MIL GRACIAS CHARLES AZNAVOUR

Por Guillermo Romero Salamanca

Tenía 94 años y seguía cantando. De hecho, acababa de llegar de Japón donde cantó. Había interrumpido sus compromisos por una fractura que tenía en su brazo, pero estaba comprometido con un grupo de sus seguidores para cantarles en Bruselas a finales de octubre.

Su nombre completo casi nadie lo pronunciaba: Shahnourh Varinag Aznavourián Baghdassarian, pero fue una gran figura del cine francés y vendió más de 100 millones de copias de sus canciones. Se calcula que registró unos 1.200 temas y compuso para figuras como la inmortal Edith Piaf, Gilberto Becaud y Johnny Hallyday entre otros.

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Vendió más de 100 millones de discos. Foto YouTube.

Su canción más conocida, por la cual millones de románticos soltaron lágrimas y dejara en quienes degustaban de la nostalgia, un pesar por los tiempos idos.

Lo llamaban como el Frank Sinatra francés, el Embajador de la canción francesa y el poeta romántico francés. Se casó tres veces y tuvo seis hijos. Deambuló por los principales escenarios de Europa y Estados Unidos. Famoso por su frase “El show debe continuar”, pero también dijo para una entrevista para ABC: “No doy una gran cantidad de consejos, porque somos individuos con diferentes talentos y dones. A mí me sirvió el trabajo duro, creer en ti mismo, tratar de ser diferente y no tener miedo al fracaso. Siempre es mejor hacer algo, que hablar de ello. No vivo en el pasado, sino en el presente. Siempre miro hacia adelante para los nuevos proyectos y las nuevas aventuras”.

Sobre el “gorrión de París” dijo también en esa entrevista: “Estuve ocho años con Piaf, porque éramos amigos, nunca amantes. Fue una artista increíblemente instintiva y con talento, que rompió límites con la elección de sus canciones, su presencia en el escenario, su interpretación con la voz única e irremplazable. Lo sorprendente es que es más conocida y apreciada ahora, que cuando estaba viva”.

Toma fuerza hoy su canción “Morir de amor”. “Es morir solo en la oscuridad
Cara a cara con la soledad, sin poder implorar clemencia ni piedad, tú eres la luz y en mí anochece, tu amor es flor, mi amor se ofrece, mi vida no tiene valor, morir de amor”.

Gracias Charles por tanta pasión en sus canciones y por su romanticismo.

Es lunes primero de octubre, es muy temprano para destapar la botella de vino, pero será una mañana para escuchar sus canciones y sumergirse en los recuerdos. Para recordar aquellos tiempos de bohemia…Mil gracias Aznavour: el cielo de los románticos de espera con los brazos abiertos.

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Charles Aznavour en su amada París. Foto Pinterest.

Bohemia de París

Alegre, loca y gris

De un tiempo ya pasado

En donde en un desván

Con traje de can-can

Posabas para mí

Y yo con devoción

Pintaba con pasión

Tu cuerpo fatigado

Hasta el amanecer

A veces sin comer

Y siempre sin dormir

La bohemia, la bohemia

Era el amor, felicidad

La bohemia, la bohemia

Era una flor de nuestra edad

Debajo de un quinqué

La mesa del café

Felices nos reunía

Hablando sin cesar

Soñando con llegar

La gloria que conseguir

Y cuando algún pintor

Hallaba un comprador

Y un lienzo le vendía

Solíamos gritar

Correr y pasear

Alegres por París

La bohemia, la bohemia

Era jurar, te vi y te amé

La bohemia, la bohemia

Yo junto a ti, triunfar, podré

Teníamos salud

Sonrisa, juventud

Y nada en los bolsillos

Con frío, con calor

El mismo buen humor

Bailaba en nuestro ser

Luchando siempre igual

Con hambre hasta el final

Hacíamos castillos

Y el ansia de vivir

Nos hizo resistir

Y no desfallecer

La bohemia, la bohemia

Era mirar amanecer

La bohemia, la bohemia

Era soñar con un querer

Hoy regresé a París

Crucé su niebla gris

Y lo encontré cambiado

Las lilas ya no están

Ni suben al desván

Moradas de pasión

Soñando como ayer

Rondé por mi taller

Mas ya lo han derrumbado

Y han puesto en su lugar

Abajo un café-bar

Y arriba una pensión

La bohemia, la bohemia

Que yo viví, su luz perdió

La bohemia, la bohemia

Era una flor y al fin murió.