EL LUIS MIGUEL QUE CONOCÍ

[FOTO TOMADA]

Por Edgard Hozzman Londonderry New Hampshire III- 22-016

Hoy me cabe la satisfacción de haber sido el primero, a nivel internacional, de haber creído en Luis Miguel, de haber sido quien lo lanzó a nivel internacional, fui quien lo sacó por primera vez de México. 

En la mañana del 25 de mayo de 1982 recibí una llamada de EMI México. Solicitaban que les colaborara con la promoción de un nuevo artista, un niño talentoso que estaba muy bien apadrinado políticamente y que por estas razones se había motivado EMI México a contratarlo.

La recomendación era: “no ahorre esfuerzos para llevarlo en plan promocional por Colombia. EMI asumirá el costo de los pasajes de Luis Miguel y su empresario, Paco Rey. Trate de buscar un programa de televisión que pague  los gastos de hotel”.

Contacté entonces a las programadoras Do Re Creativa de Jimmy Salcedo, JES de Julio Sánchez Vanegas y Jorge Barón, a quien finalmente logré convencer para que lo presentara en “El Show de las Estrellas”.

Comencé la campaña de expectativa lanzando su primer sencillo, “1+1=A 2  Enamorados”. Tema que logré posicionar gracias a la colaboración del equipo de promoción de Discos CBS y el apoyo del programador de  Radio Tequendama  Manuel “el pana” Hoyos, quien me dijo: “de usted depende que tenga en cuenta esta versión por qué Codiscos había lanzado el mismo tema en la voz del español Pedro Martin”.

Logré en los programas estelares de Radio Tequendama. “El Patico discotequero” y  “La Guerra Disjokey” comprometer a la audiencia de esta frecuencia, la más escuchada para que la versión de Luis Miguel fuera la más solicitada en los espacios de complacencias, lo que la llevó a figurar en los listados de éxitos.

En junio 8 de 1982 arribó Luis Miguel a Bogotá. Lo recibí en el aeropuerto Eldorado, llegó acompañado de su tío Paco, a quien había conocido a mediados de los años sesenta cuando se rebuscaba la vida entre Colombia y Venezuela en negocios no muy claros.

 

Luis Miguel que no pasaba desapercibido por su pinta, mas no por su atuendo,  era el mismo de un niño de estratos medios. Un pantalón de dril habano, una camisa nada llamativa, zapatos comunes y corrientes y una chaqueta de cuero de la que sentía orgulloso como cualquier niño de su edad 11 años.

Hacía muy poco había visto alguna película de James Bond, en la que actuaba el extraordinario, Sir Sean Connery, que impresionó por su personalidad a Luis Miguel, quien no perdía oportunidad de emularlo en algunas poses.

Cuando lo fui a registrar en el Hotel Tequendama la recepcionista me preguntó ¿y cómo se llama la niña?  A  Luis Miguel no le importó esta confusión, ni mi aclaración.

Esa noche los invité a cenar al Restaurante El Virrey, dentro de las instalaciones del Hotel Tequendama. Contrastaba la actitud reservada del novel cantante con la locuacidad de su representante Paco, quien recordó tiempos pretéritos y me comentó de sus logros en México, gracias sus nexos con el jefe de la policía, “Soy oficial del servicio secreto”, me dijo.

Luis Miguel, lo único que deseaba era ver televisión e irse a dormir. Paco, como en antaño buscaba diversión.

–Hozzman, me dijo, al nene lo dejo durmiendo, tu búscate buena nieve, (cocaína) y un par de golfas, que mañana será otro día. Era el mismo gallego que había conocido años atrás, personalidad osada e irresponsable lo que lo llevaba a comprometerse en proyectos que rayaban en la locura.

Mi respuesta fue contúndete: “no te busques líos”.

La agenda promocional que le tenía preparada era exigente, visitas a todos los medios del momento. Este plan lo cumplió sin poner ninguna objeción, era una experiencia nueva para él, estaba encantado, se sentía importante. Era, en todo caso, su primera salida internacional. Lo  atendieron los periodistas Miguel Ayuso de El Tiempo, Álvaro Monroy de El Espectador y Guillermo Romero Salamanca de Colprensa.

