EL TRIÁNGULO DE BERMÚDEZ

Por Orlando Cadavid Correa

El Triángulo del autor de El talento no se jubila comenzó a tejerse radialmente en las empinadas breñas de Manizales, en Emisora Electra, a mediados del siglo pasado; prosiguió en el altiplano de Bogotá, escenario obligado para figuras de primer orden, como él, y continúa en Miami, en el sur de la Florida, donde se afincó hace casi 30 años; ha echado raíces; ha sido completamente feliz al lado de su esposa Luz Elena, sus hijos y sus nietos, y ha robustecido su cauda de amigos y simpatizantes que lo premian con su sintonía.

La radio –que no se nutre todos los días de comunicadores de su talla–  lo vio triunfar en sus inicios en la manizaleña Transmisora Caldas, donde hizo la secundaria en el medio que ha sido la razón de su vida; en la bogotana Emisora Nuevo Mundo, desde la que despachó como exitoso director general de Caracol, y en Caracol Miami, donde orientó sabiamente el servicio informativo para la gran comunidad hispanohablante que lo tiene como a uno de sus hombres más emblemáticos en la capital del sol.

La versatilidad de Don Eucario –quien siempre ha sabido generar una atmósfera de respeto y camaradería en los medios que han tenido el privilegio de contarlo en sus nóminas— es verdaderamente asombrosa. Con su voz bien timbrada y afinada como instrumento sonoro, el maestro Bermúdez se ha lucido profesionalmente durante 55 años en las ondas hertzianas presentando las noticias; animando un programa estelar de radioteatro; oficiando como maestro de ceremonias, en un acto académico; narrando una Vuelta a Colombia, desde una unidad móvil, o un partido de fútbol desde la cabina de un estadio, o un episodio tan dramático como el de las cruentas Olimpiadas de Munich, Alemania, en el remoto septiembre negro de 1972.

En la televisión también ratificó su calidad eximia este exponente de la comunicación de masas, que –como los buenos vinos– no parece tener fecha de vencimiento. Se destacó en la dirección, creación y presentación del inolvidable “Tierra Colombiana”, programa que se constituyó en baluarte de la difusión de la música terrígena, y como presentador de influyentes telenoticieros de las dos cadenas audiovisuales de la época.

Nacido en Timbío, departamento del Cauca, el 27 de noviembre de 1934, sus padres emigraron muy pronto al departamento de Caldas. Los tres se radicaron inicialmente en Viterbo, donde don Martín, su progenitor, falleció en un confuso episodio. Después del duelo familiar, doña Margarita y su unigénito se establecieron, en su orden, en Aguadas, Santa Rosa de Cabal y Manizales.

Además de ser un espléndido improvisador, es un declamador de respeto. Este libro incluye una muestra de su maestría en este género del parnaso sonoro. Posee otro don: un gran poder de convocatoria que le reconocen, incluso, sus propios adversarios.

Es uno de los más veloces mecanógrafos que haya pasado por las salas de redacción de su Manizales del alma, su segunda patria chica. Escribe 120 palabras por minuto, un récord realmente sorprendente en el campo de la digitación. Su redacción es impecable y su estilo muy depurado y castizo.

Sobreviviente de la pléyade de locutores  históricos de la radio de la edad de oro, se le adelantaron en la partida al más allá, entre otros colegas suyos, Julian Ospina Mercado, Carlos Arturo Rueda, Juan Harvey Caicedo, Julio Nieto Bernal, Otto Greiffestein, Armando Osorio Herrera,  Juan Clímaco Arbeláez, Hernán Castrillón Restrepo, Baltasar Botero Jaramillo, Mario Jaramillo Duque, Guillermo Zuluaga, Montecristo; Juan Eugenio Cañavera, Marcos Pérez, Pablo Emilio Becerra, Humberto Martínez Salcedo, Rodrigo Correa Palacio, Iván Zapata Isaza, Armando Moncada Campuzano, Oscar Arango Flórez, Juan Caballero Morcillo, Enrique Pérez Nieto, Alejandro Pérez Rico, Enrique París, Jaime Olaya Terán y Francisco Restrepo Arroyave.

Superviven de los tiempos ‘eucarianos’, entre otras figuras del micrófono, Hugo Alberto Muncker, Fabio Becerra Ruíz, Heliodoro Otero Chaves, Marco Efe Eusse Hoyos, Ramón Ospina Marulanda, Eduardo Aponte Rodríguez, Jorge Antonio Vega  Baquero, Fernando González Pacheco, Julio E. Sánchez Vanegas, Carlos Pinzón Moncaleano, Alberto Piedrahita Pacheco, Armando Plata Camacho,  Manolo Villarreal, Alfonso Lizarazo, Pastor Londoño Passos, Alberto Díaz Mateus, René Figueroa, Carlos Quintero Arroyave, Ernesto Rojas Ochoa, Jorge Barón, Fernando Calderón España y Gustavo Niño Mendoza.

Su primer biógrafo, Emiro Fajardo Ramos, locutor-fundador del Noticiero Todelar de Colombia, hizo de Don EU esta apretada síntesis que viene bien para quienes apenas llegan a la sintonía autobiográfica:
“… Ocurre que Eucario fue sacado de Timbío, Cauca, cuando apenas presentía la existencia humana, a los dos meses de edad… Creció el muchacho, hizo sus estudios elementales, pasó a la secundaria, se especializó en radio, televisión, publicidad y relaciones públicas.  Completados estos cursos, se adentró profesionalmente en la radiodifusión, en la que ha desempeñado los cargos de locutor, periodista, animador, productor y director”.

Al darles la bienvenida, a través de este papelón de telonero, a los amables lectores a estas páginas cargadas de la historia de una industria que ha hecho grande a Colombia, abrigamos la esperanza de no estar incurriendo en el abuso de confianza de un alcalde antioqueño que, al ser invitado a hacer el saque de honor de un partido de fútbol, jugó todo el primer tiempo el muy descarado.

“El talento no se jubila” –hermano menor de “Crónicas de un exilio voluntario”, el otro libro de Eucario, publicado en 1997 por la misma casa editorial— seguramente será de muy buen recibo entre los adictos a los temas atinentes a la radiodifusión, ante la prestancia y la trayectoria de su autor.

Disfruten, si a bien tienen, de las memorias de este entrañable valor colombiano que son –en su gran mayoría– las mismas de la octogenaria radio de nuestra patria.
ocadavidc@une.net.co

 


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