Científicos apuntan que se trata de una sustancia, hasta ahora, poco valorada dentro del ámbito nutricional
Comer bien, incluir verduras en la dieta o cuidar lo que ponemos en el plato no siempre es fácil si no estas acostumbrado a ello. Los antojos o comidas menos saludables suelen apetecernos más. Que «hay que comer verduras» suena a consejos de siempre, de esos que pasan de generación en generación, pero que rara vez nos paramos a cuestionar. Sin embargo, la ciencia sigue volviendo a ellos con nuevas respuestas.
Un hallazgo inesperado sobre el envejecimiento
Un equipo de la Universidad de Sevilla ha identificado un compuesto dietético que podría tener un papel clave en la longevidad humana. El estudio, liderado por la investigadora Ángeles Morón Ortiz, apunta a una sustancia hasta ahora poco valorada dentro del ámbito nutricional.
En los últimos años, la investigación sobre el envejecimiento ha avanzado notablemente. Desde identificar cuándo se acelera el deterioro del cuerpo hasta entender qué hábitos lo favorecen. En este contexto, el descubrimiento de este nuevo factor añade una pieza más al puzle.
El fitoeno: el cartenoide invisible que gana protagonismo
El compuesto en cuestión es el fitoeno, un carotenoide incoloro presente en alimentos cotidianos como tomates, zanahorias, naranjas o pimientos, además de en ciertas microalgas. A diferencia de otros carotenoides más conocidos, como el betacaroteno o el licopeno, el fitoeno no tiene color, lo que ha hecho que durante décadas pasara desapercibido.
Tradicionalmente se consideraba simplemente un intermediario metabólico sin una función relevante en el organismo humano. Sin embargo, esta nueva investigación está cambiando por completo esa percepción.
Resultados prometedores de longevidad y salud cerebral
Tras pruebas exhaustivas con el organismo modelo «Caenorhabditis elegans», que es relevante en este tipo de investigaciones sobre el envejecimiento, el compuesto en cuestión ha revelado que su consumo aumenta la esperanza de vida entre un 10 % y un 18,6 %.
Además, se observó una reducción significativa, entre un 30 % y un 40%, en la toxicidad de la proteína amiloide-B42, relacionada con enfermedades como el Alzheimer.
La investigadora Paula Mapelli Brahm señala que «estos son resultados preliminares muy interesantes», y que el equipo ya busca financiación para profundizar en los mecanismos responsables de estos efectos.
Microalagas: el futuro de la nutrición sostenible
El estudio también pone el foco en las microalgas como fuente rica en fitoeno. Especies como «Chlorella sorokiniana» y «Dunaliella bardawil» han sido utilizadas en los experimentos, mostrando resultados prometedores.
Más allá de sus beneficios nutricionales, las microalgas presentan que su cultivo es sostenible y eficiente. Por ello, los investigadores las consideran una posible base para el desarrollo de nuevos suplementos nutracéuticos y alimentos funcionales en el futuro.
En definitiva, lo que durante años pasó desapercibido podría convertirse en una de las claves para entender mejor cómo envejecer, y hacerlo mejor.
Textos y fotos: www.elmundoalinstante.com
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