Guillermo Romero Salamanca

Entre 1983 y 1992 los colombianos cargaban su imagen en los bolsillos. José Celestino Mutis engalanaba los billetes de 200 pesos, de color verde y muy usado, pero pocos sabían quien era el señor canoso y serio de la imagen dibujada con plumilla.

Hace 210 años, el 11 de septiembre de 1808, víctima de un accidente cerebrovascular –posiblemente un derrame cerebral—a la edad de 76 años, falleció en Bogotá José Celestino Mutis y Bosio.

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Facsímil del billete de 200 pesos con la imagen de José Celestino Mutis. Foto monedasybilletes.jimdo.com

Además de sacerdote, era un científico, botánico, filósofo, médico, matemático, artista, investigador y profesor.

Contaba con escasos 26 años cuando se embarcó para América el 7 de septiembre de 1760. Llegó a Cartagena el 29 de octubre de 1760. Descansó unos días y prosiguió hacia Santafé de Bogotá, acompañado por el cirujano don Jaime Navarro, a donde arribó el 24 de febrero de 1761.

Como dato curioso, en la lista de viajeros del barco figuraba como “el cirujano José Mutis”.

El impacto del trópico fue grande, pues a cada paso se encontraba con una novedad botánica o zoológica. Fue el primero en usar el barómetro y el termómetro en la Nueva Granada y era una persona paciente para escuchar a los indígenas y a quienes comenzaron a llegar de Europa sobre los padecimientos que tenían. Descubrió por ejemplo la canela, los usos de la ahuyama, de la papaya y de otras plantas como la quina en términos de salud.

Rechazó procedimientos tales como “aplicar en los cotos los orines de un perro negro, por la falsedad de estos remedios inútiles y aun a veces supersticiosos”.

Fueron momentos duros en su vida porque debía acabar con las supersticiones y pociones sin ninguna investigación.

“Son muy pocos los remedios eficaces y universales que posee la medicina; quiero decir que son poquísimos los específicos, los cuales aunque verdaderamente específicos, piden la sabia administración de un médico prudente, sin lo cual en manos de los ignorantes suelen volverse inhábiles, y de la misma virtud que cualquiera otra medicina o droga, si no es que dañosos y mortales en ciertas circunstancias”, escribió en una oportunidad y pensaba que era necesario crear una facultad de estudios de Medicina en la Nueva Granada y evitar así que inexpertos fueran quienes formularan ante las enfermedades.

Mutis encontró también en estas regiones grandes posibilidades de explotación minera y dentro de sus negocios particulares tuvo varias minas, pero lo que lo perseguía era la cantidad de plantas que encontraba en cada una de las regiones que visitaba, por ello le envió al rey de España una carta para que se organizara toda una expedición botánica. Envió tres misivas y no le respondieron.

Passiflora laurifolia. Lámina de la Expedición Botánica (1783-1816).

En 1783 el arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora creó la Real Expedición Botánica del Virreinato del Nuevo Reino de Granada y nombró a Mutis como su director, con una asignación anual de dos mil pesos.

Mutis armó un equipo humano de estudiosos y de pintores que dejaron una gran huella.

Los resultados científicos y económicos son más relativos, pues, si bien se coleccionaron 5.393 láminas magistralmente realizadas, compuestas por 2.945 estampas en color y 2.448 dibujadas a pluma, que representan 2.696 especies y 26 variedades, aunque muchas de ellas no tienen la descripción correspondiente y no hay clave alguna de tal iconografía  que no se conoce una correspondencia entre las láminas y el herbario, representan un documento de extraordinaria calidad artística y de estudio.

La emperatriz Catalina la Grande de Rusia estuvo muy interesada en recopilar los vocabularios y gramáticas nativas y se dirigió al rey Carlos III para que le facilitara la tarea. Esta misión se le encomendó a Mutis quien recuperó documentación de las lenguaschibchas, mosca y saliba y redactó el diccionario de lengua achagua. Estos documentos nunca llegaron a Rusia, porque el monarca, al ver tales resultados ordenó que se quedaran en Madrid.

Mutis cambió la mentalidad neogranadina a pesar de sus duros enfrentamientos que tuvo por varios años. Dejó una huella de estudios que hasta ahora se están analizando en las universidades. Fue el más grande gaditano enviado por España a América.