UN SIBARITA RADIAL LLAMADO BERNARDO TOBÓN JUNIOR

Por Édgard Hozzman

¿Qué pueden tener en común el actor Jake Gyllenhaal, las actrices Scarlett Johansson y Kim Bassinger y el hombre de radio Bernardo Tobón junior?

Esa podría ser una pregunta para el grupo de comunicadores que se mantiene en WhatsApp actualizando temas de radio, periodismo y que son muy acuciosos en novedades sobre la gente de los medios de comunicación.

Bernardo Tobón junior, como se le conoce, hace parte de la familia más grande que ha hecho radio en Colombia: los Tobón de La Roche. Su padre –Bernardo— sus tíos Jaime y Jairo y el aporte económico de doña Isabel Martínez hicieron realidad un sueño el 31 de julio de 1953, más exactamente a las 9 y 30 de la mañana cuando emitieron las primeras señales de La Voz de Cali en los 900 Kilo Hertz de la Amplitud Modulada.

Bernardo, en ese caso Bernardito, le fascinó todo aquello de los transmisores, los tubos, las consolas, antenas, cables, perillas, pero sobre todo la presencia de un sinnúmero de personas que se acercaban a las emisoras del Circuito del Pueblo Colombiano.

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En uno de sus momentos de solaz. Foto archivo particular.

De las pocas familias en nuestro país que han hecho radio por más de 60 años y que le han llevado noticias, recreación, cultura y música a millones de oyentes. Por sus estudios desfilaron novatos periodistas que hoy ocupan los primeros lugares de popularidad, allí surgieron quienes dominan ahora los ratings. Todelar es sinónimo de radio. Su logo con el loro es conocido en el mundo y sus famosas frases como “nos oyen y nos creen” y “un mundo de noticias para un mundo de oyentes”, aún se conservan en las mentes de los seguidores.

A pesar de ser un hombre expresivo con la sonrisa, con los buenos modales, con la altura que le proporciona su cultura de medios, es concreto y duro con sus apreciaciones. Sincero. Ecuánime y sentimental al conocer la situación actual de Todelar. Todo el mundo le pregunta lo mismo: “¿Qué pasa?” y él sólo contesta: “así son las cosas de la vida”.

Benny, como le dicen sus amigos, madruga todos los días, escucha noticieros, se entera de la realidad nacional, luego les escribe a sus amigos, les comenta los sucesos y como buen sibarita degusta su desayuno con la calma de los sabios del Himalaya. Es lo que llamaban las señoras, todo un dandi, de buen gusto para el vestir y para la conversación.

“Recuerdo a mi padre como hombre sagaz para los negocios y con mucho cariño a mi madre Isabel Martínez y a mis tíos Jaime y Jairo y a mi hermano, Germán, con quien a muy temprana edad y con la estrechez económica, trabajamos en la base de lo que sería Todelar, el gran acierto familiar. Comenzamos como mensajeros, más tarde fuimos controles y técnicos, para terminar en la gerencia las sedes más importantes, las que fueron definitivas en lo que fue nuestra Todelar la de los años sesenta, setenta y parte de los ochenta. Hoy escucho y veo a Todelar con nostalgia, se me arruga el alma, está acabada, apagada. Sin embargo, para mi satisfacción, la gente aún recuerda con cariño a Todelar la que construimos y proyectamos”, rememora ahora.

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En los estudios de Todelar en 1970. Foto archivo particular.

“Los Tobón de la Roche fue la única familia cuya totalidad de sus miembros dedicaron sus vidas a hacer únicamente radio. La unión inicial y nuestro trabajo fue esencial para el éxito de Todelar y su trascendencia en la radio colombiana”, dice.

Recuerda con amargura que por la soberbia de su padre al desheredar a su hermana Mercedes se comenzó a desquebrajar la familia y, por ende, a la empresa Todelar.  Luego, la pérdida de importantes figuras que nacieron y se hicieron allí profesionalmente, comenzaron las emisoras a perder sintonía y el poder que en un momento se obtuvo.

Además de encargarse de la administración de algunas emisoras, don Berny realizó los programas “Traganiquel Musical” con Milciades Longas Zapata en Radio Musical de Cali y programas de Tangos en Cali, Bogotá, Medellín y Barranquilla con el seudónimo de Berto Tabarini.

