Por Guillermo Romero Salamanca

Después de dos meses de trabajo, con jornadas interrumpidas por los fuertes aguaceros en la región, la Embajada del Japón entregará el servicio de agua potable que les dará esta solución a más de 850 personas de la Institución Educativa Antonio Abad Hinestroza Mena, en el Atrato.

Gracias a un proyecto presentado por la Fundación para el Desarrollo Humano en Colombia, Fundesarh, con el apoyo de la Embajada de Japón se prestará esa solución de agua para el consumo humano.

GRACIAS AL JAPÓN ESCUELAS DE CHOCÓ TENDRÁN AGUA POTABLE

“Pareciera irónico, explica Orlando Castiblanco de Fundesarh, que donde más llueve, no exista agua, sin embargo es precisamente esta condición, única en Colombia, que permite tomar el agua lluvia, tratarla para que sea apta para utilizarla. En nuestro trabajo de campo evidenciamos que las personas almacenan el agua lluvia en recipientes sin tratamiento sanitario, ni manejo especial, es por esto que no es apta para su uso”.

“Así mismo las cuencas hídricas de esta región están contaminadas con mercurio, por esta razón se tienen casos en población infantil que han sufrido por causa de esta problemática”, agrega.

La Fundación fue constituida hace más de ocho años  su objetivo está enfocado en la educación, principalmente en los niños. “Nuestro recurso humano es por voluntariado, en unos 95% profesionales con especializaciones y maestrías,  economistas, médicos, arquitectos, ingenieros civiles, ambientales, forestales, administradores de empresas, abogados, sicólogos, trabajadores sociales”, explica.

Gracias a la creatividad de Orlando Castiblando, se instalaron las plantas de potabilización de agua lluvia en la Institución Educativa Antonio Abad Hinestroza Mena, que consiste en un sistema de purificación compuesto por filtros de arena, carbón activado, mecanismos de micro filtración y dosificador, con la capacidad de procesar 2000 litros por hora y almacenar agua.

Chocó es a todas luces un territorio fascinante, lleno de riquezas biológicas, minerales e hídricas, es a su vez una comunidad construida desde la historia de los primeros esclavos libres en Colombia y las comunidades indígenas que allí se asentaron varios siglos atrás.

La Embajada vio en este proyecto, una buena oportunidad para resolver un problema de consumo de agua no potable en una población vulnerable como son los niños y niñas del Choco.