En el Día Mundial de la Salud, que se conmemora cada 7 de abril, la salud mental se consolida como un componente esencial y aun insuficientemente priorizado del bienestar integral.
Su impacto trasciende la calidad de vida de las personas, incidiendo directamente en la sostenibilidad de los sistemas de salud y en el desarrollo social y económico de los países.
En Colombia, la situación refleja la magnitud del desafío: el 66,3% de las personas afirma haber enfrentado algún problema de salud mental a lo largo de su vida, con una mayor afectación en mujeres y jóvenes¹. Esta cifra evidencia que el bienestar emocional no es un tema aislado, sino una realidad que impacta a la mayoría de la población.
A nivel global, más de 1.000 millones de personas viven con algún trastorno mental, lo que equivale a aproximadamente 1 de cada 8 individuos², consolidando la salud mental como uno de los principales desafíos de salud pública del siglo XXI.
“La salud mental no es un complemento de la salud física, es su base. Sin bienestar emocional, es imposible hablar de prevención, adherencia a tratamientos o calidad de vida”, afirma la doctora Rocío Góngora, Directora Médica de Adium Colombia y Venezuela.
El impacto en Colombia también se refleja en enfermedades específicas: cerca del 4,7% de la población padece depresión, lo que equivale a más de 2,5 millones de personas³. Sin embargo, una proporción importante de estos pacientes no accede a tratamiento oportuno, lo que evidencia brechas críticas en el sistema de salud.
Adicionalmente, la salud mental en niños, niñas y adolescentes es motivo de alerta: el 44,7% presenta afectaciones en su bienestar emocional⁴, lo que puede comprometer su desarrollo, aprendizaje y calidad de vida a largo plazo.
“La pandemia evidenció una realidad que ya venía creciendo: el deterioro silencioso de la salud mental. Hoy vemos pacientes más ansiosos, más agotados y con menos herramientas para gestionar el estrés”, agrega la doctora Góngora.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que la salud mental es un estado de bienestar que permite a las personas afrontar el estrés cotidiano, desarrollar sus capacidades y contribuir a la sociedad⁵. Sin embargo, sigue siendo una de las áreas más desatendidas, especialmente en países de ingresos medios.
En Colombia, incluso la percepción ciudadana evidencia esta brecha: una proporción significativa de personas califica negativamente la atención en salud mental, lo que refuerza la necesidad de fortalecer la calidad, oportunidad y acceso a estos servicios¹.
Adoptar hábitos saludables no solo impacta el cuerpo, sino también la mente. Factores como el sueño, la actividad física, la alimentación y las redes de apoyo social son determinantes en el bienestar emocional.
“La conversación sobre salud debe evolucionar. No basta con hablar de enfermedades físicas; necesitamos una visión integral donde la salud mental sea prioridad en la vida cotidiana, en el trabajo y en las políticas públicas”, concluye la doctora Góngora.
En este Día Mundial de la Salud, el llamado es claro: no hay salud sin salud mental.
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