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¿Qué son los monumentos?

Después de la Misa del Jueves Santo, el primer día del Triduo Pascual, la Iglesia tiene como costumbre guardar al Santísimo Sacramento y hacer un monumento para resaltar la Eucaristía y exponerla de una manera solemne para la adoración de los fieles.

Además, en algunos países existe la devoción de visitar siete monumentos distintos durante la noche del Jueves Santo y la mañana del viernes, como un modo de acompañar al Señor en el que fue su recorrido previo a la Pasión.

Imponente monumentos en la iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá, en El Cerrito, Valle del Cauca.

¿Qué se puede hacer en cada monumento?

Es un tiempo de adoración y agradecimiento a Jesús, en el que podemos acompañarle en la Oración del Huerto la noche en que fue entregado. También es una oportunidad para agradecer a Jesús los dones de la Eucaristía y del sacerdocio, que instituyó aquella noche santa.

Los que visitamos los monumentos estamos también invitados a hacer una oración de reparación por el abandono con que frecuentemente se le deja en el Sagrario y la poca frecuencia a la Santa Misa y Comunión.

Se acompaña al Señor en la soledad y sufrimientos en el Huerto de Getsemaní, se recuerda los insultos que recibió en las casas de Anás, Caifás, Herodes, Pilato, en el Calvario y se le acompaña en el silencio del sepulcro.

Monumento Madre del Redentor en Suba, Bogotá.
Gimnasio de Los Cerros, Bogotá.
Monumentos de Marinilla, Antioquia. Foto Diario Oriente.
En Tunja, Boyacá.
Momentos para la oración y la reflexión.

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