UNA NUEVA PLANTA DE AGUA ENTREGARÁ EL JAPÓN AL CHOCÓ

Por Guillermo Romero Salamanca

Aunque el Chocó es la región del país donde más llueve, los niveles de potabilidad son de los más bajos. Gracias a una serie de proyectos presentados por la Fundación para el Desarrollo Humano en Colombia, Fundesarch, el gobierno japonés continúa con el apoyo de la construcción de sistemas de acueductos para escuelas de ese departamento.

Ahora, más de 1.300 personas de la Institución Educativa Sede Anexa a la Femenina de Quibdó se beneficiarán con la construcción de una planta con capacidad para procesar mil litros por hora y que comenzará a ser construida en las próximas semanas.

A finales del 2018 en la Institución Educativa Antonio Abad Hinestroza Mena, en Yuta, Atrato se entregó un sistema que beneficia, en la actualidad a más de 850 estudiantes y profesores.

“El nuevo depósito estará compuesto por seis tanques de 2000 litros cada uno: cuatro de agua cruda y dos de agua tratada. El proyecto beneficiará a 1.274 niñas, personal administrativo y docente de IEFEM. De esta forma, se espera contribuir a la disminución del ausentismo escolar causado por la ingesta de agua cruda”, explicó Orlando Castiblanco Duarte, Director de Relaciones con la Comunidad de la Fundación.

Sistema de agua potable entregado en la Institución Educativa Antonio Abad Hinestroza Mena, en Yuta, Atrato en el 2018. Foto Fundesarch.

SITUACIÓN DEL CHOCÓ

Este departamento presenta también una de las mayores tasas de incidencia de pobreza a nivel nacional. Si bien ésta ha disminuido en los últimos años, aún dobla los promedios nacionales. Para el año 2017, la pobreza en Chocó alcanzó una incidencia de 58,7%, mientras que en 2016 fue 59,8%, esto es el doble de la tasa registrada a nivel nacional, en donde la pobreza pasó de 28,0% en 2016 a 26,9% en 2017, según datos del DANE.

Quibdó cuenta con 116.178 habitantes, de los cuales el 36,3% son niños, niñas y adolescentes menores de 14 años. El 91% de la población es afrodescendiente, ubicada principalmente en la zona urbana. En el municipio hay un total de 14 resguardos indígenas y 6.827 personas en ellos. En esta ciudad la incidencia de la pobreza monetaria es del 47,9%, la cobertura de acueducto es del 23,7% y de alcantarillado del 5,8%. A pesar del porcentaje de cobertura del acueducto, el líquido suministrado no es apto para el consumo humano lo que genera que todos y cada uno de los núcleos familiares deben hervir el agua antes de consumirla.

Firma del convenio entre el señor Embajador del Japón en la República de Colombia, KEIICHIRO MORISHITA y la representante de la Fundación, HELEN JOHANNA ORJUELA TACHA. Foto Fundesarch.

PROBLEMAS SOCIALES

Por su estratégica localización Quibdó ha sido un asentamiento recurrente de diferentes grupos armados ilegales, quienes utilizan la ciudad como centro de operaciones para el narcotráfico, la minería ilegal y el despojo de tierras. Este fenómeno se ha visto reflejado en el alto número de víctimas de desplazamiento, las tasas de homicidio y hurtos de la ciudad.

Según el informe de la Fundación Ideas para la Paz, publicado en 2015 “El escenario urbano de Quibdó es complejo ya que no se ha configurado, solamente, al ritmo de los desplazamientos rurales. En sus barrios se han asentado reinsertados, desmovilizados, enlaces de las guerrillas, los paramilitares y las bandas criminales. Estas dinámicas han dado origen a ‘combos’ delictivos de jóvenes, aumenta el consumo y el expendio de droga, así como el reclutamiento. Quibdó, entonces, se vuelve objetivo de las organizaciones armadas porque ahí se construyen las redes criminales.”

Desplazamiento:

Para 1990 la población rural de Quibdó alcanzaba más del 40%, en la actualidad es tan sólo del 6,2%. Para la FIP, esta migración campo-ciudad responde mayoritariamente a olas de desplazamiento por la violencia generada por las guerrillas, los grupos paramilitares y las bandas criminales. Estos desplazados, se han ubicado en la periferia de la ciudad y muchos de los barrios actuales han sido resultado de esas invasiones, en especial en los extremos norte y sur de la ciudad.

PROBLEMÁTICA ACTUAL DEL COLEGIO

“Las estudiantes, docentes y personal administrativo de IEFEM actualmente tienen un alto riesgo de contraer enfermedades derivadas del consumo de agua cruda, debido a la falta de un sistema que aprovisione a la institución del agua potable y le permita saciar su demanda diaria, que asciende a 5.893 litros aproximadamente”, explicó Orlando.

Este delicado tema tiene un impacto adicional en niños y jóvenes, puesto que el consumo y exposición al agua contaminada compromete su desarrollo físico y emocional, lo que ocasiona un importante número de enfermedades que no sólo afectan su salud, sino que impiden culminar con éxito sus procesos educativos.

Como consecuencia de la falta de sistema que garantice la provisión permanente de agua potable, pero aprovechando el alto nivel de pluviosidad de la región, en el IEFEM utilizan un sistema de recolección de agua lluvia –basado en  4 tanques elevados  con capacidad de 2.000 litros cada uno y uno subterráneo con capacidad de 56.000 litros aproximadamente– para abastecerse del agua necesaria en la preparación de los alimentos y bebidas que consumen las estudiantes, además de las baterías sanitarias, en algunos casos los docentes realizan colectas entre sus colegas y los padres de familia para adquirir agua tratada, pero esta además de representar un gasto adicional a los hogares, no da abasto para las necesidades de la comunidad.

El nuevo trabajo busca dotar a IEFEM con una planta de tratamiento para el agua lluvia recolectada, con el fin de que la misma sea utilizada para atender las necesidades de las estudiantes y la preparación de alimentos y bebidas.

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