Por Guillermo Romero Salamanca

Además de las conocidas como la tala indiscriminada de los árboles, la depredación de la selva, las fumigaciones tóxicas, el alto consumo vehicular, existen otras que aunque parezcan pequeñas o quizá insignificantes, son perjudiciales para la salud personal y del mundo entero.

Una colilla de cigarrillo en el piso puede ocasionar un desastre ecológico. Se requiere vivir con buen aire y sólo se produce si hay una acción entre los habitantes de las ciudades y del campo.

  1. Desperdiciar de agua potable. Se calcula que el 42 % del agua potable se desperdicia en usos indebidos y en conexiones de robos. En  15 minutos de ducha se gastan más de 180 litros de agua.
  2. Arrobar basuras a la calle. Se calcula que todo eso hace que cada año 6,4 millones de toneladas de residuos acaben en el mar.El Tribunal de Justicia de Singapur recientemente impuso una multa récord de un hombre atrapado lanzando repetidamente colillas de cigarrillos por la ventana del departamento donde vive. El hombre de 38 años de edad, tendrá que pagar el equivalente a  15.500 dólares y hacer cinco horas de trabajo correccional, según el sitio “InSing.com.
  3. Contaminación ambiental. Se atribuyen 35.000 muertes anuales a la contaminación del aire en América Latina y el Caribe, pero la cifra real es posible que sea más alta. De acuerdo con lo establecido en la normativa vigente para Colombia, la Contaminación atmosférica es la  presencia de sustancias en la atmósfera, en altas concentraciones, en un tiempo determinado, como resultado de actividades humanas o procesos naturales, que pueden ocasionar daños a la salud de las personas o al ambiente, según informa el Sistema de Información Ambiental de Colombia (SIAC). Sólo el 12% de las personas que viven en las ciudades respiran aire limpio.
  4. Tirar a la calle las llantas usadas de los vehículos.  Cada día más de 2.050 invaden el espacio público. Terminan en andenes, separadores, humedales, parques e incluso frente a las casas.
  5. Desperdiciar energía. Es un problema que tiene dos causas principales: ineficacia de las instalaciones eléctricas (arreglos mal hechos, utilización de materiales de mala calidad, cables de segunda categoría, materiales eléctricos hechos de metales ferrosos bañados en cobre o latón, sobrecarga en los circuitos, entre otras), así como un uso irracional de la energía, consecuencia de malos hábitos y acciones, segúnhttp://deperdiciodeenergia.blogspot.com/Existe la costumbre de dejar la luz encendida o mantener equipos electrónicos conectados sin necesidad.
  6. Contrabando de aves silvestres. Según la policía mexicana, el tráfico de aves exóticas es el tercer negocio más lucrativo del mundo, superado por los del tráfico de armas y las drogas. Centenares de especies exóticas o sus partes como plumas, picos, cuernos, huesos o huevos se trafican desde países tercermundistas a países desarrollados.
  7.  Contaminación del suelo. No ser responsable con productos que dañan la capa de ozono. Son potencialmente peligrosos los productos que, en general, muestran en su etiqueta un símbolo de color naranja, con los siguientes epígrafes: “explosivo”, “comburente”, “inflamable”, “irritante”, “nocivo”, “tóxico”, “carcinógeno”, “corrosivo”, “infeccioso”, “tóxico para la reproducción”, “mutagénico” o “peligroso para el medio ambiente”. Arrojar en lugares no permitidos las baterías de los celulares o implementos de los computadores. En Bogotá, cada día son arrumadas en el espacio público, 2500 llantas que terminan en andenes, separadores, humedales, parques e incluso frente a las casas.  Quemar productos prohibidos: llantas, químicos. Verter químicos en lugares no permitidos. Arrojar escombros en lugares no permitidos.

Contaminar las aguas de los ríos con químicos, basura o simplemente lavando el carro cerca de los ríos. Son algunas de las malas costumbres que atentan contra la ecología.

  1.  Contaminación sonora. El ruido afecta la capacidad auditiva provocando envejecimiento prematuro del oído, sordera o daños irreparables en el sistema auditivo. Equipos de sonido con alto voltaje que se toma las calles, publicidad sonora con exagerado volumen, los llamados “picó” de la costa Atlántica, el uso indiscriminado de los claxon de los vehículos y la gritería de los vendedores en las calles contribuyen con la contaminación sonora.