Por: Julián Escobar
La operación de la DEA para llevar a Nicolás Maduro, otrora presidente de Venezuela, ante una corte en Nueva York para responder por unas acusaciones que van desde posesión de armas hasta tráfico de drogas fue tan exitosa como polémica. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, recordó dos otros golpes en Medio Oriente como precedente de éxito. Explorar estas dos situaciones puede dar luces de lo que le espera a Venezuela en el mediano plazo.
Al Baghdadi: El fin del Estado Islámico
El Estado Islámico fue un intento de un califato entre Siria e Irak entre 2010 y 2019. Estuvo cerca de tomar las principales ciudades de Irak por la fuerza como la capital de la región kurda de Erbil y la capital del país, Bagdad. Además, hubo en el lado sirio saqueos a sitios históricos como el de Palmira y persecución de etnias como los kurdos. La situación pudo haber trascendido de no ser por una intervención de Estados Unidos para apoyar a los gobiernos regionales de Irak y las milicias kurdas de este país y de Siria. De igual forma, hubo una intervención turca que detuvo los avances tanto de esta facción, como de grupos independentistas que pudieran influenciar problemas en Turquía.
Sin embargo, detener el avance fue una cosa y otra eliminar a esta facción. Los diversos atentados en Europa de individuos del EI, acciones de destruir patrimonio inmaterial, incontables crímenes, entre otros, colmaron la paciencia de varios gobiernos y surge la figura de Abu Al Baghdadi, comandante de ese grupo quien se nombró califa en 2014, demostrando afán de conflictos eternos con todo el mundo y que se requería más que un apoyo a diversas facciones para estabilizar la región. Ante la falla de capturar al califa por parte de rusos, iraníes, turcos, entre otros, Donald Trump en su primer periodo presidencial toma la decisión de llevar a cabo una operación para acabar con este personaje y en la ciudad de Barisha en la frontera entre Siria y Turquía bajo espacio aéreo vigilado por Rusia, lleva a cabo una operación terrestre donde un equipo de asalto acaba con el supuesto profeta del mundo islámico en 2019.
Lo notorio de la operación será el éxito de la misma. Hasta hubo un premio a un perro llamado Conan que salió herido en el ataque y todo esto acompañado por un afán de la oposición del partido Demócrata por descalificar la operación. Los resultados serán un éxito para Trump. El EI tenía una estructura muy descentralizada en otras regiones como África o Arabia y seguiría existiendo durante muchos años, pero esto acabó la rama de Siria e Irán que estuvo a punto de ser un califato. De este grupo sólo quedaron reductos en el desierto que aún existen bastante disminuidos. Los siguientes años, no hubo injerencia de este grupo en la guerra civil de Siria que terminó siendo ganado por grupos afines a Estados Unidos como los kurdos y otros con simpatizantes de Turquía. No hubo ninguna represalia en territorio por el ataque tampoco.
Soleimani: Victoria táctica ante los grupos afines a Irán
Irán hizo en Medio Oriente un intento de tener grupos afines en varios países para desestabilizar gobiernos que le fueran contrarios o protegerlos si eran aliados. Esto se conoció como una guerra asimétrica donde el estado apoyaba grupos ideológicamente cercanos para que estos llevaran a cabo acciones que les beneficiaran a ellos y a Irán. Surgieron elementos como: Hezbollah en la región de oriente próximo, Hamás en esa misma región, la Alianza del Norte en Tayikistán, fuerzas irregulares en Siria e Irak, entre otros, que ayudaban o atacaban al gobierno de turno según la estrategia de Irán.
El régimen de Irán necesitaba un enlace con estos grupos y el general Qassem Soleimani fue esa persona que coordinó la entrega de armamento a estos grupos. Como se puede leer, Irán se encontró con los mismos enemigos que Estados Unidos, pero, defendiendo intereses distintos. Un enemigo en común fue el Estado Islámico, y fue propósito fue el de defender al régimen sirio, postura que no estaba compartida con E.E.U.U. Surge así la idea en el papel de ayudar a los aliados y que estos fueran creciendo para tener alianza con gobiernos como el ruso o el sirio. Esto haría que países de otras tendencias ideológicas sufrieran temas de grupos en contra, como en Iraq donde hubo ataques a bases estadounidenses con el fin de generar bajas.
Actos hostiles como este tuvieron otros igual de complicados. Sigue el retiro de acuerdos de no proliferación nuclear, atentados, entre otros, que hicieron que se colmara la paciencia de varios miembros de la OTAN y acá Donald Trump en 2020 aún en su primer periodo toma la decisión de demostrar el accionar del ejército de su país y en una operación con drones en Iraq, Soleimani es neutralizado. Las reacciones fueron parecidas a las del caso del califa. Hubo un pánico exagerado hablando de un error en el operativo y que habría represalias de Irán en territorios tan lejanos como California o Texas, sumados opiniones del estilo: dejen tranquilos a los rivales.
No ocurrió ninguna retaliación. Los iraníes no tenían la fuerza de llevar a cabo un ataque a gran escala y de igual forma, se ha demostrado que sus aliados sí hicieron pequeñas represalias más hacia generar temor que a un conflicto abierto entre dos naciones. Soleimani creó fuerzas pequeñas para desestabilizar gobiernos muy puntuales. Esto era una amenaza de baja intensidad.
El caso Venezuela: Una mezcla de los dos operativos
Lo poco que se ha sabido del operativo para defenestrar a Nicolás Maduro muestra una mezcla de los dos operativos ya mencionados. Una fuerza de tarea que ataca un enemigo rodeado de armamento ruso, chino e iraní, que a la vez es aliado de los rivales de Estados Unidos, reacciones exageradas y ninguna baja estadounidense. Claramente hay un aprendizaje de cómo hacer operativos rápidos en territorios de ultramar para objetivos específicos. Hubo un apoyo aéreo que burló los equipos rusos, que causó que varios de estos quedaran fuera de combate y una extracción rápida evitó que se repitieran operaciones como la que inspiraría la película de La caída del halcón negro donde hubo un combate urbano de casi un día entre soldados estadounidenses y milicias locales. De igual forma, hubo el mismo efecto de pánico de algunos analistas y políticos. Hablaron de acciones en represalia por parte de un régimen tiránico mientras al mismo tiempo hablaban de que este era un estado democrático, contradiciendo la primera parte del análisis. Ninguna acción adicional ocurrió. Ni hubo ataques en suelo estadounidense, ni enfrentamientos, entre otros. Esto explica la contundencia de los operativos, donde un enemigo quedó doblegado y no ofreció represalias.
Por otro lado, sí hay escepticismo respecto a lo que sigue a futuro. No es claro una transición inmediata a la democracia o una salida de un régimen dictatorial. A esto, hay que agregar el desconocimiento de varias figuras a reconocer que Nicolás Maduro era un dictador o a aceptar que el multilateralismo no funcionó como una manera de solucionar el conflicto. Por lo tanto, es importante esperar el desarrollo de los meses para determinar el efecto de la salida de Maduro en Venezuela.
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