Diego Rodríguez: EL ARREGLISTA DE ÉXITOS

Por Édgard Hozzman

Diego es un músico de carrera, egresado del conservatorio Antonio María Valencia de Santiago de Cali, donde se distinguió por su talento y sensibilidad musical.

A finales de los sesenta comienzos del decenio de los setenta, Diego estudió piano y dirección orquestal. Comenzó a trabajar como control de sonido en Radio 15, frecuencia que era dirigida por Carlos Rey Pinzón y programada por Hernando Zapata, baterista, director y propietario de “Los Demonios”, agrupación pionera del rock nacional en el occidente.

Diego aprovechó el nexo con Zapata para comentarle su vocación musical, situación que fue capitalizada por el percusionista, para organizar la agrupación “Unidad 4” en la que se fusionaron un sonido más internacional, teniendo como eje el Jazz.

Carlos Rey Pinzón se sorprendió gratamente cuando escuchó interpretar con propiedad a Diego Rodríguez, “Take Five”, composición clásica del Jazz creación de Paul Desmond y popularizada por Dave Brubeck. Años más tarde el ex director de Radio 15 manifestaría que fue la mejor interpretación que escuchó en vivo de este bello tema.

Con “La Unidad 4”, Diego comenzó su actividad como músico profesional. Su talento fue tenido en cuenta por el pianista y arreglista Armando Velázquez quien no dudó en recomendarlo para que lo reemplazara en Bogotá.

Edgard Hozzman, Diego Rodríguez y Gonzalo Ayala, el locutor por excelencia de la balada colombiana. Foto archivo particular.

Velázquez se radicó en Los EE. UU. y le dejó las puertas abiertas en las programadoras de televisión y las casas disqueras. Quien primero creyó y apoyó a Diego en su nueva etapa como arreglista fue Harold Orozco, productor de música comercial, quien era el jinglero más solicitado y el que más facturaba. Entonces, para no repetirse en sonidos, acudió al talento de Diego.

Para mediados de los setenta, Diego y Kike Fernández eran los arreglistas más solicitados por las casas disqueras. Muchos de los éxitos de Óscar Golden, Billy Pontoni, Claudia, Jesús David Quintana, Isidora, Paola, Ximena, Vicky, Harold, entre muchos más cantantes, tienen su firma.

Como Director Artístico de Discos Philips tuve la oportunidad de trabajar con él, a quien descubrí cuando produjo el álbum “13 años de éxitos de Óscar Golden” para Discos CBS. Me sorprendió su gusto musical por lo que no dudé en comenzar en trabajar con el cómo arreglista. Nexo que me permitió una gran amistad, la que hoy después de 42 años continúa.

Fui testigo de su momento estelar y de los momentos difíciles que ha tenido que afrontar. Lo acompañamos con el baterista y hombre del disco Thonny Rodríguez al Teatro Colón donde fue galardonado como el mejor arreglista y compositor de 1978. En el lapso 76 -80 fue premiado como el músico más destacado, gracias a sus trabajos discográficos, música comercial y promocional para las diferentes programadoras de televisión.

Su primer gran amor fue la cantante barranquillera María Eugenia Murgas, conocida como Ximena, a quien produjo su primer álbum para Discos CBS. Este nexo afectivo fue traumático para Diego, quien como buen músico es idealista, romántico, soñador, mal negociante y nada calculador en asuntos del corazón, lo que lo llevó a la quiebra con descalabros y sufrimientos como conquistador.

En su momento estelar estuvo rodeado de “amigos” aduladores que a su lado usufructuaron su éxito, el que ignoraron cuando este le dejó de sonreír a Diego, quien terminó olvidado, recorriendo las calles caleñas, sufriendo en soledad la perdida de madre, pena que lo sacó de la realidad de su existencia.

Los cantantes a quienes proyectó con sus arreglos y producción lo olvidaran y evadieron cuando se cruzó en su camino, para el ayer del maestro, estos fariseos no tuvieron sino críticas por su condición, producto de su cuota humana.

Édgard Hozzman, Diego Rodríguez y Eduardo Cabas. Reunión en Philips. Archivo particular.

Las únicas manos amigas que encontró fueron las de Hernando Zapata, quien está pendiente de él y su hermana Margarita, quien se ha hecho responsable de todos los gastos de la casa geriátrica a donde fue recluido el maestro Diego Rodríguez.

En alguna oportunidad, Julio Sánchez Cristo convocó a los artistas que se beneficiaron del talento de Diego como arreglista para que colaboraran en la consecución de un piano. Una famosa cantante se comprometió. Hoy, después de cuatro años, su silencio es tan significativo como su afán altruista.

Diego Rodríguez, pianista, arreglista, conductor de orquesta y compositor. Ayer, la gran estrella, hoy olvidado por quienes conocieron el éxito gracias a su talento, vocación y sensibilidad musical.

Vive su nostálgico otoño rodeado de historias tan o más amargas que la suya en una casa geriátrica, en la que el frío del invierno de la vida se siente cada día más cerca, en un clima propicio para la angustia, nostalgia y el desengaño.

Con mi cariño y devoción por un amigo.


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