Sentir dolor en el pecho suele generar miedo; es una reacción natural. Muchas personas piensan de inmediato en el corazón y, aunque en muchos casos no se trata de un problema cardíaco, esta señal nunca debe ignorarse. El dolor en el pecho es una forma en la que el cuerpo pide atención y puede tener distintas causas: algunas leves y otras que requieren una evaluación médica oportuna.
El pecho es una zona donde convergen varios sistemas del cuerpo: el corazón, los pulmones, los músculos, las costillas, el esófago y también las emociones. Por eso, el origen del dolor puede variar considerablemente de una persona a otra.
El corazón: una causa posible, pero no la única
En algunas ocasiones, el dolor en el pecho sí está relacionado con el corazón. Puede sentirse como una presión, opresión o peso en el centro del pecho, que a veces se irradia hacia el brazo izquierdo, la espalda, el cuello o la mandíbula. También puede acompañarse de falta de aire, sudoración fría, náuseas o mareo.
“El dolor de origen cardíaco no siempre es intenso, pero suele ser persistente y aparecer con el esfuerzo o el estrés. Por eso, cualquier duda debe evaluarse sin demora”, explica el Dr. Ramón Medina, especialista en cardiología de LaCardio.
No todas las personas experimentan el dolor cardíaco de la misma manera. Por eso, escuchar al cuerpo y no minimizar los síntomas es fundamental.
Pulmones, músculos y digestión: causas frecuentes
El dolor en el pecho también puede originarse en los pulmones, por ejemplo, en infecciones respiratorias, inflamaciones o coágulos. En estos casos, suele empeorar al respirar profundo o al toser.
Las causas musculares son muy comunes. Un mal movimiento, cargar peso, pasar muchas horas en la misma posición o el estrés pueden generar un dolor localizado que aumenta al tocar la zona o al mover el torso. Aunque generalmente no es grave, puede resultar muy molesto.
El sistema digestivo también puede producir molestias en el pecho. El reflujo ácido, la gastritis o los espasmos del esófago pueden causar ardor o dolor que se confunde fácilmente con un problema cardíaco, sobre todo después de comer o al acostarse.
Las emociones también duelen en el pecho
La ansiedad, el estrés y los ataques de pánico pueden provocar opresión en el pecho, palpitaciones y sensación de falta de aire. Aunque no exista una lesión física, el malestar es real y merece atención.
“El cuerpo y la mente están profundamente conectados. Ignorar el impacto del estrés en los síntomas físicos puede llevar a consultas repetidas sin una solución de fondo”, señala el Dr. Ramón Medina.
¿Cuándo debes consultar de inmediato?
El dolor en el pecho no siempre significa algo grave, pero siempre significa algo. Identificar su causa a tiempo permite actuar, prevenir complicaciones y recuperar la tranquilidad. Consultar no es exagerar: es una forma de cuidarte.
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