¿Son suficientes los dos metros de distancia para evitar el contagio?

Algunos expertos creen que las medidas deberían ampliarse en ciertos casos, como en los supermercados o farmacias.

Las directrices para parar la explosiva expansión del nuevo coronavirus son claras: para no contagiarse del virus SARS-CoV-2 hay que evitar el contacto directo en todo lo posible. Por ello, en muchos establecimientos de los que aún están abiertos al público en el suelo hay marcas con una distancia de seguridad cercana a los dos metros. Pero ¿por qué dos metros y no otra cifra? ¿debe aplicarse en todos los lugares, incluso dentro de casa? Y, sobre todo, ¿es realmente efectivo para acabar con la pandemia del Covid-19?

Según las teorías más aceptadas, el virus se propaga de forma muy rápida gracias a toses y estornudos, y puede permanecer en el aire durante tres horas antes de caer al suelo. También es capaz de contagiar a través de superficies contaminadas. Se supone que esos dos metros de distancia están diseñados para protegernos en los dos primeros casos citados. Sin embargo, hay expertos, como Krys Johnson, epidemiólogo de la Universidad de Temple, que dice que esta medida «debe tomarse como un punto de referencia, no como una línea tras la cual se está absolutamente protegido», afirma para Live Science. Y hay científicos que opinan incluso que esta distancia es aún demasiado corta.

Más de tres metros

«Esta medida es perfecta para entornos al aire libre, pero debería verse como un mínimo en interiores», advierte Johnson refiriéndose a establecimientos de comida, por ejemplo. «Dos metros de distancia es el promedio que recorren las gotitas respiratorias de un estornudo o tos antes de que se asienten y ya no es probable que sean inhaladas por otras personas. He visto estimaciones de distanciamiento social de hasta 10 pies -más de tres metros- si alguien estornuda bastante fuerte o no cubre su boca cuando tose», afirma. «Esto permite que esas partículas se asienten un poco más lejos».

El distanciamiento social adecuado, afirma Johnson, significa no solo mantener la distancia mínima, sino pensar cómo esa separación afecta al resto. Es decir, no contagiarte tú, pero que tú tampoco puedas contagiar a los demás en el caso de que seas portador del virus y no lo sepas -en las primeras fases no se muestran síntomas e incluso hay gente que no ha notado haber pasado la enfermedad-. «Deberías tratar de mantener esta distancia incluso cuando pasas al lado de alguien por la acera (…) Mi recomendación es que las personas mantengan en todo caso esa separación siempre que no estén dentro de sus casas: dé a la gente un amplio espacio en las tiendas o farmacias; tenga en cuenta lo cerca que está del siguiente cliente en la cola; haga las compras lo más rápido posible, para que el resto también pueda hacerlo de la manera más segura posible».

Charlas en la distancia

Al ser preguntado acerca de si es acertado interactuar con otras personas en ambientes al aire libre, como parques, Johnson afirma que «deberías estar bien siempre que hables a dos metros y cuando ninguno de los interlocutores tenga síntomas». «A esta distancia la saliva que se pueda escapar se asiente antes de llegar a la otra persona (…) Pero personalmente solo me sentaría a hablar durante un largo periodo de tiempo solo si estuviéramos al aire libre», afirma el científico a Live Science.

«Aunque siempre que alguien presente síntomas, debería estar aislado en casa (independientemente de la dolencia) y mantener una distancia de tres metros de cualquier persona», señala.

Discrepancias

Pero ¿de dónde viene la medida de los dos metros? El caso de infección masiva en una clase de coro en Washington, en el que tras la reunión, 45 integrantes se contagiaron de coronavirus incluso sin contacto físico y manteniendo la distancia de seguridad estipulada, puede hacer dudar de su eficacia. Nadie mostraba síntomas, pero se contagió la mayoría e incluso ya hay dos muertos. Por eso, muchos plantean que las partículas de exudados cargadas con SARS-CoV-2 pueden viajar más lejos de dos metros o permanecer más tiempo activas antes de secarse. De hecho, las gotas grandes expulsadas con fuerza extrema (tosiendo o estornudando sin ser contenidas) pueden ser transportadas por el aire a mayor distancia de los tres metros.

«Seis pies -dos metros- probablemente no sea una medida lo suficientemente segura», afirma también para la misma cabecera Raina MacIntyre, profesora de seguridad global y directora del Programa de Bioseguridad del Instituto Kirby en Australia. «La regla de 3-6 pies se basa en algunos estudios de los años 1930 y 1940, y desde entonces se ha demostrado que están equivocados: las gotas pueden viajar más de 6 pies. Sin embargo, los expertos en control de infecciones hospitalarias continúan creyendo esta regla. Es como la teoría de la Tierra plana: cualquiera a cualquiera que intente discutir la evidencia real le grita un coro de creyentes».

Entonces, si la regla de los dos metros no es totalmente efectiva, ¿cuál es la solución? Quedarse el máximo tiempo dentro de casa. Y, en el caso de que tenga que salir, las máscaras y el lavado y la desinfección frecuente de manos puede reducir el riesgo de contagio por COVID-19. Y no pensar que porque en su localidad de confinamiento hay poca gente tiene menos riesgo, ya que el coronavirus está llegando a todos los rincones del planeta.

Textos y fotos: elmundoalinstante.com

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