Por Pablo Tovar https://pablotovar.com/
Cada vez que sonríes a alguien es un acto de amor, un regalo a esa persona, algo hermoso. – Madre Teresa
En 2004 escuché por primera vez a mi maestro Brian Bacon, fundador y presidente de mi organización Oxford Leadership, contar una fascinante historia sobre una lección magistral sobre liderazgo de la Madre Teresa de Calcuta.

Nos contó Brian que en 1991 se celebró en San Francisco un gran evento sobre ‘liderazgo y gestión del cambio’. Todos los grandes nombres del momento, los gurús, estaban presentes como oradores. Y al acabar el evento en una escala de 1 a 10 las valoraciones de todos ellos eran muy altas, entre 8 y 10. Pero había una persona que había obtenido un promedio superior a 10; algunos asistentes le habían dado un 15 y hasta un 20. ¿Quién era esa persona? La Madre Teresa.
Estaba en San Francisco por otro motivo y los organizadores vieron la oportunidad de invitarla a participar en el evento para que, como una de las grandes líderes mundiales del momento, fundadora de las Misioneras de la Caridad, compartiera su punto de vista sobre el tema de la conferencia. Y allí que se presentó ella y su discurso duró apenas unos pocos minutos.
De hecho habló muy poco, porque al entrar en el enorme escenario esa mujer pequeña, de tez cetrina y enfundada en su clásico hábito de monja permaneció quieta, serena y en silencio durante casi un minuto mirando con atención de lado a lado a los varios miles de asistentes.
Y tras ese impactante silencio dijo de modo pausado, humilde y contundente:
‘Yo no sé nada sobre liderazgo y cambio; pero si sé que si quieren ver cambio en sus organizaciones necesitan conocer y amar a su gente, porque si no conocen a su gente no habrá confianza, y si no hay confianza la gente no asumirá riesgos, y si no asumen riesgos no habrá cambio. Y deben amar a su gente, porque sin amor no habrá pasión, y si no hay pasión ellos no se sentirán poderosos, y si no se sienten poderosos no habrá cambio. Así que si quieren ver el cambio en su gente primero deben conocerlos y deben amarlos.’
Y yo quiero resaltar que dijo amar. Es curioso cómo desde que empecé a trabajar en el mundo empresarial, hace casi 25 años, siempre he oído hablar de miedo. El miedo existe y del miedo se habla y se escribe. El amor también existe, por supuesto, pero casi nadie habla de él en las empresas.
Y justo el mismo año que yo empecé mi carrera profesional en la gestión de recursos humanos aquella pequeña y tenaz monja de origen albanés se subió por casualidad en uno de los altares del liderazgo empresarial y con humildad compartió su lección magistral que impactó en muchos de los presentes y que aún lo sigue haciendo entre los no presentes: el liderazgo y el cambio requieren conocer y amar a tu equipo, a tus colaboradores.
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