Por Esteban Jaramillo
Me rindo ante una gambeta y Lucho Díaz la tiene. Son tan sutiles, tan imprevistos, tan espontáneos sus movimientos que rompen defensas, esquemas y cinturas.
Sus requiebros son pausados o en velocidad. Sale con habilidad del control de los adversarios. Saca provecho de cualquier parpadeo en los marcajes.
Sus estándares de juego destacan dentro de lo común, especialmente en el alto rendimiento de las ligas europeas.
Es delantero y defensor, con dinámica en su juego y movilidad con desmarques constantes. Infiere en el juego del Bayern, para armar demoledores ataques, especialmente con Harry Kane y Olise.
Sin aires de estrella…Es como es. Uno más. Para él la pelota. Con ella la concentración, el esfuerzo, sus recorridos infatigables, sus rugidos en sus goles perfumados.
No tiene máscaras. Es el retrato de un colombiano luchador hecho a pulso, paso a paso, al lado de los consagrados, sin complejos. Va a los duelos armado, con el balón en sus pies.
No es el típico futbolista mercancía que alquila sus piernas y se rebela ante la disciplina. Tampoco el que alardea de dinero con extravagancias, se pasea en pasarelas o llena su vida de glamour.
Su vida es pura y sin escándalos. Ejemplar con las huellas que deja a su paso. Con libertad en las canchas, sin transgredir los libretos. Con el placer de jugar.
Su vuelo o sus aventuras futboleras, siempre con el beneplácito de sus entrenadores. Lo aman sus compañeros y los hinchas se rinden a sus pies. En Europa le ven, lo aplauden, lo admiran.
En Colombia no. Porque no es argentino ni brasileño, porque no tiene discursos programados, ni tono al hablar, ni mentiras de micrófono. Porque no es producto del mercadeo. Porque sus aplausos no son comprados.
Y, especialmente, porque trasciende más un bostezo, un suspiro de futbol, o una tos, de James Rodríguez; una aparición pública de Falcao o un escándalo arbitral, en la gran prensa, que el registro de su magistral Carrera, su vigencia y su regularidad.
Con nicho asegurado en las redes sociales, donde lleva años gozando de popularidad y prestigio.
Es Lucho Díaz, el mejor colombiano en la tribuna de lujo del fútbol mundial.
También puede leer:
En 2026-2027, la Fundación Air France reforzará su compromiso con la infancia y la juventud…
¿Qué pasaría si hablar de hábitos saludables dejara de ser solamente una lista de recomendaciones…
Por: Gilberto Castillo. Academia de historia de Bogotá Entre la nube de funcionarios públicos, diplomáticos,…
Del 20 al 25 de septiembre próximos, unos 400 ganaderos de distintas regiones del país…
Por Eduardo Frontado Sánchez Una de las partes más maravillosas de llegar a los 40…
Durante el primer semestre de 2026 el gasto de visitantes extranjeros con tarjeta de crédito…