Colombia enfrenta una nueva etapa en su agenda energética: no solo necesita ampliar su capacidad de generación, sino además lograr que esta capacidad aumente con la velocidad que exige el crecimiento de la demanda, la inversión y la electrificación de la economía. Este desafío cobra especial relevancia ante la prioridad que el Gobierno Nacional ha dado a la seguridad energética y a la anticipación de los efectos del Fenómeno de El Niño para proteger la confiabilidad del suministro eléctrico.
El país ya ha avanzado en la incorporación de nuevas fuentes. A julio de 2026, Colombia contaba con 4.626,73 MW de capacidad instalada solar y eólica, equivalentes al 19,23 % de la capacidad instalada del sistema eléctrico, según cifras del Ministerio de Minas y Energía. A esto se suma una cartera cercana a 11 GW de nueva capacidad entre proyectos en operación, construcción y adjudicados, lo que muestra la magnitud de la expansión que enfrenta el sector.
Sin embargo, la necesidad de nueva generación continuará creciendo. De acuerdo con SER Colombia, el país deberá incorporar al menos 6.000 MW adicionales de energía renovable durante los próximos cinco años, lo que representaría una oportunidad de inversión cercana a US$5.000 millones. El reto, por tanto, no está únicamente en desarrollar nuevos proyectos, sino en acelerar su ejecución para que la inversión se traduzca efectivamente en capacidad disponible para el sistema.
“Colombia hoy enfrenta el mismo problema que han tenido otros países que están creciendo rápidamente en energía renovable: existe un alto apetito de inversión y hay proyectos en papel, pero la infraestructura no está creciendo al ritmo que requieren el cambio climático y el mercado. Uno de los principales retos es que las redes de transmisión no están soportando este crecimiento acelerado. Por eso, las Minigranjas Solares o la generación distribuida están creciendo a un ritmo sin precedentes, como respuesta a esta necesidad”, afirma Eduardo Ospina, fundador y CEO de Unergy.
En este escenario, las Minigranjas pueden convertirse en un complemento de los grandes proyectos centralizados. Su carácter modular permite desarrollar iniciativas de menor escala en diferentes regiones y avanzar de manera simultánea en distintos puntos del sistema, acercando la generación a las redes de distribución y ampliando las alternativas disponibles para incorporar nueva capacidad.
Unergy cuenta actualmente con más de 50 minigranjas solares en ocho departamentos, desarrolladas en articulación con ocho operadores de red. La compañía combina desarrollo, tecnología y financiación para llevar proyectos solares a territorios donde terrenos improductivos pueden convertirse en activos para la generación de energía.

De acuerdo con la experiencia de Unergy, sus Minigranjas pueden alcanzar la etapa de operación en aproximadamente 9 meses, dependiendo de las características y condiciones de cada proyecto. Este modelo permite avanzar en diferentes iniciativas de manera paralela y contribuir a que nueva capacidad llegue al sistema sin depender exclusivamente de proyectos de gran escala.
Con corte a septiembre de 2026, Unergy cuenta con cerca de 64,4 MW de capacidad en operación y pruebas, y ha generado 131 GWh de energía limpia. Este modelo de desarrollo permite acortar los tiempos frente a los cronogramas de entre 2 y 4 años que Unergy identifica para proyectos solares tradicionales.
“Las Minigranjas Solares tienen una ventaja: permiten generar energía cerca de los lugares donde se necesita. Al inyectarla directamente a las redes de distribución que llegan y alimentan nuestros hogares, pueden contribuir a desbloquear capacidad de generación en el sistema y hacer que nueva energía llegue de manera más rápida. Esto las diferencia de los proyectos de gran escala, que dependen de las líneas de transmisión. Es como tener jardines verticales en nuestros barrios que nos proveen de alimentos: las Minigranjas son energía cercana que provee a nuestros barrios”, agrega Ospina.
La expansión de esta infraestructura tiene además un efecto sobre las economías regionales. Las minigranjas desarrolladas por Unergy permiten incorporar terrenos improductivos a actividades de generación, movilizar inversión y generar oportunidades de empleo en los territorios donde se construyen. En algunos proyectos, los modelos agrovoltaicos permiten además combinar la generación solar con actividades agrícolas o ganaderas.
La discusión energética de Colombia está entrando en una etapa en la que seguridad, crecimiento e inversión deben avanzar de manera conjunta. La llegada de nuevas industrias, centros de datos y proyectos de electrificación incrementará las necesidades de energía del país, mientras que los escenarios climáticos seguirán exigiendo una matriz capaz de responder ante periodos de menor disponibilidad hídrica.
En este contexto, sumar nueva generación desde diferentes tecnologías, escalas y territorios será determinante para que Colombia pueda transformar la inversión energética en capacidad efectiva y garantizar la energía que necesita para crecer.
También puede leer: