La María Martha Serra Lima que conocí.

Por Edgard Hozzman

Londonderry New Hampshire 

19- XII-1944*-  Buenos Aires -2-XI-017 + Miami.

En febrero de 1982 recibí un télex de Daldo Romano, el Director de Latín American Operations, quien estaba al frente de la producción y talento de los artistas que esta división de Discos CBS consideraba podrían ser objetivos para proyectar a nivel hispanoamericano.

Daldo me solicitaba estudiara las posibilidades de incluir a Colombia en la agenda promocional de una artista en la que él tenía mucha fe y confianza: María Martha Serra Lima.

En Colombia se había editado un álbum con la recopilación de sus tres grabaciones con EPIC, sello en el que CBS comenzaba a proyectar a sus artistas potenciales. Esta larga duración no tuvo la recepción que en Miami esperaban. María Martha era una cantante diferente al arquetipo de artistas del Top ten iberoamericano, interpretaba boleros, género que la mayoría de comentaristas y periodistas del disco consideraban obsoleto.

Recibí a María Martha Serra Lima en el aeropuerto el Dorado. Ella no podía pasar desapercibida por ser una mujer grande, obesa quien lucía una original túnica.

A la recepción no acudieron los periodistas convocados, por lo que su arribo no fue noticia y menos suceso.

María Martha  era una artista encantadora, sin complicaciones, consciente de que no era la gran figura en Colombia por lo que siempre estuvo dispuesta a colaborar en la promoción. Afortunadamente conté con el respaldo de  “Chente” Cortez Almeida en Monitor, Julio Nieto Bernal en Pase La Tarde con Caracol, Alfonso Sarmiento y Luis Guillermo Troya en Radio Sutatenza, de Juan Carlos Izquierdo en RCN, Gonzalo Ayala en Todelar y un gran melómano, Enrique París, Director de Caracol Stereo, quien me permitió grabar un especial de dos horas el que fue emitido posteriormente debidamente promocionado.

Este trabajo lo hice al lado del inolvidable, Otto Greiffestein, lo produjo el exigente, Ernesto Díaz.

María Martha Serra requería de canales de promoción diferentes dada su personalidad.

Fanny Mikey fue definitiva en la campaña promocional de Martha Serra Lima. No sé cómo lo hizo pero logró presentarla en el Teatro Nacional de la Calle 72. Para mi sorpresa, la convocatoria superó las expectativas,  asistieron periodistas y comentaristas de musica culta, personalidades de la políticas y artistas del teatro y la televisión, lo que fue beneficioso para María Martha Serra, quien en escena transpiraba talento, no había artificios, ni hipocresía, actuaba sin concesiones. Ella era sencillamente ella, era única.

Los ejecutivos de Discos CBS, que no perdían oportunidad de buscar pantalla al lado de los artistas  bellos y populares brillaron por su ausencia, ni siquiera asistieron a la entrega del Disco de Oro, en el especial de televisión, que se grabó para Espectaculares JES.

Ellos adujeron sencillamente, “con esa viejita no pasa nada, galán”. Tenían cierta razón, María Martha llegó al mundo del disco cuando una cantante está cerrando su actividad. Comenzó a los 33 años edad en la que murió Alejandro Magno, sin embargo su discografía,  ventas y contratos la envidiarían muchas cantantes que posan de divas.

María Martha, una cantante singular, circunscripta a un género romántico, el Bolero, el que para muchos era obsoleto se comprometió con su lírica y sonido con un ímpetu y audacia que solo a ella se le podría ocurrir. Ella no especuló. Sus embates fueron frontales, sin temor, sin cálculos. Nunca se detuvo a pensar si el bolero les podía gustar a los productores y directores artísticos, si era comercial o si podría ser un fracaso. Total, ella hizo lo que le gustaba y era capaz y triunfo, fue la gran figura de la música romántica en el decenio de los ochenta.

A María Martha, la recuerdo como una de las grandes artistas con que trabajé. Su calidad humana, fe en su talente admirable. Fue grande.

Hasta siempre María Martha Serra Lima.

ehozzman1@yahoo.com

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