Según la química, por este motivo los botones de los uniformes de los soldados de Napoleón se rompían en Rusia

Por: Pedro Gargantilla  M.D. Textos y fotos: elmundoalinstante.com

El estaño con el que se fabricaron pudo contribuir a la derrota del ejército imperial durante la campaña de invierno

Algunos elementos químicos se presentan en la naturaleza en forma de diferentes estructuras moleculares, es lo que se conoce con el nombre de alótropos. Uno de los ejemplos más conocidos posiblemente sea el oxígeno, que puede formar una molécula con dos o con tres átomos, el conocido como ozono.

Otro ejemplo es el carbono, que puede aparecer como grafito, grafeno, nanotubos o bien como los preciados diamantes. Esto también le sucede al estaño, un metal maleable, abundante y económico que hemos usado desde la Edad de los Metales.

Sabemos que por debajo de los 13.2ºC este elemento químico aparece como estaño no metálico, frágil, quebradizo y de color grisáceo -estaño alfa-. Mientras que por encima de esa temperatura es metálico, maleable y brillante -estaño beta-. Este último es el que se emplea en las soldaduras, debido a que tiene un punto de fusión bajo (232ºC).

El paso del estaño beta a la forma alotrópica alfa se conoce como “peste de estaño”, debido a que se torna más quebradizo y aumenta hasta en una cuarta parte su tamaño, provocando la pérdida de la funcionalidad para la cual fue diseñado.

Para que el estaño beta se convierta en alfa es preciso que se enfríe de forma brusca o bien que contenga impurezas en su composición.

El estaño se alió con los rusos

Tras el fracaso de los acuerdos de Tisilt (1807) y Erfurt (1808) firmados entre el zar Alejandro I y Napoleón Bonaparte, el francés rompió las relaciones diplomáticas y empezó a gestar un plan para invadir Rusia.

En el año 1812 las tropas francesas iniciaron una campaña que se antojaba prometedora, pero la llegada del implacable invierno ruso dio al traste con los anhelos expansionistas.

Los botones de las chaquetas de las casacas del ejército galo estaban fabricados de estaño y cuando las temperaturas descendieron por debajo de los veinte grados centígrados bajo cero el estaño beta se convirtió en estaño alfa.

Esta forma alotrópica, muy frágil y quebradiza, provocó que los botones de las chaquetas se convirtiesen en polvo cuando los soldados pretendían abotonarse el uniforme, contribuyendo a la hipotermia y al aumento del número de bajas.

Hay que tener presente que el ejército francés carecía de uniformes de invierno, por lo que se vieron obligados a utilizar todo tipo de prendas para guarecerse de las bajas temperaturas, incluidos los vestidos de mujeres robados durante los saqueos de las ciudades.

Otros jinetes apocalípticos

Thierry Vette, un experto en uniformes franceses investigó las fosas comunes de Vilna (Lituania) concluyendo que la proporción de botones de estaño entre los uniformes franceses era muy pequeña -faltaban muchos-, quizás porque se habían desintegrado.

Esta hipótesis no es descabellada, pero, a pesar del romanticismo científico que pueda generar, tan sólo jugó un papel complementario. La causa del desastre de la Grande Armée fue multifactorial, habría que añadir la estrategia militar rusa, la falta de higiene y una alimentación deficiente, sin que hubiese posibilidad de abastecer a las tropas.

Con frecuencia lo único que tenían para llevarse a la boca era carne de caballo cruda y, en ocasiones, cortada directamente de un animal todavía vivo, por lo que es fácil imaginar la elevada incidencia de enfermedades gastrointestinales.

Con tantos factores en contra la tragedia se cebó entre las filas francesas y de los 440.000 hombres que iniciaron la campaña tan sólo regresaron con vida 58.000, a esto hay que añadir la pérdida de 167.000 caballos y más de 1.200 cañones.

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