EL LEO DAN QUE CONOCÍ

Por Édgard Hozzman

En 1966 Leo Dan era el cantante argentino más querido en Colombia gracias a sus éxitos “Como te extraño mi amor,”, “Celia”, “Fanny”, “Decir por qué no querés”, entre otros, que se quedaron en el gusto de quienes habitamos los inolvidables años sesenta.

Por aquella época vivía en la casa de Yamel Uribe, el bajista y guitarrista de “Los Ampex”, Óscar Lasprilla primera guitarra  y el suscrito. La sala de la familia Uribe Quintero era también el salón de ensayos del cuarteto y oficina de negocios. Allí se firmaron los contratos de las giras de Fernando Valadez, las de Yolima Pérez, Harold,  Oscar Golden y la de Milo a GO GO. Además se discutieron los contratos con las disqueras Estudio 15, Zeida hoy de Fuentes y de Codiscos.

A mediados de julio del 66 llegó a nuestra residencia  oficina de la Carrera 27# 63ª 34 un empresario caleño para contratar a Los Ampex como grupo acompañante de Leo Dan.

La expectativa era grande pues era el cantante más popular. Con Yamel y Óscar nos imaginábamos una estrella del rock argentino, muy por la onda de los europeos.

Se acordó hacer el ensayo en nuestra base antes de viajar. El encargado de recoger a Leo Dan en el Hotel Tequendama, fui yo. La primera impresión que tuve del cantaautor al saludarlo fue de un provinciano vestido con un atuendo propio de un hijo del proletariado.

Leo, era una persona sin complicaciones y hasta descuidada con su actividad profesional, no tenía ni idea cuáles eran sus éxitos en Colombia, cuando le sugerí que incluyera en el repertorio, “Tiene coche de carreras”, no recordaba la letra.

Se sorprendió de escuchar y ver la guitarra de Óscar Lasprilla, una Teisco de caja, nada del otro mundo.

Luego del ensayo el comentario de Yamel, “este man es muy silvestre, es selva”. Para el bajista y guitarrista, el cantante argentino era muy provinciano. Concepto con el cual coincidimos todos.

La primera visita de Leo Dan a Colombia, no fue un suceso a pesar de popularidad. Su show era sencillo, no era un artista que se complicaba, hablaba lo estrictamente necesario,  cantó sus éxitos cumplió y la fanaticada salió satisfecha del Gimnasio Olímpico donde pagaron  10 pesos por palco – $ 7 en preferencia y $ 5 en general.

Nos volveríamos a encontrar en 1980  para realizar una extensa gira a lo largo y ancho de Colombia. El elenco estaba conformado por Leo Dan,Amparito Grisales y el Mariachi Vargas de Tecalitlán.

Lo acompañé como director de Promoción y Publicidad de Discos CBS. Fue una experiencia amable y grata trabajar y conocer más al cantautor, quien me comentó de sus orígenes humildes. Recordaba cómo su padre, quien trabajaba en un restaurante llevaba a casa el licor que queda en las mesas para guardarlo para las celebraciones familiares, anécdota que contrastaba con su colada en una reunión de Frank Sinatra en Acapulco. “A mí nadie me invitó, pero allí llegué, no me preguntes como, pero estuve al lado de La Voz  y no me sacaron”.

“Si te das cuenta, la mayoría de las canciones mías tienen nombre de mujer, ellas me han traído muy buena suerte”. Leo llegó a Discos CBS por una secretaria, Estelita. Los directores artísticos no habían tenido en cuenta la maqueta que había grabado Leo. Estelita insistió hasta lograr que se le firmara un contrato con la suerte que su primera grabación, Celia fue un éxito.

En Manizales, nos cruzamos con una delegación de Teatro argentino en el que había tres bellas artistas. Me recomendó: “a las minas bellas hay que dejarlas de últimas. Ellas exigen mucha dedicación y te observan, mientras las secretarias y enfermeras, ellas te quieren y cumplen”. Leo no tenía problema en hacer sentir a una mesera, dependiente o secretaria la mujer más bella, las atendía y enamoraba.

Al respecto me comentó: “fíjate que tengo una duda que me ha rondado en una gira en los comienzos de mi carrera, conquisté a una maestra y hoy estoy casi seguro que ella era Mercedes Sosa”.

Leo es un personaje fascinante, pletórico en anécdotas. “En alguna oportunidad tomé un taxi en Buenos Aires y el conductor me comienza a hablar de futbol, me había confundido con Omar Enrique Sibori “el cabezón”, para no defraudarlo, le lleve la idea”.

Por aquella época estaba residenciado en México. Vivía muy agradecido con ese país por la que su más reciente obra estaba dedicada a México. Precisamente estábamos promocionado en la gira “Con Sabor Ranchero”, en la cual grabó “Esa pared”, tema que fue un éxito. “Esa canción se la compuse a la Sra. Amalia Mendoza, ella sufría mucho, su esposo la maltrataba”.

A nuestra llegada a Medellín, Pablo Escobar contrató al elenco por intermedio del empresario de Leo Dan, Carlos Bustelo, un profesional que se las sabía todas, –en aquella época Escobar eran una persona del común–. La presentación del Mariachi motivó a consumir licor y coca a los invitados de Escobar, por lo que a la media noche, las cosas se pusieron delicadas. Leo, nos recomendó a Amparo y a mí, abandonar la casa sin que se dieran cuenta los anfitriones.

Cuando le pregunté por que no se vistió de Charro para la carátula del disco, “Con sabor Ranchero”, la respuesta fue contundente, “la cultura de un pueblo se debe respetar y como argentino no podía profanar la mexicana, por esto sostuve el sombreo en mis manos para la carátula”.

Leo Dan el cantautor el compositor de más mil canciones y una de las grandes estrellas de la  nueva ola argentina, un personaje en todo el sentido de la palabra.

 

 

 

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