Por Guillermo Romero Salamanca

El lunes 13 de julio del 2015 medios de comunicación mexicanos y de buena parte de América despedían al autor y compositor de canciones como “No es de madera”, “Secreto de Amor”, “Me enamoré de ti”, “Cómo olvidar”, “Ahora entiendo”, “Un idiota, “Contigo, sin ti”, “Rumores, “Mi cómplice”, “Te irá mejor sin mí”, “Juliantla”, “25 rosas”, “Mascarada”, “Melodía para dos”, “Un idiota” y 50 canciones más, se despedía del mundo, víctima de un cáncer en los huesos que le aquejaba desde 1998.

Tenía 64 años y se le conocía como Joan Sebastian, ya que el verdadero nombre del cantante y compositor conocido como “El Rey de Jaripeo”, “El poeta del pueblo”, “El poeta de Juliantla”, “El huracán del sur” y “El hombre del millón de anécdotas” se llamaba José Manuel Figueroa.

Su vida fue una completa novela y de hecho le hicieron una en México.

Cuando era niño tomaba canciones ya conocidas y les ponía otra letra, las cantaba y así animaba las fiestas familiares. Su padre siempre quiso que fuera cantante, pero su abuela insistía en que sería un sacerdote. Estuvo varios años en el seminario, pero un día, el propio José Manuel optó por la vida de la música.

Nació en Juliantla el 8 de abril de 1951 y un día la mismísima Angélica María lo escuchó en un hotel y buscó que un empresario se fijara en él, pero pasaron los años y no pasó nada. Entonces se fue para ciudad de México y allí se presentó en varias empresas discográficas que de entrada, le negaron la oportunidad para interpretar sus canciones.

En una de ellas, cuando el promotor le rechazó la oferta, el joven cantante se puso a llorar y le contó que venía de lejos, que tenía una mamá que esperaba sus canciones y que en el pueblo ya lo veían triunfar en la capital. Fue tal la situación que el hombre de los discos le dijo que le aprobaba grabar una canción.

Un día salió con el disco a hacer él mismo la promoción y entonces llevó el tema “La descartada” a una emisora donde les gustó. Estaba feliz y entonces le llevó como regalo al director de la estación sonora una caja de aguacates. El directivo se indignó porque pensaba que era una burla y además, porque le pusieron el remoquete de “El aguacate”.

Desde ese momento comenzaron a conocerse las mil y una anécdotas de Joan Sebastian y de su primer trabajo discográfico vendió unas 12 mil copias.

Otra de sus anécdotas fue la escogencia de su nombre. Hay varias versiones, una dice que el Sebastian lo puso sin tilde en homenaje a la tierra donde trabajó como campesino y que una hermana suya le cambió el Juan por Joan en homenaje al compositor clásico Joan Sebastian y una más que es una copia del personaje de Les Luthiers.

El hecho es que así nació Joan Sebastian. Vivía ya en Chicago y comenzó a mostrar sus canciones que se volvieron un éxito no sólo en México, sino en el sur de los Estados Unidos y en buena parte de Centro y Suramérica.

Luego se convirtió en todo un ídolo. Estuvo en Colombia, en el Festival de Buga. Enamoró a los asistentes a la concha acústica Bernardo Romero Lozano.

Y también enamoró a las mujeres más bellas de México del momento empezando por la gran Maribel Guardia.

Joan Sebastian fue uno de los grandes compositores románticos que vendiera millones de discos y recibiera trofeos por doquier, incluyendo varios Grammy.