SON DE LA LOMA: NAIRO EN EL SALÓN DE LA FAMA

Por: RUBÉN DARÍO ARCILA, Rubencho.

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El campeón Nairo Quintana. Foto Movistar.

Desde los campeones del mundo hacia abajo hay centenares de ciclistas muy buenos que ganan clásicas y carreras de diferente índole con menores puntajes, es equivalente al 60% o el 50% de la línea perfecta, y a pesar de ello se sienten satisfechos y felices.

Ver a Nairo Quintana instalado en el Salón de la Fama entre los 100 mejores de la historia, es como cuando enciendes un suiche, es como ese algo que te activa y te llena de energía.

Se siente un cambio de actitud instantáneo al presentar tu pasaporte- nos acaba de pasar en Austria- y decir en voz alta: ¡NAIRO QUINTANA! Te devuelven una buena vibra los guardias fronterizos a través de ese gesto de orgullo, respaldado por la gloria deportiva de este ídolo de multitudes. Es como abrir el álbum de Pambelé y encontrarlo- inmenso- entre las leyendas más grandes del boxeo mundial; o estar sentado en el Olimpia de París aplaudiendo a Rodolfo de brazo con su “Colegiala”, convertido en un fenómeno sin límites.

Otros han llegado, una nueva generación, a sostener en las manos esta “pelota imaginaria de la felicidad”: agarrarla con el entusiasmo de Rigoberto Urán y lanzarla los unos a los otros: El Giro de Rigo, El Gran Fondo de Nairo, Pedaladas con Superman López, La Clásica de Sergio Luis, El Ciclo-Paseo de Jarlinson Pantano. Algunos con baile y otros cantando tal como lo acaba de hacer la espectacular Shakira en el cierre Dorado de su gira mundial.

A la distancia, se va iluminando la autopista de la felicidad con una nueva carrera para febrero de 2019. Se rompe lo cotidiano, la rutina cambia, otras personas levantan un escenario lleno de estrellas: el Tour Colombia 2.1-

Si bien este año no se dieron los resultados esperados, el Giro de Italia que viene será inolvidable con el equipazo de UEA y la nómina del Sky encabezada por Egan Bernal. Toda una temporada con cerca de 50 ciclistas colombianos repartidos bajo la gran carpa del planeta ciclístico, afinando la puntería, acariciando el gatillo, a la caza de su mejor presa: la montaña. A ser felices…!y a comer perdices!

 

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