BRUCE LEE SIGUE VIVO

Por Guillermo Romero Salamanca

Si hoy viviera, Bruce Lee, cumpliría este 27 de noviembre, 77 años de edad.

Cuando falleció, el 20 de julio de 1973, tenía 32 años y el mundo entero dudó sobre los motivos de su muerte. Aparecieron decenas de versiones según las cuales un complot internacional se había organizado para evitar que siguiera arrasando en el cine, otros decían que obedecía a un golpe mientras grababa una película, unos más aseguraban que no había fallecido sino que se escondía y otros más, sostenían que había sido llevado por los extraterrestres.

Lo cierto es que días antes de fallecer sufría de desmayos y dolores de cabeza. El día fatal estaba en Hong Kong, en el apartamento de la actriz Betti Ting, sintió un malestar y ella le dio un analgésico. El actor quedó inconsciente y cuando le llevaron al hospital, había fallecido.

Pero es que nadie lo podía creer. ¿Bruce Lee, muerto? No. Eso era ilógico. ¿Cómo iba a fallecer el más grande pelador que le había ganado todos los enfrentamientos posibles y que incluso había propuesto una pelea con Casius Clay, Mohamed Alí, el más grande boxeador de todos los tiempos.

Las películas de Bruce Lee no llevaban romance, ni batallas con sables o fusiles, ni historias musicales. Eran narraciones hechas con miradas, puños, patadas voladoras y golpes con los brazos y las piernas. Él tuvo varias escuelas de artes marciales y organizó una filosofía de vida. Millones de personas en el mundo entero seguían sus lecciones, sus entrenamientos y las filas para ver cada una de las películas eran enormes. Teatros como el Olympia de Bogotá, que podía albergar a 5 mil personas, ofrecía espectáculos a las 3 de la tarde, a las 6 y a las 9 de la noche, con llenos totales cuando presentaba cintas como “El Dragón”, “El regreso del Dragón”, “Furia oriental”, “El gran Jefe” y “Juego con la muerte”.

Con el surgimiento de Bruce Lee y sus enseñanzas de artes marciales nuevos mercados como las ventas de kimonos, cinturones blancos, verdes, azules y negros se comenzaron a ofrecer en las grandes tiendas.

En Colombia, durante la época del canal Teletigre de doña Consuelo Montejo, se habían visto capítulos donde Bruce Lee actuaba como Kato en la serie el Avispón verde, donde le colaboraba al director de un periódico a descubrir a los culpables de misteriosos casos policíacos.

Ni el mismo Bruce sabía de su éxito y cuando fue al Asia, miles de seguidores le decían simplemente Kato.

Bruce dictaba sus clases, tenía sus escuelas de artes marciales, pero cuando debía actuar, entrenaba él mismo a los extras y a sus contrincantes entre los cuales se cuenta el gran Chuck Norris. Un día, por ejemplo, un extra lo retó y el actor no se inmutó y le dijo, “venga a ver y muéstreme que es lo que sabe”.

“Se movieron un poco, hasta que recibió una patada de Bruce. Eso fue suficiente y terminó todo…muy rápido”, comentaba el también actor y muchas veces “enemigo” en las películas Bolo Yeung.

Una de las virtudes de Bruce fue el perfecto dominio del ejercicio. Tenía una rutina que incluían desde zancadillas, estiramientos, levantamiento de pesas y muchos abdominales.

“La región abdominal y de la cintura son las coordenadas de todas las partes del cuerpo y actúan como el centro de gravedad. Por lo tanto, se puede promover la capacidad de controlar la acción del cuerpo y dominar nuestro cuerpo con mayor facilidad”, escribió en su catálogo.

Su gran golpe lo asestaba con su patada. Sus estiramiento de 180 grados lo han hecho inalcanzable.

Han pasado 44 años de su muerte, pero cada vez sorprende aún más a sus seguidores. Su película “El juego con la muerte”, la han visto en YouTube más de 9 millones de personas, entre otras. El vestido amarillo que utilizó allí fue subastado en el 2013 por la suma de cien mil dólares.

Bruce continúa siendo leyenda y muchos añoran sus patadas y sus gritos de gato.

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