Por Guillermo Romero Salamanca

En la década de los noventa la salsa pasaba por una difícil época. Era una transición entre lo fuerte y lo romántico. Los comentaristas y críticos denominaban al estilo que se denominaba como “salsa de alcoba” o “salsa de sábanas”.

Mal presagio.

De pronto llega de Puerto Rico una canción que despertó los oídos de los seguidores de la salsa: Pido la paz para esta guerra, quisiera devolver mis armas, parar con esta hostilidad, que no conduce a nada, te propongo una tregua”, así empezaba “Perdóname”, tema que rápidamente fue acogido por las estaciones radiales y las discotecas.

Meses después apareció con otra letra: “Caminar sin ella, es ir sin rumbo fijo, refugiarse con un niño, en los brazos de la soledad”. Los bailarines se lucían con esta nueva canción titulada “Vivir sin ella”. ¡Qué gran canción!

¿Y este tipo de dónde salió?, se preguntaban en las calles y en las reuniones donde se ponían sus canciones.

Se conoció entonces que había nacido en Santurce, Puerto Rico. Que desde muy joven le fascinó el tema musical y fue bien aceptado por orquestas como la Puerto Rico All Stars, la de Tommy Olivencia, y la de Willie Rosario, con la cual grabó seis álbumes.

Tenía unos 24 años cuando determinó enfrentarse al mundo de la canción en forma solitaria y grabó para el sello Combo Records y en 1990, los ejecutivos de CBS le firmaron un contrato y gracias a ello, presentó sus dos grandes canciones que le abrirían las puertas de la fama: “Perdóname” y “Vivir sin ella”.

Gilberto Santa Rosa, foto cortesía Sony Music.

Las emisoras de América Latina escucharon con atención sus canciones y hasta la revista Billboard le concedió el premio al mejor cantante latino.

Y su llegaba a Colombia la hizo con un súper concierto en la Feria de Santiago de Cali. Su forma de vestir, su manejo con el micrófono, su orquestación y sus canciones acapararon el corazón de decenas de seguidores que le han sido fieles.

Cada una de sus producciones ha sido un trabajo bien pensando, con selección de canciones y con una musicalidad hecha para los amantes de la buena música. No se ha dejado llevar por los impulsos del reguetón, aunque él mismo dice que los respeta y aprecia algunas letras.

Fue bautizado como “El caballero de la salsa” y ya completó 4 décadas de presentar sus canciones en infinidad de conciertos que van desde Canadá, Estados Unidos, México, República Dominicana, Venezuela, Colombia, Ecuador, Panamá y España.

Entre otras canciones conocidas son Si no me ven llorandoEsas lágrimasNi te llamo ni te buscoPa’ quererse no hay que verseVivir sin ellaConcienciaPerdónameSin VoluntadPueden decirNo quiero na’ regala’oSombra LocaMe volvieron a hablar de ellaQue manera de quererte y Conteo regresivo y fue uno de los primeros intérpretes en unir la música salsera con la clásica, con resultados como su conocido trabajo Salsa Sinfónica, que presentó en el Centro de Bellas Artes de Puerto Rico, con la Orquesta Sinfónica.

“¿Cómo se resumen 40 años de carrera artística?”, le preguntó el periodista peruano Miguel Rocca Arismendiz: “Para mí, es una montaña rusa. Llena de emociones, de diferentes velocidades, de mucha intensidad y, al final, de mucha satisfacción. Son 40 años que he disfrutado mucho, que he tenido que trabajar duro, que he visto el fruto de mi esfuerzo, que he estado rodeado de gente muy talentosa y que ha ayudado que estos 40 años se cumplan. Y la conexión con el público que es muy importante también”.

Uno de los países donde mejor lo han recibido es Colombia, aunque ya República Dominicana le concedió la nacionalidad. Además de sus conciertos ha participado como jurado en varios concursos para seleccionar nuevas figuras de la canción.

Gilberto ha sido invitado especial en las Feria de Cali, Manizales y Medellín. También se ha llevado los honores en los Carnavales de Barranquilla y en Bogotá, por los menos 3 veces al año ofrece un concierto.

Gilberto, “el caballero de la salsa” crece a diario y muestra un talento sin igual.