Con la llegada de octubre y el incremento estacional de las lluvias en distintas regiones del país, Colombia se acerca al periodo en el que históricamente se registra el segundo pico de infecciones respiratorias agudas (IRA). La magnitud de este desafío se refleja en las más de 2,2 millones de consultas médicas por IRA registradas durante 2025 por el Instituto Nacional de Salud y que plantea un desafío que va más allá de la atención médica: ¿están preparados los espacios donde diariamente coinciden cientos o miles de personas?
Oficinas, centros comerciales, restaurantes, hoteles, instituciones educativas y sistemas de transporte comparten un reto: facilitar condiciones que contribuyan a reducir la transmisión de agentes infecciosos y permitan mantener hábitos de higiene efectivos. En estos entornos, la ventilación, la limpieza de superficies de contacto frecuente y el acceso a elementos para la higiene de manos adquieren especial relevancia.
La evidencia internacional respalda la importancia de estas medidas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan que el lavado de manos puede reducir entre un 16 % y un 21 % las enfermedades respiratorias, como los resfriados. Por su parte, las recomendaciones de salud pública destacan que mejorar la ventilación ayuda a disminuir la concentración de partículas infecciosas en espacios interiores, especialmente cuando hay aglomeraciones o circulación de aire insuficiente.
La concentración de personas en lugares cerrados puede aumentar las oportunidades de exposición a virus respiratorios, particularmente cuando la ventilación es deficiente. Por eso, preparar un espacio de alta circulación exige revisar más que las rutinas habituales de aseo: también implica evaluar cómo se renueva el aire, qué tan accesibles son los puntos de higiene y con qué frecuencia se atienden las zonas de mayor uso.
“La recomendación es anticiparse a los periodos de mayor circulación respiratoria mediante una revisión de los puntos de higiene y de las necesidades operativas de cada instalación. Esto implica verificar que los dispensadores funcionen correctamente, garantizar el suministro continuo de jabón y elementos para el secado de manos, y ajustar las frecuencias de limpieza y reposición al flujo de personas. Estas medidas facilitan el acceso a la higiene y contribuyen a mantener espacios preparados para responder a las necesidades de trabajadores, clientes y visitantes”, señala Felipe Gómez, director de Negocios de Higiene Profesional en Tork Andina-Caribe.
En Colombia, este reto cobra relevancia en espacios donde la continuidad del servicio depende de una operación constante, como oficinas, establecimientos comerciales, restaurantes, hoteles y centros educativos. En estos lugares, una estrategia de prevención debe contemplar tanto las condiciones ambientales como las rutinas de limpieza y la disponibilidad permanente de insumos de higiene.
Cuatro medidas de higiene profesional para preparar los espacios ante el pico respiratorio
Ante el aumento estacional de las infecciones respiratorias, las empresas y establecimientos deben revisar sus sistemas de higiene profesional para garantizar espacios funcionales, insumos disponibles y una operación eficiente, especialmente en zonas de alta circulación.
1. Adaptar los sistemas de higiene al flujo de personas. Evaluar la capacidad y ubicación de los dispensadores de papel higiénico, toallas de mano y jabón para responder a la demanda de baños y zonas comunes. Los sistemas de dispensación controlada permiten entregar la cantidad necesaria para cada uso, reducir la manipulación del insumo restante y optimizar el consumo.
2. Garantizar la disponibilidad de jabón y elementos para el secado de manos. Revisar periódicamente los niveles de los dispensadores y establecer rutinas de reposición que eviten faltantes en los momentos de mayor afluencia. Contar con estaciones de higiene abastecidas facilita el lavado y secado de manos durante la jornada y contribuye a mantener estas prácticas.
3. Optimizar las rutinas de limpieza y mantenimiento. Identificar los baños y las zonas de mayor uso para ajustar la frecuencia de revisión, limpieza y reposición de insumos. Los sistemas de dispensación diseñados para entornos de alto tráfico pueden facilitar las tareas del personal de limpieza y contribuir a reducir los tiempos de recarga y las necesidades de almacenamiento, según la solución implementada.
4. Facilitar hábitos de higiene mediante una infraestructura adecuada. Ubicar los dispensadores en puntos accesibles, mantenerlos en buen estado y asegurar que las estaciones de lavado de manos cuenten con los elementos necesarios facilita que trabajadores, clientes y visitantes incorporen la higiene a sus rutinas. Estas condiciones deben complementarse con mensajes que promuevan el lavado correcto de manos y otros hábitos de prevención recomendados por las autoridades sanitarias.
“Los sistemas de dispensación controlada pueden contribuir tanto a la eficiencia operativa como a la gestión de los recursos. Según la solución implementada, pueden reducir el consumo de insumos entre un 35 % y un 40 % frente a métodos convencionales y disminuir hasta en un 50 % los tiempos de recambio. Estos resultados varían según el sistema y las condiciones de operación de cada instalación” explica Felipe Gómez.
La infraestructura de higiene como parte de la preparación
Además de las condiciones de ventilación y limpieza, preparar los espacios de alta circulación implica garantizar que las personas tengan acceso permanente a los elementos necesarios para la higiene de manos. Contar con dispensadores funcionales de jabón, toallas de mano y papel higiénico, así como con sistemas adecuados para el flujo de usuarios, facilita el mantenimiento de estas prácticas y contribuye a una operación más eficiente.
La planificación también permite anticipar las necesidades de cada instalación, ajustar las frecuencias de reposición y reducir los faltantes en los momentos de mayor demanda. En este sentido, los sistemas de dispensación controlada y las soluciones de higiene profesional pueden facilitar las labores del personal de limpieza, optimizar el consumo de insumos y mejorar la disponibilidad de estos elementos para trabajadores, clientes y visitantes.
“Los espacios de alta circulación necesitan estar preparados para responder a una mayor demanda de higiene, especialmente en temporadas en las que aumentan las infecciones respiratorias. La prevención no depende de una sola medida: requiere instalaciones que funcionen, procesos de mantenimiento bien coordinados y decisiones que pongan la salud de las personas en el centro de la operación”, concluye Felipe Gómez, director de Negocios de Higiene Profesional en Tork Andina-Caribe.
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