Un fenómeno editorial llamado “Asegure el almuerzo”

Por Guillermo Romero Salamanca

Todas las mañanas, sin importar si es lunes o domingo, Alfonso Romero Rodríguez –que no es familiar mío—se levanta con una idea: ¿Cuántos libros venderé hoy?

Puede estar en Bogotá, en Medellín o en Cartagena, desayunando o almorzando, pero su meta es continuar con la venta de su libro rojo titulado “Asegure el almuerzo”. Estudió Administración de Empresas en la Universidad de La Sabana, Banca en el Politécnico Grancolombiano y Mercado de dinero en los Andes. Su formación ha discurrido por la psicología, el Derecho y las Finanzas, conocimientos necesarios para la práctica exitosa del arte de negociar.

Durante años acuñó frases como “Sólo juegue si tiene posibilidades de ganar”, “Lo que es muy bueno no es gratis”, “Cuando no pueda cumplir, diga no puedo”, “Qué es lo mejor que usted hace: Si otro lo hace mejor, no lo haga usted”, “La única plata que sirve es la que lleva en el bolsillo”, “Si un negocio no le está dando resultado, acábelo” y “Las alianzas temporales pueden resultar eternas”.

“La idea de escribir un libro surgió de unos empresarios que estaba entrenando en técnicas de negociación. Yo les entregaba cada semana un escrito mío para que lo leyeran y reflexionaran y un buen día me dijeron que de dónde sacaba esas lecturas. Yo les decía que eran apuntes que habían ido saliendo de mi experiencia. Y unos días después me dijeron, ¡esto es un libro!, tienes que publicar este material, a muchas personas les puede servir. Ellos pagaron la primera edición y así empezó todo”

“Desde cuando decidí ser comerciante, empresario y vendedor empecé a tomar apuntes acerca de cada experiencia. Escribía mis observaciones en esos manteles de papel que ponen en los restaurantes que se llaman “individuales”. Les daba la vuelta y allí ponía quién ganó, por qué ganó, cómo lo logró, qué jugada aplicó. Fueron varias décadas tomando apuntes. Y esos escritos fueron juntándose hasta convertirse en el libro “Asegure el almuerzo”.

Carátula del libro y Alfonso con dos de sus lectores.

“He recibido una cantidad fabulosa de buenos comentarios que les agradezco a mis lectores; mis seguidores me han dado muchas satisfacciones. Los mejores han provenido de grandes empresarios, de banqueros poderosos y también de tenderos con una vida llena de experiencia. Cuando alguien así te dice que lee tu libro y que aprende o repasa cómo es que se hacen buenos negocios, sientes que hiciste un buen trabajo”, sostiene ahora mientras observa una y otra vez la carátula del libro. 

“Muchas personas dedicadas a las ventas, padres de familia y emprendedores también me escriben contando que han encontrado en Asegure el almuerzo, las claves para avanzar con seguridad, salir adelante y recorrer el camino del logro de sus metas”, agrega.

Asegure el almuerzo es un manual de crecimiento personal para llevar con éxito los negocios y lograr metas reales. Por lo anterior, el libro les sirve a todas las personas que día a día trabajan y que persiguen una meta concreta.

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Después de una conferencia en Oriflame.

“Es un manual –explica– para comerciantes, vendedores, emprendedores y empresarios que además de ayudarle a lograr sus metas lo invita a vivir la vida día a día con realismo, alegría y optimismo”.

Después de este éxito, escribió un libro de postre titulado como “El camino del logro”, que trae los pasos indispensables para sacar adelante una empresa con éxito asegurado. “Muchas personas emprenden y se van directo al fracaso porque hacen las cosas mal o incompletas”, dice.

Para la venta de su libro, complementa sus conversaciones con diversas conferencias. “Son parte del trabajo como escritor de un libro de negocios, cada vez son más las empresas que me invitan a conversar con sus equipos acerca del libro y su filosofía. En ellas animo a las personas a leer más, a estar automotivados, a pensar en positivo, a no quejarse y a ver las empresas donde trabajan como propias con un gran sentido de pertenencia”.

–¿Cómo ve al país ahora?

–Veo al país con optimismo, jóvenes con una nueva visión del país y su futuro. Aunque a algunas personas les fascina quejarse y ver solo lo que está mal o les hace falta yo los invito a ver todo lo bueno que tenemos como la democracia, las leyes, la tecnología, los avances médicos, la facilidad para educarse y las posibilidades de negocios en todos los campos.

El libro ha publicado 50 ediciones, con decenas de miles de copias vendidas. “Desde que apareció no ha parado de llegar a las manos de los lectores, en especial personas dedicadas a los negocios. Muchas empresas han optado por personalizar mi libro para entregarlo como herramienta de trabajo a sus equipos comerciales o como obsequio para sus clientes y proveedores”, cuenta con alegría.

Por ahora no ha pensado en traducirlo a otros idiomas, aún sí lo ha vendido en diferentes puntos de varios continentes donde personas de habla hispana lo han comprado y especialmente en toda Colombia.

“Me encantaría tener un programa de televisión para arrancarle a la gente ideas erróneas acerca del dinero y los negocios. Quitarles creencias y opiniones erradas que se han asumido como si fueran principios. Hace falta un programa real y serio acerca de cómo hacer negocios para ganar siempre. Me gustaría porque hace falta sembrar en los emprendedores ideas ambiciosas de trabajo en equipo para construir empresas de categoría mundial y no solo eso de montar pequeños negocios que en muchos casos terminan en pérdida de tiempo y dinero”, explica.

La imagen puede contener: 4 personas, incluido Leo Buho, personas sentadas, tabla, exterior e interior
Conversando con sus lectores.

–¿Qué consejos les darían a los pensadores que planean sacar un libro?

–A quienes quieran publicar un libro les diría que lo hagan con un equipo de edición, impresión, diseño y mercadeo que cuesta, pero que les asegura que no pasen del anonimato al ridículo. Tener un cuento para echar no significa que uno sepa de todo lo que conlleva el éxito de publicar un buen libro.

–¿Qué le produce alegría con su libro?

–Hay personas que me llaman o me escriben contando que cerraron un negocio que les daba pérdidas, o que cambiaron de trabajo, que lograron una meta o hicieron un viaje, que dejaron el miedo o se casaron después de haber leído el libro.

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