La Agencia de Periodismo Investigativo publicó el 9 de mayo con el título “Aparece supuesto hijo de fallecido presentador Jota Mario Valencia que reclama apellido y herencia”, una historia en la cual Alejandro Ávila, de 43 años de edad, le pide a un juzgado, iniciar el proceso de filiación con petición de herencia.

Ávila pretende que la justicia lo reconozca como el hijo mayor del popular presentador de televisión y en consecuencia ampare los derechos que dice tener sobre la herencia en disputa.

Según el supuesto ofendido los amores de su madre, Teresa de Jesús Ávila Fula, el romance con Jota Mario se inició en 1975, cuando ella trabajaba como empleada del servicio doméstico en la casa de una familia alemana y agrega que en esa época el locutor estudiaba Comunicación Social en la Universidad de La Sabana, cuando su sede estaba localizada en el barrio Quinta Camacho.

UN SEGUNDO HIJO

Esta semana, la misma Agencia de Periodismo Investigativo revela que ahora es Sandro Raúl Castro quien asegura ser el hijo mayor de Jota Mario.

Dice Sandro que nació en febrero de 1974 en una casa de la carrera 40 con calle 78 en Bogotá y agrega que su verdadera madre lo regaló al nacer, pero asegura, eso sí, que su verdadero padre es el mismísimo Jotamario Valencia.
Los dos solicitantes piden que sean analizados sus ADN para luchar luego por la herencia del carismático presentador de televisión que falleciera el 6 de junio de 2019.

JOTA MARIO LLEGÓ A BOGOTÁ EN 1977

Consultados varios compañeros de universidad y varios paisanos de Jota Mario aseguran que el locutor conoció a Bogotá a finales de 1977 cuando vino a un congreso de Periodismo. Por lo tanto, no podría haber tenido romances en 1974 a distancia y sin conocer la capital del país.

Otra situación es que tanto en 1974 como en 1975 aún no existía la Universidad de La Sabana, en esa época funcionaba era el INSE y no empezaba a funcionar siquiera la Facultad de Comunicación.

“NO LO VEMOS EN ESOS MENESTERES”

En 1978, cuando ingresó al INSE, sólo adelantó un semestre de Comunicación Social-Periodismo y luego se retiró para dedicarse de tiempo completo a trabajar en Promec Televisión, cuando la programadora iniciaba el proyecto más grande de la pantalla chica colombiana: la grabación de la serie “Revivamos Nuestra Historia” sobre Simón Bolívar.

Años después Jota Mario regresó a la Universidad a continuar sus estudios de Periodismo.

“Jota Mario era un galán, un hombre poseedor de una gran voz, era, además, sobrino del dueño de Almacenes Ley, que se codeaba con gente de estrato 8 de Medellín y tenía amigas hermosas por motones. No lo veo en menesteres persiguiendo muchachas del servicio y luego no respondiendo por sus actos”, comentó una de sus exnovias de esos años.

LA ACCIÓN DE LA JUSTICIA

Por ahora los demandantes buscan que mediante pruebas de ADN se les certifique su relación con Jota Mario, “el bobito” como lo llamara Fernando González-Pacheco Castro, para continuar con los deseos de hacer parte de los herederos y disputar una herencia calculada a unos 5 mil millones de pesos, en lotes, apartamentos y acciones de varias empresas.

La justicia dirá quiénes dicen la verdad y quienes mienten en este caso que más bien parece una comedia.

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