Por Guillermo Romero Salamanca

La cita es los sábados a las 9 de la noche por Telemedellín: veteranos de mil rumbas de Colombia y de un sin número de computadores del mundo, aprecian “La Viejoteca”, el único programa de música tropical que tiene la televisión colombiana.

Por allí han pasado La Billos Caracas Boys, Pastor López, Doris Salas, El Combo de las Estrellas, El Tropicombo, Alquimia, El Combo Nutibara y 250 agrupaciones más. Hernán Darío Usquiano es el director, presentador, jefe de relaciones públicas, vendedor, promotor, manejador de imagen, encargado de la Responsabilidad Social, timbra las boletas. Es, en definitiva, el hombre orquesta.

Por allá en la década de los setenta Usquiano, “el señor de las historias” como se hace llamar, incursionaba en la radio presentando canciones. Luego fue promotor discográfico de Codiscos, Fuentes y Sonolux, las disqueras que grababan buena parte de la música tropical de Colombia y de allí se hizo amigo de los compositores, de los músicos y de los cantantes. Le gustaba permanecer en los estudios de grabación para aprender. Años después sería productor.

Desde esa época, cuando poseía una extensa cabellera, comenzó a cargar una maleta negra. Por más de 30 años la llevaba de un lado a otro y en ella tenía discos, partituras, plastilina, casetes, servilletas, un sánduche con dos mordidas y media, un completo juego de bolígrafos –uno con tinta negra, otro azul, uno más rojo y uno verde– y una agenda con nombres de la gente de radio, la televisión y la prensa. Debe tener una colección de más de 30 agendas repletas de anotaciones, apuntes de reuniones con el doctor Conrado Domínguez, presidente de Fuentes, pedazos de canciones y citas, muchas citas.

Sería injusto dar un listado de canciones que llevó por primera vez a la radio. Son miles. Desde las de Joe Arroyo hasta las de las Hermanas Calle, pasando por El Combo de las Estrellas, Los Graduados, Darío Gómez, Los Tupamaros, Los Corraleros de Majagual, Noel Petro, Pastor López…y a pesar de todo ello, nunca aprendió a bailar, pero sí a manejar la palabra para contar chistes, historias de la radio, anécdotas con cantantes y novelas con Álvaro Velásquez, que en paz descanse y quien fuera su gran amigo, compinche y compañero. Después de su fallecimiento, le grabó varios especiales para recordarlo con sus canciones como “El Preso”.

Nadie lo llama por su nombre, el de Hernán Darío, simplemente le dicen “Usquiano”.

Aunque gozó su carrera de promotor –que consistía en llevar los discos a los medios de comunicación y hablar bellezas de las canciones para que las pusieran al aire o las comentaran en la prensa–, ahora, cuando lleva casi 500 programas de “La Viejoteca” se divierte a cada instante, recordando sus momentos con los artistas.

Es difícil que en Medellín, exista un músico que no lo conozca. Es todo un personaje en la radio por sus cuentos sobre la promoción.

Ahora en “La Viejoteca” creó una frase que anuncia siempre en sus programas: “ustedes no saben, ni se imaginan, ni les pasa por la cabeza, cuánto los quiero….!carajo!”. Es su estribillo que le corean las personas que van a las grabaciones del programa y cuyo requisito es tener mínimo 50 años para que bailen al estilo de los sesenta, setenta y ochenta y recuerden esas bellas melodías.

“La Viejoteca” reúne la buena música de los años dorados tropicales. Los asistentes se gozan sus historias y un día de estos dará a conocer lo que verdaderamente tiene en esa maleta negra que carga desde 1970.

Foto Telemedellín