Por Guillermo Romero Salamanca

A Hernán Rojas la vida le cambió el título de doctor por el de maestro. ¡Qué personaje!

Ojalá algún día Dago García, el super poderoso hombre de Caracol Televisión determine hacerle una película o una novela a este inolvidable cantante y compositor de Cartago, en el Valle del Cauca.

Su anhelo y el de su familia era el de convertirse en un Médico. Nació el 22 de septiembre de 1932. Cuando terminó su secundaria en 1959, el hijo de doña Aura Rodríguez y don Joaquín Emilio Rojas, viajó a Santiago de Cali para adelantar estudios de Medicina en la Universidad del Valle. Fueron 5 años de intenso análisis del cuerpo humano. Era uno de los alumnos más distinguidos. Fue nombrado como ayudante de la cátedra de Anatomía por la Fundación Rockefeller.

Todo marchaba a la perfección. Determinó entonces terminar su carrera en la Universidad Nacional de Buenos Aires y adelantar una especialización en Cirugía Plástica.

Pero todo cambió para el joven estudiante de Medicina. La junta militar que derrocó al generalísimo Juan Domingo Perón, determinó acabar con todos los programas estudiantiles que había dejado el gobierno anterior.

Sus sueños estaban en el piso. No se pudo graduar. No sabía qué hacer, pero el 28 de julio de 1955 se reunió con unos compañeros peruanos de curso y viajaron en tren para Buenos Aires.

EL NACIMIENTO DE LOS WAWANCÓ

No podían ponerse a llorar y entonces comenzaron a cantar. Hernán nunca había mostrado sus capacidades musicales ni como cantante, pero hizo parte del improvisado grupo. Entonaron canciones cubanas, peruanas y unas cuantas colombianas.

Era un grupo de jóvenes que cantaban para olvidar su situación estudiantil.

Cuando llegaron a la estación central en Buenos Aires, uno de los pasajeros les dijo que era empresario artístico. El hombre los convenció de cantar en un restaurante, allí llegaron y no tenían siquiera nombre. Así surgieron Los Wawancó.

Anduvieron por todos los sitios inimaginables cantando algo que llamaron cumbia argetina. Entonaban los temas de moda, pero el público siempre les pedía canciones colombianas. Así animaron a Hernán, el casi médico, a cantar.

Los Wawancó se convertían también en la primera agrupación de música tropical con integrantes de varias nacionalidades: chilenos, argentinos, peruanos y colombianos.

El éxito fue total. Un día fueron a grabar y le pidieron a Hernán que pusiera la voz al menos en una canción. Entonces él se lanzó con “El Pescador”, del maestro José Barros.

Va subiendo la corriente
Con chinchorro y atarraya
La canoa de bareque
Para llegar a la playa

Habla con la luna
(El pescador) Habla con la playa
(El pescador) No tiene fortuna
Solo su atarraya

Los productores lo miraron y entonces determinaron que él era la voz líder del grupo.

En la década de los sesenta la Sociedad Argentina de Autores y Compositores decía que no había un solo minuto del día sin que sonara un éxito en alguna emisora del país.

En Cartago no daban crédito a las noticias que les llegaban de los grandes conciertos ofrecidos por su hijo, hermano, amigo y vecino que triunfaba en lejanas tierras no como Médico, sino como cantante.

En su casa jamás le vieron esas dotes. En sus colegios tampoco, pero ahora era un ídolo en el Sur del Continente.

DEL CANTO AL CINE

El soñaba con regresar a Colombia, pero las giras por Ecuador, Perú, Chile, Bolivia, Uruguay, Paraguay, México, Estados Unidos, Inglaterra, Grecia, Suiza, Italia, Austria, España, Francia, entre otros, se lo impedían.

Dado su éxito, los directores y productores de cine lo invitaron a los sets de filmación. Estuvo en películas como “El gordo Villanueva”, “Viaje de una noche de verano”, “Villa cariño” y “Un italiano en la Argentina”.

En la Película “Peligro inminente” con Harrison Ford aparece su voz entonando “El pescador de Barú”.

