Cada año, miles de colombianos sobreviven a un infarto agudo de miocardio y comienzan un nuevo reto: recuperar su salud y prevenir que vuelva a ocurrir. Después del alta médica, una de las preguntas más frecuentes es si es seguro volver a hacer ejercicio o, por el contrario, si el corazón necesita permanecer en reposo.
Durante décadas se creyó que una persona que había sufrido un infarto debía limitar su actividad física durante largos periodos. Hoy, gracias a la evidencia científica, esa recomendación cambió por completo. Las principales guías internacionales coinciden en que el ejercicio no solo es seguro cuando se realiza de manera adecuada, sino que constituye una parte esencial del tratamiento para mejorar la calidad de vida, recuperar la capacidad funcional y disminuir el riesgo de nuevos eventos cardiovasculares.
En Colombia, las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de muerte y discapacidad. Por ello, además del tratamiento farmacológico y el control de los factores de riesgo, la rehabilitación cardíaca y la actividad física supervisada se han convertido en pilares fundamentales de la recuperación.
¿Por qué el ejercicio es parte del tratamiento después de un infarto?
Un infarto ocurre cuando una arteria coronaria se obstruye y una parte del músculo cardíaco deja de recibir suficiente oxígeno. Aunque el tratamiento oportuno permite restablecer el flujo sanguíneo y salvar gran parte del tejido, el corazón necesita un proceso de recuperación.
Lejos de representar un esfuerzo perjudicial, el ejercicio correctamente prescrito ayuda al corazón a adaptarse y fortalecerse. Diversos estudios han demostrado que la actividad física regular:
Los programas de rehabilitación cardíaca, además, han demostrado disminuir la mortalidad cardiovascular y mejorar significativamente la calidad de vida de quienes han sufrido un evento coronario.
«Uno de los mayores avances en cardiología ha sido entender que el ejercicio hace parte del tratamiento. Hoy sabemos que un paciente no debe permanecer inactivo por miedo a exigir el corazón; al contrario, la actividad física prescrita por un equipo especializado ayuda a recuperar la capacidad funcional y reduce el riesgo de nuevos eventos cardiovasculares«, explicó el Dr. Oscar Pérez, médico especialista en cardiología de LaCardio.
¿Cuándo puedo volver a hacer ejercicio?
No existe una fecha única para todos los pacientes. El momento adecuado depende de diferentes factores, como:
En la mayoría de los casos, la movilización comienza incluso durante la hospitalización bajo supervisión médica. Posteriormente, el equipo tratante determina cuándo iniciar un programa estructurado de rehabilitación cardíaca.
Antes de aumentar la intensidad del ejercicio, algunos pacientes requieren una prueba de esfuerzo u otras evaluaciones para conocer cómo responde el corazón a la actividad física y definir una prescripción individualizada.
La rehabilitación cardíaca: el lugar más seguro para comenzar
Después de un infarto, la mejor forma de retomar el ejercicio es mediante un programa de rehabilitación cardíaca.
Estos programas reúnen a cardiólogos, especialistas en medicina física y rehabilitación, médicos especialistas en medicina del deporte y actividad física, fisioterapeutas, enfermeros, nutricionistas y otros profesionales que diseñan un plan personalizado según las condiciones de cada paciente.
Además del entrenamiento físico, la rehabilitación incluye educación sobre alimentación saludable, abandono del cigarrillo, manejo del estrés, adherencia al tratamiento y control de los factores de riesgo cardiovascular.
¿Qué ejercicios suelen recomendarse?
La actividad física debe ser progresiva y adaptarse a la condición clínica de cada persona.
Ejercicio aeróbico
Es el que cuenta con mayor evidencia científica después de un infarto.
Incluye actividades como:
Lo ideal es comenzar con sesiones cortas e ir aumentando gradualmente la duración y la intensidad según la evolución clínica.
Entrenamiento de fuerza
Contrario a lo que muchas personas creen, los ejercicios de fuerza también pueden formar parte de la recuperación.
Sin embargo, deben iniciarse únicamente cuando el cardiólogo o el equipo de rehabilitación lo indiquen.
Se recomiendan cargas ligeras, movimientos controlados y varias repeticiones, evitando contener la respiración o levantar pesos máximos, ya que esto puede aumentar de forma importante la presión arterial.
Flexibilidad y equilibrio
Los ejercicios de movilidad articular y estiramiento ayudan a mejorar la postura, prevenir lesiones y facilitar las actividades cotidianas, especialmente en adultos mayores.
¿Con qué intensidad debo empezar?
Una de las dudas más frecuentes es cuánto esfuerzo puede realizar una persona después de un infarto.
La intensidad nunca debe definirse únicamente por percepción o por aplicaciones del celular. Lo ideal es que sea prescrita por un profesional de la salud.
Mientras inicia el proceso de rehabilitación, una recomendación práctica es realizar una actividad que permita mantener una conversación sin dificultad. Si durante el ejercicio aparece falta de aire intensa que impida hablar, probablemente la intensidad sea demasiado alta.
En algunos pacientes también se utilizan rangos específicos de frecuencia cardíaca o escalas como la de Borg para controlar el esfuerzo de forma segura.
¿Qué ejercicios debo evitar?
Durante las primeras etapas de recuperación generalmente no se recomienda realizar:
Retomar este tipo de ejercicios dependerá de la evolución clínica y de la valoración del especialista.
Señales de alarma: cuándo detener el ejercicio
Si durante la actividad física aparecen alguno de estos síntomas, debe suspenderse inmediatamente y buscar atención médica:
Estos síntomas no siempre indican un nuevo infarto, pero sí requieren una valoración médica oportuna.
Recuperar la confianza también hace parte del tratamiento
Después de un infarto, muchas personas sienten miedo de volver a caminar, subir escaleras o hacer ejercicio por temor a que el corazón falle nuevamente. Sin embargo, la evidencia demuestra que el mayor riesgo no está en mantenerse activo de forma segura, sino en adoptar un estilo de vida sedentario.
La recuperación cardiovascular es un proceso integral que combina tratamiento médico, alimentación saludable, control de factores de riesgo y actividad física personalizada. Con el acompañamiento adecuado, la mayoría de los pacientes puede recuperar su independencia, mejorar su calidad de vida y volver a realizar muchas de las actividades que disfrutaba antes del evento.
En LaCardio contamos con un equipo multidisciplinario especializado en rehabilitación cardíaca que diseña programas personalizados para ayudarte a recuperar tu capacidad física de forma segura, disminuir el riesgo de nuevos eventos cardiovasculares y mejorar tu calidad de vida.
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