Su espíritu de cooperación no tenía límites, se ofreció a acompañarme a mi oficina luego de cumplir con parte de la agenda promocional. Almorzamos un típico “corrientazo” se mostró muy amable con las secretarias y colaboró ayudándome a entregar material a las programadoras de televisión.

Por aquella época el Instituto de Cultura y Turismo exigía que todo artista que actuara en Colombia debía hacer  una presentación gratuita en alguna institución gubernamental, Luis cantó en un ancianito, además de esta arbitraria y absurda Ley, el artista en televisión, debía interpretar un tema de nuestro folclore.

Quien me colaboraba acompañando a los  artistas del elenco que traía en plan promocional era el guitarrista  Carlos Franco, quien admiraba al padre de Luis Miguel, Luisito Rey.

Durante el ensayo y montaje del bambuco que interpretó o mejor tarareó el novel cantante mexicano. Carlos interpretó uno de los éxitos de Luisito Rey, lo que entusiasmó a su hijo, quien no dudó en felicitarlo y compararlo con su padre.

Luisito Rey, a quien conocí a finales de los años sesenta cuando anduvo con su hermano Paco buscando una oportunidad en Colombia y Venezuela. En alguna oportunidad me comentó: “mi ilusión es tener un hijo que sea un Elvis, buena pinta y talentoso”.

Durante la grabación del programa de televisión en los Estudios de Jorge Barón, me di cuenta que las fantasías del cantautor español, comenzaban a ser realidad, Luis Miguel, había heredado de su madre, Marcela Basteria el talento escénico y de su padre la musicalidad.

La primera salida a un escenario internacional del futuro “Sol de México”, fue el primer paso en firme de su ascendente y vertiginosa carrera artística.

Esta fue la nota con la que encabezaba la entrevista para promocionar el especial de televisión “Un SOL en El Show de las Estrellas”.

El próximo 11 de septiembre 8.30 -9.30 pm segunda cadena de Inravision “Show de las Estrellas” Luis Miguel la revelación artística latinoamericana del 82.- 800.000 álbumes vendidos en México. El novel cantante con “1+1=A Dos enamorados  “ha conquistado a Hispanoamérica, ha sorprendido a la prensa especializada y los profesionales de la música con su talento y vocación artística, personalidad y dominio de escena a sus 11 años Luis Miguel comienza a recorrer con seguridad el camino del éxito el que llevara a conquistar muchos escenarios en América y al otro lado del Atlántico.

Cualquier cosa  que diga o escriba de Luis Miguel, son palabras que no alcanzan a definir la proyección del novel cantante, quien se sale de los contextos establecidos por la crítica especializada.

–¿Luis Miguel usted es  consciente de lo que es el éxito?

–Si

–¿Qué representa para usted el éxito?

–Es muy bonito que te reconozcan en la calle y te saluden y escucharse en la radio.

–¿Su  éxito ha influido en el trato con sus amigos y compañeros de estudio?

–No. No ha cambiado para nada, algunas personas creen que porque canto en televisión he cambiado, pero no las cosas siguen igual que antes.

–¿Qué pasará cuando llegue el cambio de su voz?

–Todo depende de si cambia mal  o bien; si cambia mal pues ni modo, pero si me cambia bien, pues bueno… aunque creo que cambiará bien.

–¿No sería bueno que hiciera un alto en su carrera artística mientras la voz se reafirma?

–Bueno, claro que al cambiar la voz se te empiezan a salir los quejidos, te salen los gallitos, si eso me sucediera tendría que esperarme un poquito a que se me ponga la voz normal, mientras tal vez haré una película.

–¿Luis Miguel, usted es un modelo y centro de atención de muchos niños de su edad, qué mensaje les envía?

–En primer lugar les diría que se porten bien y que les guste  el cantar y que no se peleen con sus hermanos ni con nadie.

Edgard Hozzman Director internacional Discos CBS Colombia – II- 10-82

 

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