Colombia sigue enfrentando un rezago estructural en la ejecución de obras públicas. De acuerdo con el balance ejecutivo más reciente de la Contraloría General de la República, el país registra 1.970 proyectos catalogados como “elefantes blancos”, obras inconclusas o proyectos críticos, por un valor conjunto de 67,07 billones de pesos.
En paralelo, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) precisó, en un comunicado de abril de 2026, que durante la vigencia 2025 contó con un presupuesto de inversión de $6,215 billones, de los cuales comprometió el 99,5% ($6,187 billones) y constituyó reservas por vigencias futuras de proyectos concesionados del modo carretero por $4,839 billones —de estas, ya se habían cancelado $3,487 billones al cierre del primer trimestre de 2026—. En este contexto macroeconómico, acelerar la obra ejecutada y eliminar los tiempos muertos se vuelve un factor de supervivencia financiera para las concesiones, corredores logísticos y Alianzas Público-Privadas (APP).
Frente a este panorama, Preansa Colombia plantea que uno de las formas para destrabar proyectos de infraestructura y edificaciones es trasladar la capacidad industrial directamente al lugar de la obra, protegiendo los recursos y ajustando los plazos de ejecución. Mediante la instalación de plantas móviles para la fabricación de elementos prefabricados de concreto a lo largo del país, es posible acercar la producción al frente de trabajo, anulando los sobrecostos logísticos asociados al transporte de estructuras pesadas por las complejas vías nacionales.
«Hoy el reto no es solo adjudicar infraestructura, sino entregarla a tiempo a las comunidades y sin sobrecostos en territorios donde la logística tradicional y el clima son un obstáculo. Llevar nuestras plantas al proyecto, permite al mandante del proyecto operar bajo un modelo de servicio integral y ciclo completo: colaboramos desde la ingeniería inicial, hasta la producción bajo techo y el montaje en sitio. Esto le entrega a los consorcios mayor estabilidad en su cronograma y, lo más importante, presupuestos cerrados», afirma Claudio Rojas, Gerente General de Preansa Colombia.
La necesidad de modelos constructivos más eficientes cobra carácter de urgencia en regiones con topografía andina compleja y alta exposición a lluvias. En estos escenarios, ensamblar estructuras prefabricadas en lugar de vaciar concreto a la intemperie aporta continuidad operativa, reduce drásticamente los plazos de entrega y garantiza, sin importar qué tan alejada esté la obra, todo bajo el estricto cumplimiento de la normativa sismorresistente colombiana (NSR-10).
Con miles de proyectos aún inconclusos y billones de pesos bajo la lupa del Estado, la discusión de la infraestructura en Colombia ya no pasa solo por cuánto se invierte, sino por la eficiencia técnica con la que se ejecuta. En este debate, el uso de componentes prefabricados de concretos y la industrialización en sitio a través uso de plantas móviles, se consolidan como la herramienta clave para destrabar el desarrollo regional.
«Nuestros equipos técnicos y de ingeniería se encuentran a entera disposición de los consorcios, estructuradores y entidades del Estado para optimizar sus proyectos desde la etapa de diseño. Estamos listos para aportar el conocimiento y la capacidad instalada que aseguren la viabilidad financiera de las obras, demostrando que con tecnología e industrialización, el país puede superar el rezago y entregar la infraestructura que las regiones necesitan», concluye Rojas.
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