Durante la última década, los defensores de los derechos humanos en Colombia han sido objeto de una violencia implacable, con un promedio de casi 100 personas asesinadas cada año. Así lo denuncia un informe de  ONU Derechos Humanos publicado este jueves. 

En un comunicado, la portavoz de la Oficina, Marta Hurtado, subrayó que el informe reconoce que el Gobierno actual ha puesto en marcha “varias medidas importantes” para hacer frente a la violencia. Sin embargo, advirtió, a menos que se adopten “medidas eficaces para convertir esta cuestión en una prioridad estatal”, la violencia continuará.

© Unsplash/Delaney Turner- Bogotá, capital de Colombia.

Entre 2016 y 2025, nuestra Oficina documentó 972 asesinatos de defensores de los derechos humanos. Los patrones y tendencias de los homicidios, las amenazas, los ataques y los desplazamientos forzados muestran que la violencia contra los defensores de los derechos humanos no es un fenómeno aislado ni temporal, sino una realidad persistente, estrechamente vinculada a causas estructurales subyacentes. En los últimos años, se ha producido un aumento de la violencia por parte de intereses criminales vinculados, en particular, al tráfico de drogas y de personas, a la minería ilegal y a la tala ilegal”, declaró Hurtado.

El informe también señala la sobrecarga de las instituciones, los altos niveles de impunidad y la corrupción como factores que contribuyen a la violencia.

Entre 2022 y 2025, más de 400 defensores fueron asesinados. El 23% de las víctimas eran indígenas, un porcentaje muy alto si se tiene en cuenta que la población indígena representa solo el 4,7% de la población total del país. 

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