La innovación no ocurre únicamente en los grandes centros urbanos. También puede comenzar en un colegio rural, una institución educativa de un municipio o una comunidad que busca respuesta a un problema que conoce de primera mano.
Los 50 equipos seleccionados en la edición 2026 de Solve for Tomorrow son una muestra de esta diversidad. Sus proyectos están distribuidos en 15 departamentos y 22 ciudades, con propuestas que parten de diferentes realidades sociales, ambientales y económicas.
Bogotá cuenta con 8 equipos, seguida por Córdoba con 7, Antioquia con 6, Casanare con 5, y Santander y Valle del Cauca con 4 cada uno. Entre estos equipos, también participan estudiantes de Nariño, La Guajira, Tolima, Atlántico, Caldas, Vichada, Caquetá, Cundinamarca y Chocó.
En La Guajira, por ejemplo, aparecen proyectos relacionados con captación y aprovechamiento del agua, energía solar y soluciones para comunidades rurales. Mientras que, en Casanare, los estudiantes trabajan en propuestas relacionadas con agricultura, biodiversidad, agua y conservación de especies, incluyendo iniciativas para monitorear fauna mediante cámaras trampa y cartografía.
En Valle del Cauca se seleccionaron proyectos vinculados con calidad ambiental, conservación de ecosistemas y agricultura, mientras que en Santander los estudiantes exploran soluciones relacionadas con agua, energía, calidad del aire y bienestar.
La diversidad también se encuentra en municipios como Lloró, en Chocó, donde estudiantes proponen herramientas inteligentes para fortalecer los hábitos de reciclaje; La Primavera, en Vichada, con una propuesta que combina turismo, tecnología y conservación ambiental; y Manta, en Cundinamarca, donde un proyecto busca promover acciones comunitarias para el cuidado de los ecosistemas.
Al observar los 50 proyectos en conjunto, aparecen cuatro grandes áreas de trabajo:
Más allá de las categorías, el elemento común es el punto de partida: un problema identificado en el territorio y una propuesta desarrollada desde las aulas para intentar solucionarlo.
Esta edición de Solve for Tomorrow también evidencia que los estudiantes pueden utilizar herramientas tecnológicas globales para responder a necesidades profundamente locales. Sensores, inteligencia artificial, energía solar, IoT, aplicaciones móviles, cámaras, análisis de datos y prototipado se combinan con conocimientos sobre agricultura, biodiversidad, recursos naturales y dinámicas comunitarias.
Así, un proyecto puede comenzar con la preocupación por el agua de una comunidad, la conservación de una especie, el calor dentro de un salón de clase o las dificultades de movilidad de una persona con discapacidad, y terminar convertido en un prototipo tecnológico.
Los 50 equipos continuarán ahora el proceso de desarrollo de sus propuestas rumbo a las siguientes etapas de Solve for Tomorrow, llevando consigo no solo sus ideas, sino también las preguntas y necesidades de los territorios que representan.
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