Por Julián Escobar
Es bien conocida la historia de unión entre Ecuador, Nueva Granada y Venezuela en La Gran Colombia que existió en 1821 y se disolvió en 1830. Poco se conoce el intento federal de unir la Nueva Granada y Venezuela en 1811. La unión se planteó durante la primera etapa de la independencia de ambas naciones. Quedó en el olvidó de los tiempos.
Corrían tiempos de convulsionados en América. Colombia se había partido en dos países donde competía una visión de organización. Las Provincia Unidas de la Nueva Granada deseaban un sistema federal mientras el Estado de Cundinamarca buscaba el centralismo. Organizar el territorio de la actual Colombia era la primera tarea. La independencia de juntas locales que se agrupaban en federaciones y entidades de delegados no era para nada fácil. Venezuela estaba en una situación similar. Varias ciudades se opusieron a la independencia de España lo que desencadenó una guerra civil en ese territorio.
Estaba plagada de problemas la situación en ambos países. Los venezolanos tumbaron al capitán Vicente Emparán y buscaron así su independencia. Se envió una comisión a Europa para buscar fondos compuesta por tres notables: Andrés Bello, Simón Bolívar y Luis López. Volvieron con las manos vacías. Fue uno de los muchos golpes que sufrió el proceso venezolano el cual colapsó en varias ocasiones. Mientras tanto, el naciente Estado de Cundinamarca en cabeza de Jorge Tadeo Lozano estaba enfrentado a varias entidades realistas y otras federales que amenazaban con dividir la Nueva Granada en cuatro pedazos.
Estas dos situaciones llevaron a que se encontraran varios líderes de ambas entidades para apoyarse. Simultáneo al fracaso de la misión venezolana en Europa, a Santa Fé llegó el ministro venezolano José Cortés de Mariaga a pedir apoyo militar en 1811. Cundinamarca no podía ofrecer mucho. Los vestigios del ejército español eran sólo una guardia figurativa con algunas lanzas y arcabuces. Sin embargo, sí hubo alguna ayuda económica a la causa dirigida desde Caracas.
En lo que sí derivó esta visita fue en sembrar el germen de la Gran Colombia. Se firmó así el tratado Amistad, Alianza y Federación de las dos naciones. El detalle importante de esto no era la defensa mutua que no podían asumir, sino el primer intento de una América Federal. Uno de los acuerdos dice: “en los asuntos privados de cada uno de los dos Estados de Cundinamarca y Venezuela, podrán sus respectivos gobiernos hacer negociaciones y tratados con potencias extrañas o con las otras Provincias o Departamentos de la Federación, sin el consentimiento del otro”. Claramente era una idea de una entidad unitaria pero federal.
Esta opción no se exploró más. Nariño entraría a ser presidente de Cundinamarca en 1813 y tuvo un desafío de unificar el territorio en una entidad centralista en Santa Fe. Hubo batallas con federalistas y realistas. El tratado del lado venezolano también debió ser relegado debido a que la Segunda República existió hasta 1814. De lado y lado a lo largo de la historia hubo intentos de unificación. El único exitoso fue planteado en 1817 y se daría en 1819 mediante el congreso de Angostura. No era lo que se había planteado inicialmente puesto que Simón Bolívar tuvo un régimen centralista y no federal.
¿Qué hubiera pasado si el tratado inicial hubiera prosperado? Seguramente lo que ocurrió en el Siglo XIX en Colombia que tuvo un sistema federal donde el gobierno central tenía poco poder con arbitrajes muy leves entre estados. La convulsionada historia de ambas naciones habría hecho que el federalismo extremo hubiera avivado los movimientos separatistas como el de Zulia, Panamá, Cauca, entre otros. Las guerras civiles seguirían ocurriendo con causas y vencedores distintos.
En lo que sí hubiera sido exitosa esta unión era en evitar los males inherentes del gobierno de la Gran Colombia. Como lo observó el diputado casanareño José Vergara en Angostura ante las arbitrariedades de Bolívar en regalar haciendas, se deberían haber respetado los gobiernos provinciales electos en 1816 y así evitar el nacimiento de caudillos que se alzaron tantas veces contra los gobiernos bolivarinos y luego republicanos de la Nueva Granada y Venezuela. Esto no ocurrió y en el caso concreto del Casanare, estuvo a punto de separarse de ambas repúblicas e incluso de unirse a Venezuela para evitar las repartijas de tierras a dedo.
La historia ha dado mil vuelcos y Colombia y Venezuela están en caminos muy distintos. De darse una unión actual, habría excesivos problemas de orden público, una reconstrucción de un país destrozado, entre otros. Lo cierto es que la unión se dio. Se necesita voluntad de unión que en Colombia y Venezuela muchos nunca la han tenido.
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