otrora figura de Millonarios y la selección Nacional?

–Cuando supe de  la enfermedad grave de Senén Mosquera, busqué al doctor Jairo Pedraza, cardiólogo, que trabaja en la Clínica San Rafael y me puse al tanto de su situación. No quería vivir. Reducido a la cama, solitario, sin respaldo de sus antiguos clubes, de  la Federación y de los aficionados. Solo su familia, a distancia, se preocupaba por él, al igual que José Fernando Cuadrado portero del Once Caldas, su alumno adelantado. Lo atendieron muy bien, lo recuperaron, pero los clamores hechos por algunos periodistas, no tuvieron eco. ¡Qué ingrata es la memoria!. Pensar que fue campeón varias veces con Millonarios y jugó en la selección Nacional.

Esteban Jaramillo es uno de los mejores periodistas deportivos que tiene Colombia. Tiene fuentes por doquier y lleva muchos años en el medio. Este periodista manizalita ha escrito en La Patria. Nuevo Estadio, Balón, Occidente, Diario Deportivo, Futbolred, Gol caracol, Kienyke, Pulzo, Cápsulas de Fútbol de Alfredo Carreño, El siglo, EJE 21 y varios portales más.

Transmite futbol en Todelar, dicta conferencias, prepara proyectos, lee, ve y escucha para detectar alternativas profesionales-periodísticas y atiende pequeños negocios y asuntos personales. Es activo en las redes  sociales y está a punto de estrenar, un canal en YouTube llamado“Libre y directo”.  No ve inmediato el tiempo del retiro.

Esteban está a punto de revivir La Polémica de los Deportes

–¿Cómo ve a Colombia para este Mundial?

–Hozzman: soy optimista, sin moderación, sobre el papel de Colombia en el Mundial. Hay nómina, hay equipo, hay una idea de juego, hay estructura, los futbolistas se ven en forma y los resultados recientes estimulan.

–¿Cómo estuvo la Feria del Libro en Bogotá?

–Encontré varias publicaciones sobre fútbol y sobre el mundial en mis tres visitas a la feria. Interesantes. Algunos, pocos, libros-express, de muerte súbita. El mejor: “Cerrado por futbol”, libro póstumo de Eduardo Galeano. Escrito antes de morir, referencia obligada, reminiscencias deliciosas sobre este maravilloso juego, complementado por su familia y un comité asesor, con textos anteriores que ya había sido publicados en  revistas y periódicos. Es la secuela de “Fútbol a sol y sombra” del mismo autor, el mejor que he leído sobre fútbol.

–Se justificará pagar 30 mil pesos mensuales por ver el fútbol colombiano actual…

–Comparto su apreciación. Para cobrar, para exigir, hay que garantizar espectáculo. En Colombia se programa fútbol, pero no se revitaliza, no se moderniza. Es monótono, falto de calidad.

Proyectos profesionales…

–Tengo tres proyectos en ciernes. Todos en desarrollo, pero con lentitud dado que el Mundial es prioridad para los empresarios. Hay un canal muy interesado en revivir La Telepolémica, con las mismas características e idéntico panel. Otro es con Mario Venemarack, si me acepta, opinador Argentino y me dan una larga lista para consensuar los restantes.

–¿Seguirá en la docencia?…

–Lo fui durante 12 años. Ya no lo disfruto. Solo voy a seminarios o participo en conversatorios. Este último tema me ha resultado muy atractivo. Hace poco hicimos, con Hernán Peláez y Zhara Castro de As Colombia, uno muy interesante con corroborada aceptación. Realicé otro en Cartagena con médicos ortopedistas del continente, que organizó la sociedad colombiana de esta especialidad, presidida por  el doctor Gustavo Rincón. Me sentí muy bien.

–¿Cómo vio la no celebración de James en su gol ante Real Madrid?

–Siempre defiendo el juego limpio. Mi madre me enseñÓ que “nadie sabe con la sed que otro bebe”. Resulta, en muchos casos, imposible entrar a la horma del zapato ajeno. No sé qué sensaciones tuvo. Tenía todo el derecho a no celebrar, pero creo que se excedió en su lenguaje gestual.

–¿ Y Pilar, la madre de James y sus intervenciones públicas…?

–Pilar, la madre de James, ha sido tantas veces su padre. Lo protege… Y como todas las madres, lo sobreprotege. Pero en ocasiones toma muy a pecho su papel y no causa buenas sensaciones entre los aficionados. Es una  buena mujer que quiere lo mejor para su hijo, como todas las mamás.

–¿Qué ha pasado con su libro?

–Mi libro está en una caja fuerte. Es sobre mafia en el fútbol. No he recibido el visto bueno de Juan Gossaín a quien  le solicité el prólogo, ni  de mi familia cercana para publicarlo. Pero estoy puliendo otro, totalmente diferente, con perfiles de jugadores, estrellas reconocidas, sucesos trascendentes y evocaciones gratas o ingratas del fútbol como pasión… Y como perversión.

–¿Cuáles son sus jugadores mundiales?

–Los mejores jugadores: Pelé, Maradona, Messi, Cristiano y Ronaldinho. Este último, para mí, el mejor. Cambió  gloria por alegría. 

–¿Y los colombiano?

–Willington, El pibe Valderrama, James Rodríguez, Falcao García y Freddy Rincón. Recuerdo especialmente a Nicolás Lobatón, de Buenaventura. Jugó en Millonarios, Nacional, Quindío y la selección. Tan bueno con los pies como con el licor. ¡Cuánta calidad tenía!. Llenó de futbol mi memoria, en mi infancia en Manizales.

–Su favorito para el Mundial…

–Si no es Colombia… que sea Brasil. Soñar no paga peaje.

–¿Cuál es el futuro del fútbol femenino?

–El fútbol femenino  tiene futuro. Pero no a marchas forzadas. Calma, calma. Como decía nuestro viejo amigo Antonio Jose Caballero, que en paz descanse: “piano, piano chi va lontano”.

–Su saludo a RCN con motivo de sus 70 años. 

–Saludo a RCN. Cuántos gratos recuerdos de esa hermosa academia. Allí pasé mis mejores años de vida profesional. Con Juan Gossaín, don Antonio Pardo, don Jairo Tobón, “el mundialista” Sergio Ramírez,  Jaime Ortiz, mi inolvidable “Amigazo”, y Oscar Restrepo; con Paché y los “Dueños del balón”; con el maestro Orlando Cadavid, con el doctor Fernando Molina y con Agustín Ramírez. Con usted maestro Hozzman, con Pachito Restrepo, con ese bello personal que habita en mi memoria agradecida. Mi sueño inconcluso: volver.

Tiene un libro sobre la mafia del fútbol en una gaveta.