Buñol, municipio en el centro de la provincia española  de Valencia, es internacionalmente conocido por la Tomatina, festividad que llega a su máximo punto el último miércoles de cada mes de agosto. En 2018 ocurrirá el 29 de este mes.

Su origen está en agosto del año 1945, cuando en medio de una festividad, un participante que había caído al piso, tras la incursión confianzuda de un grupo de jovencitos, decidió emprenderla contra ellos, y lo primero que tuvo a la mano fue una carreta llena de tomates, armando una “batalla” con este vegetal. Entre algunos buñolenses caló este esparcimiento,  al año siguiente llegaron a la festividad con sus provisiones de tomates, y fue creándose la tradición, con altibajos, pues la policía con frecuencia intervenía y frenaba el que era considerado un exceso.

En 1957, tras sucesivas cancelaciones de esta diversión, el grupo de tomatinos que ya era bastante numeroso organizó una manifestación portando un ataúd en el cual yacía un enorme tomate, mientras una banda musical interpretaba marchas fúnebres. Exitosa demostración que motivó a las autoridades para que la Tomatina fuera festividad oficial de Buñol, y con el paso de los años referente turístico español de categoría. Desde 2002 es Fiesta de Interés Turístico Internacional.

CON 165.000 KILOS DE TOMATE

En la versión de 2017 fueron lanzados  165 mil kilos de tomate durante una hora, en medio de un amplio dispositivo de seguridad. Llegaron en siete camiones grandes, desde donde se realiza su lanzamiento. Se trata de tomates que no cumplen con requisitos del mercado nacional y son donados cada año por una empresa productora de frutas y verduras. Deben poseer una ternura tal que no hagan daño al ser lanzados contra los participantes.

Revelers enjoy as they throw tomatoes at each other, during the annual “Tomatina”, tomato fight fiesta, in the village of Bunol, 50 kilometers outside Valencia, Spain, Wednesday, Aug. 30, 2017. The streets of an eastern Spanish town are awash with red pulp as thousands of people pelt each other with tomatoes in the annual “Tomatina” battle that has become a major tourist attraction. At the annual fiesta in Bunol on Wednesday, trucks dumped 160 tons of tomatoes for some 20,000 participants, many from abroad, to throw during the hour-long morning festivities. (AP Photo/Alberto Saiz)

Tiene un recorrido específico por las calles de Buñol. Debido a la gran atracción que el espectáculo tiene para los españoles y turistas del mundo, desde 2013 las entradas son vendidas y solo son admitidos hasta 22 mil visitantes, para evitar aglomeraciones peligrosas.

Minutos previos a las 11 de la mañana del miércoles señalado (29 de agosto en este año), una carcasa pirotécnica indica que la refriega está por comenzar. Entonces comienzan a actuar los protagonistas, en su mayoría protegidos con cascos elaborados con cáscaras de sandías,  y gorros de natación, gafas de sol y de buceo;   ropa de segunda, disfraces y pelucas.

Desde los edificios comprendidos en el recorrido, los moradores contribuyen a la fiesta lanzando agua, para refrescar a los competidores,  contribuir a la dilución de los tomates-munición, cuyo jugo es restregado entre los contendientes.

En cierto punto del recorrido, los más osados tratan de subir por un palo enjabonado, como es costumbre, para tomar un jamón que es amarrado al final.

Exactamente a las 12 meridiano ocurre el segundo disparo de pólvora, indicado que debe terminar la fiesta. Los participantes comienzan a acudir a las duchas, a quitar de sus cuerpos el rojo intenso. Trabajadores de la municipalidad acompañados de voluntarios inician la jornada de limpieza, para evitar rastro alguno de lo allí acontecido, dejando relucientes paredes, ventanas y calles.

TAMBIÉN OFRECE GASTRONOMÍA Y  TURISMO RURAL

Como ocurre desde hace unos años, el espectáculo de la Tomatina es parte de la promoción y goce del turismo de Buñol. Dos días antes y hasta tres días luego de ella, conformando una semana de ocio.

En lo gastronómico prima la combinación de sabores huertanos valencianos y del altiplano castellano. Propicio para gozar de paellas valencianas y gazpachos manchegos junto con otras elaboraciones como el rin ran ( guiso de atún con patatas y pimientos)  o el mojete de bacalao (este pescado cocido con cebolletas, aceitunas, huevo duro, patatas, aceite de oliva, vinagre, perejil).

También  destacan los embutidos y platos como la olla de ayuno (verduras cocidas, como alubias, patatas, cardos, berzas, nabos, cebollas, pimiento y azafrán), gachamiga (masa blanda elaborada con  harina, agua, ajo, aceite de oliva y sal),  el puchero, y el  gazpacho (gazpacho manchego, que se elabora con pastas, pollo, perdiz o conejo). Para maridar nada mejor que los potentes vinos de la tierra, especialmente moscateles o la variante de la sangría llamada Cuerva.

Resalta su castillo, declarado Bien de Interés Cultural, que se puede conocer a través de visitas guiadas y dispone de un servicio de audioguías. Conquistado a los árabes por el rey Jaime I y ubicado en una posición estratégica en la antigua frontera entre los reinos de Valencia y Castilla se levanta sobre dos elevaciones rocosas y está formado por un doble recinto defensivo.

LA TOMATINA COLOMBIANA

Colombia también tiene su Tomatina, que sagradamente realiza el municipio de Sutamarchán (a 172 kilómetros de Bogotá), cada mes de junio, desde hace 12 años.

 

Inspirado en su similar española, congrega hasta 21.000 personas y se “nutre” de 30 toneladas de tomate, no aptas para consumo humano. También ha sido factor de impulso al  turismo.

Visite:  www.spain.info