Los Tobón de la Roche marcaron una historia en la radio. “Cada uno tenía su expertise, con conocimientos diferentes que se complementaban. Sin lugar a dudas el cerebro de Todelar fue mi padre y será uno los hombres más importantes del ayer, del hoy y de mañana de la radio colombiana”, dice.

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Recorte de prensa sobre las informaciones de los nuevos cambios en la radio.

Hubo un momento en el cual tanto Caracol como RCN pasaron a la televisión y Todelar se paralizó, se asustó ante el reto, pero para don Berny, hay una explicación: “Nos cambiaron el horario de un prime time a una hora bastante tardía de lo adjudicado previamente, y mi padre decidió no jalarle al asunto. Y fueron infructuosas todas las conversaciones y peticiones hechas a mi padre por todos nosotros Jairo, Germán y yo para que aceptara el cambio, pero su decisión fue rotunda: No TV.”.

Trabajar con don Bernardo Tobón no era fácil y un día despidió a su hijo, sin justificación, nunca lo entendió, pero lo recibieron en Caracol. “Hoy aún me siguen preguntando porqué mi padre tomó la decisión de despedir al que sin lugar a dudas iba a ser el heredero de la Presidencia del Circuito Todelar de Colombia. Posteriormente, Ricardo Alarcón y Augusto López Valencia me permitieron llegar a la gerencia regional de Caracol en la Costa donde me sentí profesionalmente muy satisfecho y me dio gusto trabajar para esta gran compañía”.

En su grupo de Facebook tiene más de mil 300 amigos, en WhatsApp no sabe a ciencia cierta cuántos lo llaman o le escriben. Son muchas amistades cultivadas en tantos años de vida sibarita. “Me siento muy satisfecho por las incontables manifestaciones de cariño, aprecio y respeto demostrados durante mi larga vida. Con las redes sociales se han acentuado estas manifestaciones que me motivan a regresar en cualquier momento, a ocupar la posición que la radio me ha dado durante muchos años”.

Vive entre Miami, Panamá, Madrid, Buenos Aires, París o Bogotá, es un melómano empedernido, rumbero. Le gusta casi toda clase de música, “menos ese ruidajero que llaman reggaetón”.

En sus conversaciones tiene temas muy específicos: política, fútbol –hincha del Deportivo Cali y del que fue directivo–, política, mujeres, política, tangos –su cuñado Roberto Mancini es uno de los grandes cantantes–, la tauromaquia –amigo personal de Palomo Linares, entre otros– política, rumba y política.

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Con Palomo Linares en Santiago de Cali. Foto archivo particular.

Cuando había hípica en Colombia le fascinaba ir a los hipódromos y conversar horas y horas con Gonzalo Amor, el gran comentarista y discutir sobre pesos, tallas, jinetes y pistas.

Si le preguntaran qué le hace falta a la radio colombiana, de seguro contestaría que “volver a tener los hombres con nombre que durante tantos años desfilaron por las ondas hertzianas, pero desgraciadamente los nuevos propietarios y gerentes, no prepararon el reemplazo de los hombres que hicieron de la radio colombiana la mejor del mundo, por supuesto con algunas excepciones. Los dirigentes, los propietarios y radiodifusores de hoy en Colombia, no piensan sino en el dinero y descuidaron el talento”.

Le gustó aquella época en la cual en el sonido se conjugaban no sólo la técnica, sino también la buena música y las voces. “Dar nombres es muy difícil porque sería injusto con muchas de esas grandes voces. Pero mencionaré algunas con respeto por las que omitiré: Otto Greffeinstein, Juan Caballero, Jorge Eliécer Campuzano, Manolo Villarreal, Miguel Granados Arjona, Eduardo Aponte Rodríguez, Andrés Salcedo, Gonzalo Ayala –la voz que más le gustaba a mi padre y quien identifico al Circuito en su momento estelar, Julio Sánchez Cristo, Julio Cesar Luna, Alfredo Materón Miller, etc., etc., etc.”.

Sólo una foto no aparece sonriente este epicúreo. En la del pasaporte donde debió endurecer por unos 30 segundos su rostro. Las demás, las 2 mil que están en su página de Facebook aparece riendo.

Cada año gasta 4 frascos de lociones, una de ellas puede ser Fahrenheit, pero la que usan el actor Jake Gyllenhaal, las actrices Scarlett Johansson y Kim Bassinger es su preferida: Eternity.

Don Tobón junior es un hombre reposado, bohemio, sibarita, sonriente, pero cuando de pelear en los estrados judiciales se trata, se transforma.

“Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”, concluye.

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