ESOS LINDOS AMANECERES DE COLOMBIA

Por Guillermo Romero Salamanca

Un nuevo día, nuevas esperanzas, nuevos sueños. Amanecer es un de las palabras más bellas del idioma castellano. “La palabra evoca el despertar. Es la frescura de la mente y el espíritu. Es como tener la mente y el corazón de un niño”, escribía uno de los votantes en el 2006 en la selección de las palabras más bellas del idioma castellano.

Amanecer renueva la vida, es volver al nacimiento, a los sueños y a empezar las tareas. Esta selección tiene un destino, una tarea, un anhelo de quien la tomó.

Colombia tiene millones de rincones mágicos. De bellezas infinitas, de lugares inigualables.

Faltaría el mar, pensaría alguien, pero también son bellas nuestras montañas, el verdor de los horizontes y los contrastes de azules y amarillos que recién comienzan a brotar.

AMANECER EN SIBERIA. Es el camino de la calle 80 en Bogotá, saliendo hacia Honda, Tolima. Foto tomada desde su vehículo en un recorrido hacia La Vega, por el productor discográfico Javier García Muñoz, apasionado por la fotografía.

AMANECER DE BOGOTÁ. Foto tomada en el barrio La Unión, de Ciudad Bolívar. Arriba, a unos 3 mil metros de altura se divisa la capital en todo su esplendor con el contraste de las neblinas mañanera. Foto Guillermo Romero Salamanca.

 

AMANECIDA EN CONCEPCIÓN. Desde uno de los municipios más bellos de Antioquia. Un verdadero romance de paz, donde se conjuga la paciencia con la sabiduría. Foto tomada por el periodista Carlos Villada Duque, en uno de sus despertares.

 

ALBA VÍA TULUÁ- CARTAGO. En medio de cañadulzales, de rutas de camiones que van para Buenaventura, del frescor de la mañana, entre la humedad y el comienzo de la jornada. Foto tomada por la catedrática Carolina Libreros.

 

AURORA VÍA PACHO-LA PALMA. Después de Zipaquirá, viene Talauta, uno de los rincones más bellos de Colombia y después por una serpenteante vía se camina por la vía a La Palma, capital de la provincia de Rionegro. La majestuosidad de sus montañas y su infinidad de verdes hacen estos contrastes. Foto Guillermo Romero Salamanca.

 

AMANECER EN GACHALÁ. Gachalá, en pleno pulmón de la región del Guavio, en Cundinamarca, sitio donde los cóndores y los ojos de anteojos tienen sus refugios. Foto Amparo Beltrán de Corpoguavio.

 

AMANECER EN RIONEGRO. Cerca del aeropuerto José María Córdova, una foto de la gran periodista e hincha de Santa Fe, Adriana Ovalle. Un diana con el colorido de las montañas antioqueñas.


AMANECER EN LA VEGA. Municipio de saludable vivir en Cundinamarca. Clima templado y ofrece una de las nuevas obsesiones del productor de artistas Javier García Muñoz. “Uno de mis placeres es tomar fotos y mostrar la belleza de Colombia”, comenta.


AMANECER EN PRIMAVERA. Corregimiento de Bolívar, Valle del Cauca. La sicóloga y catedrática María Eugenia Arias captó este momento en este cobijo de Colombia. Hermosa región, con multiplicidad de colores y sueños para decenas de jóvenes.

 

AMANECER EN LA VENTA. Es una vereda al norte de Popayán. Rincón de paz y de sosiego para las almas que buscan nuevas esperanzas. Foto tomada por la maestra de yoga, María Eugenia Giraldo.

 

 

 




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