Mike Tyson: de boxeador mordelón a un simple cultivador de marihuana

Por Guillermo Romero Salamanca

Lo que empieza mal, termina peor.

Durante más de 20 años Mike Tyson fue primera página de las secciones deportivas por sus permanentes escándalos. Unas veces por ir a la cárcel, otras por golpear a un vecino, unas más por sus matrimonios o sus peleas que terminaba en el primer asalto después de un mazazo a su contrincante.

Pero el 9 de julio de 1997, los directivos de las Federaciones de Boxeo, le suspendieron su licencia por un año y le pusieron una multa de 3 millones de dólares por los hechos ocurridos una semana antes, el 28 de junio, en el enfrentamiento que tuvo contra Evander Holyfield en la cual le arrancó un trozo de la oreja izquierda.

Años después diría Mike: “estoy triste de haber mordido su oreja. Estoy realmente apenado porque me cae bien Evander, es un buen hombre, un hombre realmente bueno”.

Por su parte, en el 2004, en una campaña de la iglesia evangelista para la “difusión del amor”, Evander manifestó que ya había perdonado a Mike y que no había rencor en su corazón.

A Mike se le conocían sus problemas de depresión, de enfermedades venéreas como gonorrea, pero pocos entendían de su padecimiento de odaxelgania, que según los sicólogos es la excitación al morder a su pareja o a su amante o también siendo mordidos por ellos.

El delantero del Barcelona y de la Selección de Uruguay Luis Suárez también sufre de odaxelgania. Aunque después de un tratamiento luego del Mundial de Brasil, parece que se ha recuperado del mal.

En su vida profesional Mike tuvo 50 victorias, 44 por la línea del nocaut y 5 por decisión.  Sufrió tan sólo 5 derrotas pon nocaut y una por descalificación. 

En esos años de gloria se recuerda el chistecito que decía que un niño le preguntaba a su papá: “¿sabes quién es Mike Tyson?”. A lo cual el vejete respondía: “Mike Tyson… Mike Tyson, Mike Tyson, me suena, me suena…”.

–¿Me suena?, le respondía el chiquilín. Lo vuelve es nada….

Mike Tyson nació el 30 de junio de 1966. Nunca conoció a su progenitor. Tuvo dos medios hermanos más: Rodney y Niecey. Su mamá debió mantenerlos y cada mes eran desalojados de su residencia. Fueron duros años para Mike, quien ante el matoneo, no volvió a estudiar, se volvió un peleador callejero, conoció varias correccionales juveniles por asaltos y desmanes.

En una de esas cárceles conoció a sus descubridores para el pugilismo. Bobby Stewart, un ex boxeador y el entrenador Cus DÁmato.

Esto le fascinó a Mike, pero no tenía juicio para los entrenamientos y a veces prefería pasar noches de juerga que ir a sudar en el ring o darse golpes con los espárrines. Sin embargo, conquistó el mundo del deporte, recibió más de 300 millones de dólares por sus enfrentamientos, sus trabajos de publicidad, pero por sus escándalos y su licenciosa vida lo perdió todo. Sus ex esposas se han llevado sus casas y una sola demanda por acoso sexual le llevaron a la cárcel y a perder más de 30 mil dólares.

En el 2016 adquirió un rancho de 170 hectáreas en California, un peladero que no se no paraban ni las moscas, sin embargo, logró convertirlas en una zona para el cultivo de la marihuana. “Será con fines terapéuticos, quiero ayudar a quienes sufren y no tienen acceso a atención médica”, dijo en una entrevista mientras reía complejamente.

La construcción tendrá atracciones turísticas, un hotel de lujo, un escenario para festivales de música y conciertos y varias pistas para quienes deseen “volar” por aquellos campos desérticos.

Personal castrense ha logrado destruir grandes cantidades de plantíos de mariguana.
En sólo México han muerto unas 250 mil personas por la guerra del narcotráfico. Foto Milenio.

“!Qué tristeza!!, se lamentaba un sargento de la policía que debió luchar para terminar los cultivos de marihuana en La Sierra Nevada de La Guajira. “!Cuántos compañeros murieron combatiendo esa porquería y ahora ver a estos personajes burlándose de esa manera!”.

Como decía el escritor estadounidense John Katzenbach, “el impacto y el dolor de una pesadilla puede ser mucho mayor que el de un puñetazo”.

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