El mal aliento, también conocido como halitosis, es un enemigo silencioso que puede afectar tanto a las interacciones sociales como a la salud general. Este problema suele estar relacionado con una higiene bucal deficiente, aunque en algunos casos puede ser indicativo de afecciones más serias, como reflujo gastroesofágico (ERGE) o infecciones gástricas. Sin embargo, la mayoría de los casos se deben a problemas orales como la acumulación de bacterias o enfermedades periodontales.

Según especialistas en salud oral, algunos mitos comunes relacionados con el mal aliento incluyen la creencia de que comer ajo y cebolla siempre es el principal culpable, aunque ciertos alimentos pueden generar mal olor temporal.

«Beber agua ayuda a mantener la boca hidratada y a prevenir el mal olor, pero no siempre elimina el problema», explica el odontólogo Enrique Bernal, adscrito a Colsanitas. Los chicles sin azúcar pueden estimular la producción de saliva y aliviar temporalmente el mal aliento, pero no reemplazan una buena higiene bucal. Además, «limpiar la lengua con las cerdas del cepillo de dientes es suficiente, sin necesidad de herramientas especiales», según indica la periodoncista Mónica Jaramillo, también adscrita a Colsanitas.

La halitosis puede ser un síntoma de condiciones diversas, como la acumulación de bacterias debido a una higiene bucal deficiente, enfermedades periodontales como la gingivitis, abscesos e infecciones bucales. También pueden influir factores externos, como procedimientos dentales que causan olores temporales.

Para prevenir el mal aliento, resulta crucial mantener una higiene bucal completa, incluyendo el uso de irrigadores dentales, hilo dental y cepillado tras cada comida, al igual que las revisiones dentales periódicas para detectar y tratar problemas a tiempo. Evitar el consumo excesivo de alimentos que potencien olores también puede ser beneficioso.

La halitosis es, en la mayoría de los casos, prevenible. «Con una higiene bucal adecuada y visitas regulares al odontólogo, es posible mantener la salud oral y evitar incomodidades en las relaciones diarias», asegura Jaramillo. Si bien el uso de mentas o chicles puede ser una solución momentánea, el cuidado a largo plazo es la clave para combatir este enemigo común.

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