En una de sus presentaciones en Atenas, una de las asistentes era doña Jacqueline Kennedy, en ese momento, de Onassis. Ella estaba fascinada con la música, se le acercó y le pidió que cantara en una reunión que tendría unos días después en su isla privada Skorpios. Él, obviamente, encantado llevó su voz y sus canciones para que la mujer más famosa del mundo se deleitara.

Recibió todos los premios como cantante: 27 Discos de Oro, 10 Discos de Platino, 10 Templos de Oro y 1 Obelisco de Oro. 

Mantuvo amistades artísticas con figuras como Sandro, Leo Dan, Palito Ortega, Leonardo Favio, Tormenta, Roberto Cantoral, entre otros.

Miles de entrevistas para prensa, radio y televisión concedió durante su periplo por Argentina.

Para el sello Odeón los temas que grabara Hernán Rojas como “El conductor”, “Cumbia que te vas de ronda”, “El pescador”, “Villa Cariño”, “Tiburón a la vista, “La paloma”, “No te vayas corazón”, “Que me toquen una cumbia” y “El sombrero de paja”, son las cumbias más vendidas hasta el momento.

Se calcula que vendió más de 10 millones de copias.

Después de 20 años de actividades en escenarios abandonó el grupo. Estaba cansado. Pasaron dos años y el público le solicitó el regreso.

En 1981 volvió por fin a Colombia y fue a su natal Cartago. No era médico titulado, no podía ejercer y lo único que sabía era cantar.

Cuentan, como hecho curioso, que ejerció su profesión en momentos de extrema urgencia. En una oportunidad en un tren cuando una mujer estaba en momentos de parto, le ayudó y como agradecimiento le pusieron su nombre y en un viaje de Buenos Aires a Bogotá asistió a un pasajero con síntomas de infarto.

LOS WARAHUACO EN CARTAGO

A su arribo a su Cartago del alma montó un grupo para divertirse y para ofrecer algunas presentaciones. La llamó como Los Warahuaco. Fue a Discos Fuentes donde quedaron fascinados con la propuesta. Los ejecutivos se frotaban las manos porque sabían del incalculable éxito que les llegaba.

La gran investigadora Ofelia Peláez comenta que “Su primera presentación en público la realizaron los Warahuaco el 7 de agosto de 1982 en las Fiestas de la Cosecha de Pereira”.

El maestro de grabación Pedro Muriel recuerda que cuando Hernán Rojas llegaba a los estudios de Discos Fuentes en Medellín, en un solo día grababa doce temas. “No tenía problemas de afinación, no era un gran bailarín, pero poseía una voz muy especial, era un hombre muy práctico. Llegaba con sus músicos, sus partituras, sus letras aprendidas y en una sola jornada se producía un elepé”.

Durante más de 30 años sus canciones debieron ser incluidas en Los 14 cañonazos bailables.

Cada fin de año, los amantes de la música tropical bailan y cantan temas como “La arañita de Martica”, “Quiero un sombrero”, “Un sombrero de paja”, “Cumbia bendita”, “Atréveme a mirarme de frente”, “El cuartetazo”, “El pescador de Barú”, “Enamorando”, “He nacido para amarte” y “El piragüero”.

En Cartago era un ídolo. Fue profeta en su tierra. El presidente César Gaviria cuando dejó el poder organizó una fiesta y le solicitó que hiciera un recital con sus canciones.

“Fueron casi 50 años de vida artística. Se calcula que fue un centenar de producciones en las cuales grabó más de 2.500 canciones es uno de los compositores ilustres de la Sociedad de Autores y Compositores”, manifiesta César Ahumana, gerente de Sayco.

Este seguidor de Boca Junior estuvo casado dos veces, tuvo seis hijos y uno de ellos,

Luis Alejandro Rojas Gómez, es el actual director de Los Warahuaco.

Luego de hacer una gira por Europa, fue hospitalizado el 15 de septiembre de 2001 por complicaciones con una hernia. Estuvo en la Unidad de Cuidados Intensivos y el 7 de octubre dejó su legado musical para millones de rumberos.

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