Por Hernán Alejandro Olano García, doctor en Derecho Canónico.

Del 6 al 12 de junio de 2026, se realizó el trascendental viaje del papa León XIV a España, que concluye con un balance de alta intensidad política, fuerte movilización social y un claro enfoque en los sectores marginados. Al ser la primera visita de un pontífice al país en 15 años, el primer papa estadounidense de la historia utilizó el territorio español como un megáfono global contra la polarización y el populismo.

A nivel logístico, el viaje movilizó a más de un millón de fieles en Madrid y generó un impacto económico regional de 120 millones de euros, consolidándose como un éxito de organización civil y eclesial.

Las Intervenciones clave por etapas, Madrid, Barcelona e Islas Canarias, se resume así:

Madrid: Discursos institucionales y batallas éticas, pues quiso, en primer lugar, poner freno al populismo y la polarización, ya que en su discurso de bienvenida en el Palacio Real ante el rey Felipe VI y el presidente Pedro Sánchez, León XIV alertó sobre la crispación global. Hizo un llamado urgente a sustituir la «cultura del enfrentamiento» por la «cultura del encuentro». Luego, al estilo de lo que hiciese Benedicto XVI en el Parlamento de Alemania, se produjo un discurso histórico en el Palacio de las Cortes, que reunió también a los senadores del reino y así, se convirtió en el primer pontífice de la historia en hablar ante el Congreso de los Diputados de España, coincidiendo con un gobierno de coalición de izquierdas, cuestionado por estos días por la falta de ética en la financiación de la llegada de Sánchez al poder con dineros de su suegro proxeneta.

Allí, León XIV defendió la libertad religiosa, el valor de la vida y el rechazo al aumento del gasto militar. Igualmente, manifestó una firme oposición a las reformas para blindar la eutanasia, un debate que coincidió en paralelo con votaciones legislativas en el Parlamento español.

Por otra parte, un tema que no se podía quedar fuera es el de los abusos en la Iglesia, para lo cual, en su encuentro con los obispos y en reuniones privadas, el papa encaró directamente la «herida abierta» de los abusos sexuales dentro del clero en España, exigiendo una respuesta contundente y reuniéndose con víctimas.

Barcelona: Arte sagrado y realidades periféricas: El papa bendijo la torre de Jesucristo, la más alta de la Basílica de la Sagrada Familia, un hito de arte sagrado coincidiendo con el año del centenario de la muerte de Antonio Gaudí, quien se encuentra en proceso de beatificación; tal vez, esta visita sea un impulso a la causa en el Dicasterio de las Causas de los Santos y, se permita así clarificar la unidad de las autonomías españolas. Luego, quiso, como lo hacía Francisco, visitar la prisión de Brians 1 y visitó una comunidad agustina en el barrio del Raval, visibilizando su compromiso con el acompañamiento en las prisiones y las minorías inmigrantes.

Finalmente, Islas Canarias, una visita deseada por su antecesor en el epicentro de la crisis migratoria, señalando, con suavidad, pero voz firme, la crisis migratoria en el debate global. Realizó un fuerte homenaje floral en el muelle de Arguineguín por las personas fallecidas en el mar. Así mismo, el papa, ante organizaciones humanitarias y 2,000 migrantes, demandó la creación de vías legales y seguras de llegada, insistiendo en que la caridad cristiana debe buscar la inserción digna y el desarrollo integral, no la mera limosna.

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